Público vs. privado: la formación de los comunicadores en la mira

Cerrá y vamos

 

comunicadorEn un intento por conocer la situación de los comunicadores en nuestro país, Sala de Redacción constató la mala imagen que de la formación pública tienen algunos periodistas en actividad. En diálogo con los profesionales, quedan al desnudo temas tales como los criterios de selección vigentes en los medios de comunicación a la hora de incorporar en su plantilla un nuevo periodista, la adaptación de las distintas formaciones al mercado, la vieja discusión sobre lo teórico vs. lo práctico, y quizás también, algún que otro prejuicio solapado. A esta discusión se suman los resultados de un estudio realizado por la UNESCO, en conjunto con la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS), donde se constatan diferencias notorias entre instituciones públicas y privadas, explicando que mientras en las universidades públicas, calificadas como “masificadas y en constante crisis”, existe mayor inversión en investigación; las universidades privadas ponen la lupa, en cambio, sobre infraestructura y equipos, restándole trascendencia a la parte académica. Por su parte, el teórico Jesús Martín Barbero, de reciente visita a Montevideo, afirma que “mucha de la gente que no encaja (en los medios) es porque las empresas de medios no quieren gente que venga a cuestionar”.

Cuestión de imagen. En Montevideo existen cinco instituciones terciarias abocadas al campo de la comunicación, siendo tres de ellas privadas: Universidad Católica del Uruguay Dámaso Antonio Larrañaga (UCUDAL), Universidad ORT (Obschestvo Remeslenovo i zemledelcheskovo Trouda, que significa “Sociedad para las Profesiones y el Trabajo Agrícola”) y la Universidad de Montevideo (UM). Las dos restantes son de carácter público, por un lado la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación (LICCOM) de la Universidad de la República (UDELAR) y por último la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU).

Respecto al ingreso de los comunicadores titulados a un medio de comunicación, tanto universitarios como de UTU, Sala de Redacción conversó con periodistas en actividad, que ofrecieron su propia visión de la formación de los futuros comunicadores.  Para la periodista del Canal TNU, Ana María Mizrahi, “la UDELAR está en problemas, a mi criterio, porque las empresas privadas apuestan por las universidades privadas”. Según la periodista, la cartera de selección es mayoritariamente de las universidades privadas estableciendo como orden a la UM en primer lugar, seguida de la ORT y la UCUDAL.  “Las empresas privadas tienen una mala opinión de la UDELAR y lo hacen notar en estas cosas”, afirmó. En su caso personal, luego de varias indecisiones académicas, realizó un curso privado de periodismo a cargo del profesor y periodista Efraín Iribarne. Luego de comenzar a ejercer como periodista, ingresó a la LICCOM, carrera que no pudo culminar por motivos de tiempo, dado que a esa altura ya contaba con mucho trabajo. “En algunos momentos me sentí un poco desfasada entre el trabajo y lo que aprendía en la Licenciatura, pero de cualquier manera considero un error no haberla terminado”, manifestó.

En este sentido Ricardo Leiva, periodista del programa “No toquen nada” de Océano FM, expresó que, partiendo de un prejuicio, considera que “la UDELAR realmente nunca priorizó darle calidad a la carrera de formación en comunicación”. Asimismo, mencionó que “a nivel teórico tiene buenos elementos y capaz que en algunas cosas es mejor que las privadas”. Su impresión es que éstas últimas tienen como ventaja la velocidad con la que los estudiantes realizan la carrera, así como también las herramientas con las que cuentan para llevar adelante las prácticas y la capacidad de inserción laboral que poseen al egresar. Si bien Leiva acotó que no se formó en Comunicación, percibe  que “la LICCOM es como un gran estanque donde va a parar mucha gente por descarte y donde hay como una gran tendencia a que las trayectorias académicas sean muy lentas e incluso, inconclusas”.

Gerardo Sotelo, periodista egresado de la Escuela de Comunicación Social de UTU, considera al igual que Leiva, que las universidades privadas cuentan con una mejor infraestructura y mayores posibilidades académicas, lo que permite que los estudiantes culminen sus estudios en los plazos previstos. El periodista de Radio Sarandí dijo que las universidades privadas “tienen una mayor rotación del cuerpo docente buscando niveles de excelencia, o por lo menos buscando la mejora de la calidad del servicio que se presta”. Del mismo modo, sostuvo que en las universidades privadas “sobre todo, lo que se da, es una disponibilidad de recursos técnicos y tecnológicos más importante y un aprovechamiento del tiempo que hace que el estudiante salga más rápido y mejor formado, o por lo menos, tiene la posibilidad de hacerlo, lo cual no quiere decir que lo haga”. En este sentido hay quienes opinan que el excesivo carácter teórico de la LICCOM hace que los estudiantes pierdan el entusiasmo en la carrera.

Por su parte Gonzalo Ferreira, periodista del diario El Observador y asistente de la cátedra de Periodismo Escrito de la UCUDAL, manifestó que de acuerdo a la opinión de colegas que cursaron en la LICCOM, “de repente en la Universidad de la República salen con un perfil más fuerte en cuanto a lo teórico  pero con menos experiencia práctica que en las privadas. No sé si eso sigue sucediendo, pero es lo que he escuchado de mi generación”.

La directora de la Escuela de Comunicación Social de UTU indicó que si bien no existen grandes diferencias, la principal radica en que “el estudiante, en la pública, se arregla con un tenedor. En la privada, te mal acostumbrás porque  si no tenés todos los elementos no funcionás. En cambio, en la pública, siempre solucionás los problemas, siempre. Porque sacás de la manga o buscás cómo”.

Por otra parte, Ricardo Leiva agregó que en general ha compartido más horas de trabajo con egresados de universidades privadas que con colegas de la UdelaR, destacando que en su mayoría, quienes han pasado por la LICCOM no la han culminado.  “Me parece que se nota una ventaja en la actitud crítica de la gente de la pública, y una desventaja en el manejo de herramientas prácticas. Eso es una sensación más que nada”, subrayó.

Puerta de acceso. Mucho se habla sobre el criterio de selección de periodistas por parte de los medios de comunicación. Sala de Redacción se cuestionó qué sucede realmente y para responder esta interrogante, consultó a los profesionales sobre su experiencia. Gonzalo Ferreira comentó que “lo institucional es importante para generar la primera experiencia, porque si no, no sería fácil generarla. P pero también está el otro tipo de vínculo, que me parece que es más informal, y que lo hacen los propios docentes que están trabajando en el medio y que sirven para estrechar lazos”. Su experiencia laboral implica un pasaje en el diario Tiempo Uruguayo, publicación a la que ingresó tras presentarse a un llamado, y posteriormente su incorporación al medio en el que se desempeña actualmente, luego de una recomendación por parte de un profesor. Explicó que “de hecho, desde que estoy como asistente, me pasa todo el tiempo que amigos o colegas de otros medios me estén preguntando: ‘¿tenés referencia de tal o cual que fue alumno tuyo, qué te parece?’ ‘Me parece que puede ser bueno para esto’ o ‘capaz que te rinde más para esto, entrevistalo’, respondo”.

En cuanto a los criterios de los medios al momento de contratar profesionales, la periodista de TNU sostuvo que “no hay un criterio muy profesional, es totalmente subjetivo y de contacto. Pero sí bien es cierto que se llama a la gente conocida y que funciona bien en los medios, y se les hacen más pruebas de las que se les hacían anteriormente”. Respecto a este punto, Gerardo Sotelo manifestó que “es cada vez más objetivo, más riguroso. Pasa básicamente por los antecedentes curriculares, tanto universitarios como profesionales. Se tiene en cuenta dónde estudió y si tiene alguna pasantía o algún trabajo contratado”. Igualmente recalcó que los criterios dependen de cada empresa, y que hay un predominio de los egresados de UCUDAL seguidos pro los de la ORT trabajando en los medios, porque considera que éstos tienen mayor facilidad de acceso. Acotó que no cree que exista discriminación hacia los estudiantes de las instituciones públicas. No obstante, mencionó como ejemplo que “acá en la radio, la ORT es anunciante, hay canjes. Pero la gente que entra no es porque haya un vínculo comercial de por medio”. En este sentido, Sala de Redacción pudo constatar que a radio Sarandí llegan varias publicaciones, entre ellas Dixit, revista de distribución gratuita de la UCUDAL.

Ana María Mizrahi, más tajante es su respuesta, expresó: “yo creo que las empresas privadas tienen una concepción similar a las que tienen las universidades privadas. Hay muchos prejuicios hacia lo público, lo público está mal visto, lo público le hace gastar plata al pueblo uruguayo ‘al santo botón’, se invierte mucho dinero en la UDELAR. Ese es el discurso, pero ese discurso después se refrenda con la actuación, cuando tengo que elegir prefiero un estudiante de la Universidad de Montevideo que un estudiante de la República.” Sin embargo manifestó que “es una concepción equivocada a mi criterio, esa de que todo lo que viene de lo público es malo o por lo menos está bajo sospecha, excepto cuando tienen que ir a pedir. Los dueños de los diarios fueron a pedirle al Presidente de la República que el Estado apoye a la prensa con subvenciones impositivas. El Estado es bueno cuando me quiere a mí”.

Por su parte, Leiva indicó: “me parece que en realidad, la Universidad de la República y la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, por lo menos en los hechos, han demostrado tener poco interés por adaptarse a lo que es la demanda de comunicadores en el mercado. Ahí hay una oposición implícita o explícita de ‘nosotros universidad del pueblo y ustedes empresarios oligarcas’, con los matices que quieras darle. Hay algo que no termino de entender muy bien en la actitud de la Universidad de la República. Me parece que no se ha adaptado a generar una carrera que dialogue con el mercado laboral y con el esquema de oportunidades que hay después”. Para finalizar su reflexión sobre este punto, Leiva manifestó que “la LICCOM no ofrece salidas al mercado. Se la genera la gente que es autodidacta en este sentido, que pasa por ahí pero que se preocupa por adquirir cosas que no te da la carrera para poder insertarse después. Capaz que tenés la mayor cantidad de gente que pasa por la LICCOM en comparación con las privadas, pero es mínimo si comparás la gente que la termina y se minimiza aún más si te fijás con las herramientas con las que salen unos y otros. No descartaría que haya alguna cuota de discriminación por parte de los medios, pero me parece que la Universidad se auto discrimina”.

Formación y mercado. En un estudio realizado conjuntamente entre la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)  y la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS), denominado “Mapa de los centros y programas de formación de comunicadores y periodistas en América Latina y el Caribe” se sostiene que la oferta laboral para egresados de comunicación y periodismo parece ser bastante diferenciada por regiones y países. (…) Estando en mejores condiciones los egresados de universidades privadas o de universidades  públicas antiguas o las que cuentan con sólidos contactos con el mundo empresarial”. De acuerdo con este estudio, “las universidades públicas y privadas parecen distanciarse no solo con relación a las recursos económicos que gestionan, sino también a sus intereses investigativos, métodos de enseñanza, aprendizaje y formas de relacionarse con el mercado”.

Un hecho importante a destacar es que en muchos casos las primeras experiencias profesionales de los estudiantes de comunicación se dan a través de pasantías o convenios que las instituciones tienen con los medios de comunicación. En Montevideo, son las instituciones de educación privada las que tienen convenios con los medios, no siendo así las públicas. En el caso de la LICCOM, existe un convenio con la Intendencia de Montevideo.

Consultado sobre este aspecto, Sotelo expresó no saber con certeza cuál es la razón: “supongo que es porque las universidades privadas tienen una mejor gestión administrativa, pero es una presunción mía. No creo que haya problemas o que alguien diga ‘no hacemos convenios con la universidad pública’. Creo que la pública tiene cuestiones administrativas mucho más pesadas, más complejas, y una gestión mucho más burocrática: quizás eso sea lo que los perjudique. No lo puedo afirmar”. Siguiendo esta línea, Gonzalo Ferreira sostuvo: “no tengo muy claro todo el tema de las pasantías. Si bien pueden ser buenas, en cierta medida, para los estudiantes que estén durante un tiempo armándose su primera experiencia laboral, no sé cuánto de eso distorsiona el mercado si las empresas terminan adoptando el sistema de pasantías como una práctica constante. En realidad saben que tienen “x” cantidad de puestos cubiertos por pasantes y eso a la larga no le hace bien al estudiante que va como pasante, ni al periodismo que se hace y tampoco a la generación de nuevos puestos de trabajo. Eso es un poquito complicado”.

Masa crítica vs. “carga ladrillos”. En el estudio de UNESCO y FELAFACS se destaca que en los países de la región del Cono Sur, la calidad de la enseñanza es muy variada al igual que en su interior. Explica que “el carácter público o privado de las instituciones de enseñanza tiende a marcar significativamente la calidad de la formación de comunicadores y periodistas”. Mientras que las universidades públicas, calificadas como “masificadas y en constante crisis”, tienden a invertir más en investigación; las privadas lo hacen en infraestructura y equipos, restándole trascendencia a la parte académica.

Sala de Redacción tomó un fragmento de una entrevista realizada por la revista Signo y Pensamiento Digital, al teórico español Jesús Martín Barbero, donde éste expresó: “mucha de la gente que no encaja (en los medios) es porque las empresas de medios no quieren gente que venga a cuestionar y que venga a democratizar lo que está pasando. Lo que quieren es “carga ladrillos” que se pregunten muy pocas cosas sobre el mundo, sobre la vida y sobre el país. Cuanto menos se pregunten mejor”. Esta opinión detonó una discusión en torno al tema por parte de los profesionales entrevistados, quienes le dieron diversas interpretaciones.

En mi opinión, si el cuestionador aporta y la crítica es constructiva, bienvenido sea, pero no siempre sucede así”, reflexionó Raquel Romano. “Hay canales y hay empresas en las que si no siguen las líneas de trabajo o los lineamientos generales de ellos, no funcionan. Y pienso que eso también es parte de las reglas de juego del mundo en el que vivimos, y siempre va a ser así”, dijo. Agregó que, “yo voy a trabajar con aquellas personas que en realidad defienden mi empresa, defienden su área de trabajo por supuesto, pero soy yo quien pongo las reglas de juego. Creo que sucede en todos los ámbitos: quien no está de acuerdo tiene las puertas abiertas como para ir a buscar otros horizontes”.

Por su parte Ferreira, periodista de El Observador, indicó no estar de acuerdo con la postura de Barbero. “Todo depende de la forma en que uno concibe al periodismo, desde quienes creemos que debe tender siempre hacia la imparcialidad o por lo menos, buscarla, hasta quienes desde una posición totalmente respetable conciben al periodismo como una forma de luchar por determinados ideales y hacer militancia por eso”, sostuvo. Además agregó que “obviamente todos lo medios, aún los que tratan de hacer un periodismo independiente, tienen su concepción ideológica, pero una cosa es expresarla desde sus páginas editoriales y otra es hacerla desde sus páginas de información”. Basado en su experiencia resumió: “nunca se me impidió publicar ningún tipo de información. Discusiones periodísticas profesionales de las producciones he tenido y voy a tener cientos de miles porque me parecen lógicas, pero ni ahí censura”.

Para explicar su postura, Sotelo expresó: “como toda generalización, es disparatada. Pero de todas maneras, creo entender a lo que se refiere y en alguna medida tiene razón. En ninguna empresa, en ningún colectivo humano, es bienvenido el cuestionamiento; tampoco las universidades le dan la bienvenida a las críticas”. Agregó que en la actualidad, a causa de la globalización y del avance tecnológico, es prácticamente imposible silenciar las voces. “Si bien es cierto lo que dice, cada vez es más difícil evitar que la gente se encuentre con las versiones más diferentes y antagónicas que hay prácticamente sobre cualquier tema”, concluyó.

“Lo que quieren los medios es que vos pienses igual que la empresa”, explicó Mizrahi. Acuñó esta idea haciendo énfasis en que “las empresas de comunicación, no sólo en el Uruguay, están apegadas a valores muy conservadores. Ellos estarán en contra de todo lo que implique una mirada nueva; sólo la idea de empezar a discutirlo les causa escozor. De repente gusta que vos seas cuestionador, pero si vas en el sentido de ellos. Insisto: si pensás como la empresa, esta todo bien; si no pensás como la empresa, estas en problemas”. Este tema fue el que provocó mayor polémica durante la entrevista, puesto que se sumaron a la discusión otros periodistas que estaban en el lugar y que recalcaron la postura de Barbero.

Por último, el periodista Ricardo Leiva manifestó estar de acuerdo con el pensamiento de Barbero. Sostuvo que para él es re visible como lucha cotidiana de muchos buenos periodistas que están trabajando para aparatos grandes y complicados”. Reflexionó sobre el tema de la edición en las redacciones, donde se puede modificar con tan sólo un titular, el contenido de una nota. “En cierto sentido te están haciendo sentir eso de que tenés que ser un carga ladrillos y no un tipo crítico”, acotó al respecto.  Siguiendo en la misma línea, añadió que los periodistas “en realidad no tienen mucho margen para patear la estantería porque no hay tantas opciones. Y de hecho un periodista que patea la estantería en un lado, puede ser muy mal visto en todos los otros lados donde podría trabajar con las mismas condiciones”. Redondeando su idea, agregó que “los grandes medios son como oligopólicos en Uruguay, entonces los espacios para trabajar y vivir del periodismo son muy pocos y hay muy poco margen para zafar de esa línea. Me parece que ese es un problema que te saca mucho margen de maniobra. Uno maneja la auto censura muchas veces con esa idea, porque tiene instinto de auto conservación, uno no es un superhéroe, es un trabajador, un periodista que está ahí”.

 

Giovanna Sánchez

Lourdes González