El derrame de combustible que se produjo el pasado 17 de abril en el Aeropuerto de Laguna del Sauce fue noticia por su presunta intencionalidad. En efecto, tanto los medios de comunicación como las autoridades que se ocuparon del caso coincidieron en que se estaba frente a un episodio de “sabotaje”. Sala de Redacción consultó sobre el tema a Gabriel Yorda, del Departamento de Calidad de Agua de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA), quién aseguró que los derrames de combustible no son tan graves, y alertó sobre el tema que preocupa a las autoridades: la floración de algas en el agua.
Tras el incidente en el Aeropuerto de Laguna del Sauce se temió que el combustible derramado alcanzara las aguas de la Laguna, fuente de agua potable que abastece a todo el Departamento de Maldonado. La acción de la Dirección de Bomberos del Departamento logró evitar que el derrame llegara a la Laguna mediante la colocación de paneles y el uso de camiones cisternas; pero ¿qué hubiese sucedido si el combustible alcanzaba las aguas de la Laguna?
Gabriel Yorda, explicó que las consecuencias que un derrame tiene sobre el agua pueden ser diversas, dependiendo del tipo de sustancia derramada. “En el caso de Laguna del Sauce lo que se derramó fue combustible de avión, que es una sustancia muy volátil, por lo que de haber alcanzado el agua el impacto no hubiese sido importante, ya que la mayor parte del combustible se evapora.”
Yorda explicó también que, dado que el combustible y el agua no se mezclan, es posible quitarlo utilizando cercos que “atrapan” la sustancia derramada, la cual luego puede ser absorbida. “Esto es lo que se hace la mayor parte de la veces en las que ocurre un derrame” sostuvo el experto, agregando que este tipo de procedimientos es llevado a cabo generalmente por Prefectura, que “es bastante eficiente en estos casos”.
Si bien este tipo de derrames puede llegar a ser frecuente a nivel de puerto o estaciones de combustible, el impacto de esta clase de siniestros nunca llega a ser mayor, por lo que las medidas que se toman para combatir la contaminación son puntuales dependiendo de cada caso. Sin embargo, Yorda aclaró que existe un Comité de Emergencia integrado por la DINAMA, OSE, Prefectura, ANCAP y las distintas Intendencias, que trabajan coordinadamente para combatir los derrames.
En resumen, de las palabras de Yorda se desprende que Uruguay parece estar preparado para afrontar posibles derrames de combustible, gracias a una buena coordinación entre los distintos actores implicados en la conservación de las aguas.
El verdadero problema
El encuentro con Yorda sirvió también para que el Jefe del Departamento de Calidad de Agua aclarara que la contaminación por derrames de combustible no es la única amenaza que puede afrontar el suministro de agua potable. Actualmente el problema que más ocupa a las autoridades es la proliferación de algas. “El problema comienza con el aumento de nutrientes en el agua, que aparecen por los fertilizantes y las prácticas agrícolas. Los nutrientes quedan disponibles para las algas permitiendo que se reproduzcan y quede el agua verde”.
No todas las algas que aparecen en los cursos de agua son tóxicas, pero todas deben ser removidas para que el agua tenga la calidad apta para llegar al público. De este proceso, indicó Yorda, se encarga OSE, a través de un tratamiento a base de carbón activado. El problema es que este procedimiento es muy caro y llega a demandar millones de dólares por día, lo que eleva el costo de producción de agua. “El elemento que fomenta el crecimiento de las algas es el fósforo, y en Uruguay la mayor parte de las cuencas de agua presentan buena concentración de este elemento” sostuvó Gabriel Yorda.
Para el integrante de la DINAMA la cuestión de la floración de algas es el más importante ya que representa un problema que no puede evitarse y solo es posible actuar despúes de la aparición de la vegetación. Lo otro que se puede hacer, comentó, es alertar a la población e informarla acerca de cómo actuar en caso de contacto.
Es importante aclarar que el problema actualmente está controlado, pero se sabe que es un fenómeno que está creciendo, por lo que se estima que la preocupación crezca en el futuro. Es por eso que la DINAMA coordina esfuerzos con la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República a fin de realizar estudios que determinen de forma precisa qué tipos de algas existen en territorio uruguayo, y cuáles son las zonas más afectadas. Sobre esto Yorda recordó que se prevé el dictado de cursos en las Intendencias, así como la distribución de guías para que los gobiernos departamentales puedan identificar la naturaleza de las algas que se encuentran en su Departamento.
Sergio Pintado