Nuevo libro sobre la selección uruguaya de fútbol

Jugadores de palabra

Ya se consigue en las librerías “Vamos que vamos”, una colección de relatos sobre la actual selección celeste. Los veinticuatro jugadores y el técnico que el año pasado nos hicieron soñar con la copa de mundo son entrevistados por Ana Laura Lissardy, una periodista que no se confiesa fanática de fútbol pero que es dueña de una reconocida vocación y experiencia en el género de la narración.

El encanto del libro está en la mirada que la autora hace de cada uno de los protagonistas de esta historia. No se limitó a entrevistarlos sino que los observó detenidamente en sus detalles, conversó con ellos sobre sus vidas, sus luchas y sus miedos. Las prolongadas charlas que Lissardy tuvo con los jugadores se dieron en las distintas ciudades del mundo donde juegan, en sus hogares y aquí en Uruguay mientras descansaban.

Cada jugador está presentado con una característica de su personalidad: Muslera y su timidez, Luis Suárez y la actitud, el profesionalismo de Diego Forlán, y así con todos los integrantes del equipo. De cada uno, la autora nos propone una particular biografía, su relato sobre la experiencia del mundial y las reflexiones sobre el vínculo con el pueblo uruguayo.

“Fue algo soñado y sabía que tenía que aprovechar la oportunidad con uñas y dientes… jugar con la celeste es algo especial. Jugás por tres millones de personas y cada pelota que vas a trancar son tres millones que van a trancar” cuenta Jorge Fucile, el “optimista” de la historia.

Suárez confiesa su obstinación: “si una jugada me sale mal, quiero seguir intentándolo y seguir y seguir. Quiero, quiero y quiero hacer el gol. Y capaz en la vida me pasa lo mismo. Si quiero algo, quiero y quiero ese algo. Y si no lo tengo me enojo”.

Sobre la reacción del pueblo uruguayo durante el mundial, Sebastián “El Loco” Abreu cuenta que “lo más lindo fue que la gente se identificó naturalmente. No fue un partido político que tuviese que hacer una campaña para poder comerles la cabeza.”

Por el otro lado, el “Maestro” Washington Tabárez reflexiona sobre este logro del 2010 y el mundial de 1950: “Maracaná no perdió importancia. Es cada vez más grande. Pero fue producto de una época y de un mundo diferentes. No podemos compararlo de manera absoluta con otras realidades, que por efecto de la globalización son cada vez más difíciles para nosotros. Cada cosa hay que valorarla en su tiempo y en su lugar”.

Esta selección logró mucho más que un cuarto puesto en la final del mundo. Logró que los uruguayos revivan su pasión hacia el fútbol. “Vamos que vamos” es un libro que obra como reflejo de este fenómeno reciente e histórico al mismo tiempo.

Mariana Olivera