Liccom entrega 49 diplomas a licenciados en Aula Magna repleta

Egresados de Comunicación copan Paraninfo

CIMG4943Con un Paraninfo a pleno, que sorprendió a propios y extraños, el pasado lunes 24 la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación hizo la entrega de títulos a los egresados de la carrera fuera de sus instalaciones, por primera vez en 26 años.

Durante los 25 años precedentes, los estudiantes de la Liccom (UdelaR) supieron contemplar en varias oportunidades como a la institución se acercaban individuos -fácilmente identificables como extraños a la misma-, con expresiones en parte de curiosidad, en parte de emoción. Estos eran los padres o familiares de los futuros egresados, que ese día recibirían su diploma en alguno de los salones de la licenciatura. En la tarde noche del pasado lunes, los mismos rostros volvieron a presentarse, pero esta vez, no en el edificio de Bustamante y Leguizamón, sino en la explanada de la fachada de la Facultad de Derecho. La excusa era que por primera vez la licenciatura reconocía a sus noveles egresados en el “Aula Magna” de la UdelaR.

Esta variante se originó en un conjunto de futuros egresados, quienes a fines del 2009 decidieron transmitirle al director de la Liccom Gabriel Kaplún, su inquietud de que al menos en esta oportunidad la entrega de títulos trascendiera al ámbito de un mero trámite administrativo en Bedelía, o de una austera ceremonia formal en algunas de las aulas. Este lunes, en su alocución introductoria, Kaplún reconocería su sorpresa por la concurrencia: “quizás se nos fue un poco la mano”, manifestó el Director ante el paraninfo que se exhibía repleto.

La ceremonia

Unos minutos después de las 19 horas, los asistentes comenzaron a tomar asiento, mientras que en el estrado principal sobresalían las figuras de siete profesores junto al Director de la Liccom. Restaba una silla sin ocupar, reservada para el Rector de la UdelaR, Rodrigo Arocena, quien arribó minutos más tarde recibido con un cerrado aplauso.

Los docentes Samuel Blixen, Rubén Acevedo, Alicia García, Gabriel Galli, Nicolás Guigou, Fernando Riuz y el ex director Ricardo Viscardi, invitados por los estudiantes para que les hicieran entrega de los 49 diplomas, se situaron en el estrado, dejando en el centro al Rector de la UdelaR y al Director de la Licenciatura.

Con un discurso fundamentalmente centrado en el valor del vínculo que mantenga a los egresados ligados a la universidad y en particular a la licenciatura, el Director de la Liccom abrió la ceremonia: “Para la UdelaR ustedes hoy no egresan, sino que se gradúan. Aunque la palabra egresados está instalada en el imaginario ojalá pudiéramos desterrarla, en el sentido de no pensar que acá se termina y se van, sino que sientan y que además hagan todo lo posible para que esta siga siendo su casa”. Gabriel Kaplún recordó las diferentes posibilidades que tienen quienes se gradúan, de mantener su relacionamiento con la casa de estudios, y adelantó que ya se están gestando los planos del futuro edificio junto con el proceso para que la Liccom acceda al estatus de facultad.

Destacó la importancia del cogobierno para la Universidad y de que los tres órdenes (Estudiantes, Egresados y Docentes) participen de forma equilibrada en el ejercicio del mismo. “A veces cuesta que el orden de egresados participe tanto como los otros, en estos días. Sin embargo es importante que quienes están en la vida profesional o académica sigan alimentando a esta casa” señalo el director. A su vez dedicó un pequeño pasaje a la baja votación del orden egresados en la última elección de abril, donde participó solo el 10% de los habilitados: “Las elecciones no son obligatorias pero nos gustaría que ejercieran ese derecho, por que el voto también es una forma de participación” afirmo el catedrático en Comunicación.

Kaplún también resaltó el trabajo realizado por la licenciatura para brindar a los egresados formación mas allá del final de la carrera: “La formación terciaria debería ser algo que se continúe de forma permanente”, señaló. La educación permanente, los cursos de actualización, el Programa de Desarrollo de la Información y la Comunicación (PRODIC), sumado a las expectativas de implementar en el futuro la extensión del conocimiento al interior del país a través de los sistemas de formación a distancia, fueron algunos de los puntos destacados. Agregó que se espera la concreción de la puesta en funcionamiento del posgrado de Información y Comunicación para el 2011. Ya en el final de su discurso reservó un lugar para mencionar los nuevos campos que se abren para la comunicación en áreas relacionadas a la salud, medio ambiente, ciencia, entre otros: “Debemos aprovechar las posibilidades que tiene trabajar en un área tan transversal como la comunicación”, concluyó el director.

A continuación, el rector de la UdelaR, Rodrigo Arocena, comenzó su alocución confesando su envidia por aquellos que se desempañarán en la esfera del periodismo, definiéndose como un periodista aficionado en su juventud.

CIMG4874El país necesita cultivar las mejores formas de entendernos

Arocena calificó de ingenua la visión de aquellos que sostienen que en la sociedad del conocimiento, la comunicación pierde relevancia en la historia. “Suele decirse con muy buena intención, pero con no poca ingenuidad. que lo que hoy importa son las ciencias duras, las tecnologías y sin duda es cierto. Importa para la salud, para la producción, para la calidad de vida. Pero lo distintivo de nuestro tiempo es la complejidad de la relaciones sociales”, afirmo el Rector.

Manifestó que este pensamiento ya se había presentado a finales de la sociedad industrial, en la cual quienes anticipaban la llegada de algo parecido a la sociedad post industrial, reconocían que la concepción que le asignaba a la relación entre los seres humanos y las máquinas una relevancia prioritaria, perdía terreno frente al advenimiento del estudio de las relaciones entre los individuos, y de éstos con los grupos. “Es hora de decir con claridad desde la UdelaR -casa de todas las culturas y todos los conocimientos-, que sin duda el país necesita de la tecnología y  las ciencias de la naturaleza, pero necesita del conjunto del conocimiento, y muy especialmente necesita cultivar las mejores formas de entendernos, de comunicarnos, de saber qué es lo que tenemos para decirnos” sentencio Arocena.

Al finalizar la oratoria del Rector cobaron protagonismo quienes hasta el momento se habían mantenido como meros espectadores. Previo a la emisión en pantalla gigante de un audiovisual que rememoraba en formato de secuencia los diferentes instantes que caracterizaron las vida estudiantil en la licenciatura, los flamantes licenciados Rodolfo Noguez y Lorena Vizcaino desestructuraron el aula magna, despertando las risas de los asistentes con la reconstrucción desenfadada de que fue su pasaje por la Liccom.

Lentamente la ceremonia se fue consumiendo con el paulatino ascenso de los 49 estudiantes al estrado para recibir su titulo de manos sus profesores, que con miradas y gestos cómplices felicitaban a quienes a partir de ese instante descenderían las escalinatas del paraninfo como licenciados. El bullicio, los abrazos y los flashes de las cámaras gobernaron por unos minutos el ámbito magno, cortejando a egresados, compañeros, familiares y curiosos hasta las puertas de la facultad de Derecho.

Impresiones

A la salida algunos de los presentes entregaron a Sala de Redacción sus diferentes visiones de la ceremonia.

“Esta es la casa central de la Universidad y es un local lleno de historia, acá moran las almas de tanta gente, no solamente universitarios sino figuras insignes de la cultura, desde Rubén Darío, hasta el propio Che Guevara pasando por tantos ilustres intelectuales, profesores e investigadores uruguayos. Es un ámbito que le da una profundidad de sentido mucho mayor que la que puede alcanzar en nuestra casa de estudio que está un poco alicaída”, comentó Fernando Rius catedrático en Semiótica.

“Las familias tienen que poder venir a la universidad, tienen que sentir que la Universidad de la República es de ellos, y no hay ningún momento en que lo sientan tanto como cuando sus hijos le pueden dedicar sus títulos como los hicieron hoy. Vaya si vale la pena. Solo esto merece tener el Paraninfo”, dijo Rodrigo Arocena.

“Estoy de acuerdo con la iniciativa de trasladar la entrega de títulos al Paraninfo, porque ésto está diciendo a las claras cuál es el nivel central que la comunicación tiene que ocupar en la UdelaR. Como sabemos, llegar a ese lugar ha tenido un proceso largo pero nos aproximamos lentamente”, comentó Ricardo Viscardi, ex director de la Liccom.

“Somos unos de los pocos países que no le pide, por ejemplo, a un presentador de TV,t ener un estudio (académico) determinado. Yo no puedo dar clases en primaria porque no soy maestro, no puedo educar a 30 niños, en cambio potencialmente podría dirigir un informativo y durante esta hora dirigirme a un millón de personas, sin haber pasado nunca por alguna universidad. Hay que reivindicar en el cortísimo plazo, que el estudio tenga un reconocimiento en el campo laboral”, dijo Rubén Acevedo docente de Periodismo.

“Me parece muy importante que los propios egresados sean los que se hayan preocupado de que ésto no sea ir a un salón, que te dé el titulo el director y nada más, sino de que sea un evento, y estaría bueno que siga siendo así. Muchas veces sucede que los que egresan le hacen el ‘montaje’ de la ceremonia a las siguientes generaciones, y así van pasando de unos a otros. Alguien tiene que dar el puntapie inicial para que esto siga”, comentó Alicia García catedrática en Comunicación Comunitaria.

“Hay una constatación de que estamos grandes, de que podemos avanzar de verdad hacia la Facultad de Información y Comunicación, que es la aspiración que todos tenemos. Estos son pasos simbólicos, son pequeños gestos que se suman a los otros esfuerzos. Si se tiene lo académico, si lo político se va consolidando, si los recursos – insuficientes todavía- se van consiguiendo, y a eso se le agrega la fuerza simbólica que tienen los actos como este, creo que podemos caminar mejor hacia la creación de la Facultad”,  opinó Gabriel Kaplún.

Daniel Aspesi