Consultorios jurídicos barriales brindan asistencia y asesoría gratuita

El Derecho va por barrios

Consultorio de Punta de Rieles. Foto: Luciano Bermúdez

Todos somos iguales ante la ley, aún cuando no se disponga de dinero suficiente para pagar un abogado. Esto demuestran tenerlo claro los más de doscientos estudiantes y cerca de veinte profesionales que trabajan honorariamente en el programa “Consultorios Jurídicos Barriales Gratuitos” del Centro de Estudiantes de Derecho (CED) de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República. El programa nació en 2005 y hoy cuenta con 14 consultorios: 12 ubicados en distintos barrios de Montevideo, uno en Canelones y otro en San José. Desde allí asesoran y asisten a personas de escasos recursos que precisan resolver problemas legales en materia de familia, niñez y adolescencia, exclusivamente.

Cada consultorio jurídico funciona con un equipo que está conformado por: estudiantes que reciben a los consultantes y hacen la procuraduría de los casos, al menos un estudiante coordinador que cumple tareas de gestión y supervisión, y un abogado que firma los escritos y concurre a las audiencias. El número de integrantes los equipos varía de un barrio a otro dependiendo de varios factores, entre ellos: la demanda de consultas, los recursos del CED y las posibilidades locativas de cada barrio. Adicionalmente, algunos consultorios cuentan con la participación de estudiantes de otras carreras como Psicología y Trabajo Social, que a través de distintos proyectos se suman al trabajo de extensión que hacen los de Derecho.

Sala de Redacción visitó el consultorio de Punta de Rieles, uno de los que posee mayor demanda. Funciona en el teatro del barrio, en el cruce de los caminos Maldonado y Punta de Rieles los segundos y cuartos sábados de cada mes, de 10.00 y las 12.00. “Ese horario en principio, ya que a veces terminamos yéndonos a las 14.00 o 15.00 porque recibimos unas 35 personas” señaló Paula Duarte coordinadora de ese consultorio. Algo muy similar ocurre en el de Manga y los dos de Piedras Blancas que también son de los más concurridos. En aquellos lugares que aún hay pocas consultas los estudiantes salen al barrio a difundir el programa, entregando folletos y conversando mano a mano con la gente.

Los temas más recurrentes son “los relativos a tenencia de menores, divorcios y pensión alimenticia” precisó Duarte. Pero la coordinadora agregó que sin embargo “muchas veces es notorio que hay algo más y no sale a la luz de primera. Sucede que hablando te das cuenta que hay indicios de violencia doméstica, pero vienen por otros asuntos que son una pantalla”. En estos casos el equipo trata de acompañar a la persona de la mejor manera posible desde su rol, y ahí es donde resulta sumamente oportuno el apoyo de los estudiantes de las otras disciplinas. Ante estas situaciones, intentan trabajar en coordinación con organizaciones o proyectos que operan en el barrio, como el Servicio de Orientación Consulta y Articulación Territorial (SOCAT), del Ministerio de Desarrollo Social, en el caso de Punta de Rieles.

POR AMOR A LOS DERECHOS

Cuando se está una jornada completa en el consultorio, se percibe rápidamente el gusto con el que estudiantes y abogados llevan adelante el proyecto, al punto que su tarea termina excediendo lo meramente jurídico y se torna un apoyo moral y formativo. Explican y sugieren con terminología clara los pasos a seguir en cada caso, aunque en ocasiones lo único que tienen para hacer -y hacen- es escuchar cómo se desahogan los vecinos. “Para mí esto ha sido sumamente enriquecedor en todo sentido” contó Duarte. “Al principio creés que te va a servir mucho a nivel profesional pero después te das cuenta que te deja mucho más a nivel personal. No te imaginás la magnitud de la realidad que puede haber detrás de lo teórico que se da en facultad”.

Pese a lo gratificante de la experiencia, una de las dificultades a las que se enfrenta el programa es la captación de abogados, quienes deben disponer de un tiempo para “donar”. Su participación es indispensable e insustituible. Quienes están actualmente son profesionales que lo hacen principalmente por convicciones personales, además de vivir una situación económica que se los permite. Según Duarte “la mayoría de abogados se suman sin un interés específico”. La doctora Mónica Boragno, por ejemplo, trabaja para el consultorio de Punta de Rieles y el de Bella Italia, y este es su cuarto año en el programa. Durante la semana acude a múltiples audiencias de ambos consultorios barriales, y simultáneamente a las de Facultad de Derecho y de sus casos particulares. “A mí me da para todo. Cuando no pueda con algo voy a establecer prioridades, pero mientras pueda lo voy a hacer porque me encanta. Ayudamos a la gente y eso es lo importante” contó Boragno a Sala de Redacción.

CANILLA LIBRE DE OPORTUNIDADES

Todo procedimiento judicial requiere de continuidad y perseverancia en las etapas del proceso, y si bien los estudiantes nunca abandonan los casos, quienes a veces lo hacen son los propios interesados. “Algunos consultan y después no vuelven. Hay que explicarles bien qué implica esto. Hay casos de divorcios en los que las partes después se arrepienten, van y vienen. A veces, a la tercera vez que vienen tenemos que decirles que nuestro trabajo es algo serio” expresó la coordinadora de Punta de Rieles.

Los vecinos sólo deben aportar los datos y seguir las indicaciones de los estudiantes, ya que todos los costos que surgen durante los procedimientos (solicitud de partidas, exámenes de ADN, publicaciones en el Diario Oficial, timbres profesionales, etcétera) son facilitados gracias a las exoneraciones que ha logrado el programa, mientras que las fotocopias son subsidiadas por el CED. No obstante, hay algunos costos que afrontan los estudiantes, a título personal, cuando tienen que comunicarse telefónicamente con los vecinos, trasladarse o imprimir escritos. Duarte manifestó que “sería buenísimo lograr un convenio para subsidiar el transporte, aunque sea el de los abogados para no generarles gastos”.

Las personas interesadas en consultar, así como los abogados que deseen sumarse, pueden llamar al CED al teléfono 2402-7600, o visitar el blog de la Secretaría de Extensión (http://extensionced.blogspot.com) para conocer las direcciones de los consultorios y sus horarios de atención. Las brazos de estos universitarios estarán “extendidos”…

Luciano Bermúdez