
La tendencia a la emigración que nuestro país venia registrando en los últimos 40 años experimentó en este último semestre un “fuerte enlentecimiento”. Esta situación nos coloca ante un Uruguay que por primera vez en cuatro décadas podría tener un índice migratorio favorable, siempre y cuando el segundo semestre del 2009 no registre cambios significativos que reviertan la situación.
Las últimas cifras de emigración recabadas este último periodo son un indicador preciso de que la cantidad de uruguayos que emigran al primer mundo ha descendido sensiblemente. En el 2008 se registraron 6.000 emigrantes, cifra que años anteriores se ubicaba en los 20.000.
Según un informe publicado en Búsqueda, entre enero y junio del 2009 en el Aeropuerto Internacional de Carrasco se registró un saldo negativo de 15.166, en el balance entre los ingresos y egresos de las personas. Durante este periodo ingresaron al país 121. 374 y se fueron 136. 545 mientras que en el primer semestre del año pasado el saldo que arrojó esta relación fue de 21.495 personas menos.
Si bien existe suficiente evidencia para afirmar el notorio enlentecimiento de la emigración de uruguayos a países europeos y a Estados Unidos, Juan José Calvo, demógrafo, declaró a la prensa que estos datos deben ser analizados con cautela y prever que la situación aún puede revertirse. “Todo el panorama es completamente volátil, hay que ver que ocurre con la economía uruguaya y hay que tener en cuenta que es un año de elecciones, por lo que hay muchas variables en el aire”, analizò el especialista.
Los efectos de la crisis internacional sobre las economías de los países y el endurecimiento de las políticas hacia los extranjeros son los factores que inciden con más relevancia en la decisión de los uruguayos respecto a la emigración.
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“La crisis afectó fuertemente a los países receptores, detiene la actividad y con ello buena parte de los mecanismos de la emigración”, indicó Calvo. Asimismo, agregó que toda la información que circula referente a lo que esta sucediendo en el mundo es “monstruosa”, lo cual influye en las expectativas de los potenciales emigrantes.
Con respecto a las rigurosas políticas hacia los extranjeros el profesional aseguró que en algunos gobiernos de autonomías españolas han asumido partidos que mantienen una actitud más dura respecto de este tema. “Se criminaliza a los emigrantes y se los hace culpables de lo que no son, porque no hay evidencia empírica de que compiten por los empleos de los nacionales. Los emigrantes van a los puestos que los nacionales, aun en recesión, no quieren tomar”.
Por otra parte, la ley sancionada en los últimos años, a fin de amortiguar el fenómeno de la emigración, que otorga facilidades para que los uruguayos que ingresan al país puedan traer bienes materiales consigo, como automóviles, también aportó su cuota para que muchos compatriotas decidieran retornar.
Carlos Flanagan, Director del Departamento de Asuntos Consulares y vinculación de la Cancillería afirmó que entre mayo y junio se abrieron 40 expedientes de uruguayos con intenciones de usufructuar de esta ley para exonerar tributos de automóviles y otros bienes muebles. En este sentido, el jerarca expresó que si bien no se trata de una avalancha, hay un “goteo permanente” de uruguayos que optan por regresar.
{Meri Ann Parrado}