Una reciente investigación realizada por el Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, encabezada por la doctorada en economía Graciela Sanroman, señala que entre 1995 y 2006 Uruguay tuvo un retroceso en cuanto a igualdad de acceso a la educación, en comparación con países como Estados Unidos, Brasil y Chile.
El trabajo fue desarrollado en base al concepto de “movilidad educativa intergeneracional”, que consiste en estudiar la relación entre el nivel educativo de los padres y el de sus hijos. Según esta variable, a mayor movilidad educativa intergeneracional, mayor igualdad en el acceso a la educación.
La investigación revela que en 1995 Uruguay estaba ubicado en el segundo lugar en cuanto movilidad educativa intergeneracional, por debajo de Estados Unidos, seguido por Chile y Brasil. A partir de ese momento Uruguay comenzó a mostrar un retroceso en todos los indicadores, hasta caer en el año 2006, al último lugar en comparación con los tres países estudiados. “Podemos concluir que Uruguay tuvo un muy mal desempeño en cuanto a la educación de los adolescentes y a la movilidad educativa intergeneracional en comparación con los otros tres países”, afirma el documento.
El estudio, que será presentado a fines de octubre en las XXV Jornadas Anuales de Economía, concluye que Uruguay se estancó en este período de análisis. Brasil y Chile tuvieron un aumento significativo, mientras que Estados Unidos fue el único país que se mantuvo constante con la mayor movilidad en comparación con el resto. Hacia el final del 2006 “los adolescentes uruguayos eran los menos educados” de los cuatro países, afirma el documento.
Por otro lado, la expectativa de años de estudio por persona en Uruguay también es la menor de los cuatro países. En Uruguay, el promedio de años de estudio es de 11,4, en Brasil 12,6, en Chile 13,4 y en Estados Unidos 13,8 años.
En contraposición con Uruguay, el trabajo destaca la mejoría de Brasil. En términos de movilidad educativa intergeneracional, Brasil era el país más estático y peor ubicado en 1995, al comienzo del período. Sin embargo, comenzó a mejorar de forma sostenida hasta quedar por encima de Uruguay y reducir de forma significativa la distancia con respecto a Chile y Estados Unidos.
En lo referente al desempeño de Chile en los 10 años donde se analizó la movilidad educativa de los cuatro países, también se observó un crecimiento sostenido durante todo el período. Hacia 2006, Chile alcanzó niveles en la educación promedio de los adolescentes que era muy similar a la de Estados Unidos, algo que según el informe, es “particularmente destacable, dado que Estados Unidos es un alto estándar de comparación”.
La investigación de la doctorada en economía también dedica un espacio para analizar el impacto del Plan Ceibal en el desempeño de alumnos de todo el Uruguay. Para esto, se compararon los desempeños de escolares de siete departamentos del interior del país con escolares de Montevideo y Canelones, cuando allí todavía no se había implementado el plan. Según el trabajo, el plan tuvo un “impacto positivo” en el desempeño de los escolares, reflejado fundamentalmente en las áreas de matemáticas y lenguaje. Mientras que los alumnos de Montevideo y Canelones tuvieron un desempeño mucho más alto en 1996 y en 2006, tanto en las áreas de matemáticas como lenguaje, en 2009 la diferencia se revierte a favor de los escolares del interior.
Según se explica, los elementos fundamentales que incidieron en la mejora de los aprendizajes fueron la motivación de los niños, el compromiso con el plan por parte de los maestros y la aceptación del mismo por parte de los familiares.
Una de las principales novedades del estudio de Sanroman radica, según la propia doctorada en economía, en que el trabajo analiza la desigualdad desde una perspectiva dinámica, no estática, en la medida que considera la trasferencia de una generación a otra como base para la medición. Sanroman afirma que la aplicación de este concepto como forma de determinar los niveles de desigualdad en el acceso a la educación es más adecuado y efectivo que las variables utilizadas en la mayoría de los estudios.
El error en muchos estudios sobre desigualdad en América Latina es que se basan en una visión estática de la desigualdad. Dos sociedades con la misma desigualdad podrían ser muy diferentes en términos de igualdad de oportunidades dependiendo del proceso de transferencia del status socioeconómico de los padres a sus hijos, concluye Sanroman.
Diego Sierra