El colectivo Mujeres de Negro en Uruguay reclama falta de respaldo de las autoridades y de los medios de comunicación. Uno de sus principales reclamos es la escasa ayuda que reciben del Estado, lo que provoca carencia de recursos y medios para concretar sus campañas y planes.
También cuestionan la ausencia de participación de la prensa en estos eventos. Según integrantes del colectivo, los medios cumplen un rol de difusion fundamental para sus iniciativas, son la vía para sensibilizar a la población y que el mensaje genere un impacto masivo. Remarcan que cuando ocurre una situación trágica que pone a la temática en el tapete hay gran concurrencia de los medios, y sostienen que esos extremos no deberían ocurrir: cada mujer debería contar con las herramientas y los respaldos judiciales necesarios para evitar desenlaces fatales.
Mujeres de Negro es una agrupación internacional que surgió en la ciudad de Jerusalén en 1988 impulsada por un grupo de mujeres. Como símbolo de protesta contra la ocupación israelí de los territorios palestinos, optaron por vestirse completamente de negro. Su principal cometido es la denuncia de la violencia doméstica en sus diferentes formas: familiar, psicológica y patrimonial -por apropiación de bienes-, entre otras.
El colectivo se caracteriza por su vestimenta de color negro, en señal de duelo, y por realizar manifestaciones públicas silenciosas para comunicar la inexistencia de palabras que expliquen los horrores que padecen las mujeres, así como también la ausencia de voz de las mujeres a lo largo de la historia.
En Uruguay, se reúnen el primer jueves de cada mes en la explanada de la Intendencia de Montevideo alrededor de las 17:30 horas.
Mayormente, sus recursos devienen de colaboraciones voluntarias que, tras largas jornadas de preparación, les permiten realizar esta clase de exposiciones.
El jueves 2 de junio, bajo el lema “Tolerancia cero a la violencia doméstica”, tuvo lugar una nueva convocatoria que reunió a 36 mujeres, varias de ellas víctimas de violencia. Carteles en rememoración de las víctimas fatales, pancartas repudiando la violencia, maquillajes que aludían a golpes y heridas. Además, cada una de ellas portó una letra que completaba la frase “La indiferencia del Estado me está matando”.
Sus integrantes recalcaron que el número de víctimas fatales por violencia domestica disminuyó en relación a las cifras registradas durante los primeros meses de 2010, pero que aun así, no se cuenta con el apoyo necesario.
Emilia Zabaleta