Si hay algo que el estudiante universitario conoce muy de cerca es la complejidad del sistema laboral para el cual se está formando. Son cuatro, cinco, o más años en los que entiende y se apropia de los conceptos pilares del área que eligió. Pero existe una variedad de elementos y de significados fundamentales sobre esas disciplinas que sólo pueden aprehenderse a través de los espacios de praxis. Sin estas prácticas no será tarea fácil para el estudiante encontrar su lugar en el mercado de trabajo.
Pasantía, beca, o práctica pre profesional son algunas de las denominaciones que se utilizan para dar nombre a la instancia en la que el estudiante universitario ingresa al ámbito profesional para aplicar los conceptos y nociones que ha adquirido en la institución educativa. En una situación ideal, debería representar una experiencia de aprendizaje, diferente a la del aula pero igual de necesaria.
De todos los medios de prensa, sólo Brecha y El Observador cuentan con sistemas de pasantías para estudiantes de comunicación. En el caso del semanario Brecha, el convenio es con la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación (Liccom) de la UdelaR y en El Observador el acuerdo se estableció para estudiantes de la Universidad de Montevideo y la ORT. Para este informe Sala de Redacción conversó con Simón Gómez y Micaela Piñón, representantes del diario El Observador, y con Gabriel Kaplún director de la Liccom.
En primer lugar, una diferencia que existe entra la UdelaR y las universidades privadas: éstas últimas tienen un régimen de pasantía obligatorio que abarca prácticas en medios de prensa, televisión y radio, también en organizaciones y empresas. Esto resulta comprensible cuando el estudiante abona $611.350 por toda la carrera, como es el caso de la ORT, universidad que asegura una inserción laboral del 96.7%. La Liccom no cuenta con régimen de este tipo, pero los estudiantes que hayan optado por el Trayecto de Periodismo tienen la posibilidad de hacer pasantías en Brecha y Televisión Nacional (TNU). En el caso del Trayecto de Comunicación Comunitaria, la práctica es obligatoria y generalmente se efectúa en instituciones u organizaciones.
Gómez, editor jefe de El Observador, explicó a Sala de Redacción que las pasantías tienen un máximo de tres meses y no son remuneradas. La elección de los pasantes está a cargo del área de Recursos Humanos. Micaela Piñón, encargada de ese sector, informó que cuando necesitan pasantes primero se le informa a la universidad, ellos recomiendan estudiantes, luego éstos mandan su curriculum y en base a este documento realizan una entrevista definitoria. Ambos profesionales se mostraron muy de acuerdo con el sistema de pasantías ya que para ellos “es la mejor manera de conocer gente”. Además “se trata de chicos formados, que si cumplen bien con su trabajo pueden formar parte del staff fijo del diario”, comentó Simón, quien insistió en la posibilidad que tiene el pasante de hacer carrera en el medio: “depende de él” afirmó. Aunque no determinó un límite de edad reconoció que se opta por gente joven.
Los diarios La República y El País no reciben pasantes. Kaplún explicó que hay pocas pasantías en este momento, los únicos casos formales son el de Brecha y un acuerdo a punto de firmarse con TNU: “Tenemos el interés en ampliar los convenios a todos los medios posibles. En principio, hay buen ambiente de parte de muchos medios, pero falta que nuestros equipos docentes terminen de convencerse e instrumentarlo. Y que la Comisión Directiva tome las decisiones correspondientes”. Kaplún afirmó que es una decisión de toda la institución generar espacios para los estudiantes en el mercado laboral, pero insistió en la complejidad del tema.
Respecto a la remuneración de las pasantías, el director advirtió que “ que es deseable que exista. Pero si no son remuneradas, no pueden tener las mismas exigencias y el nivel de trabajo de las que sí lo son”. Igualmente reconoció que existen otros factores necesarios para todo sistema de pasantías, que bien logrados, pueden compensar la falta de remuneración: “tenemos una larga e intensa experiencia en el área de Comunitaria desde hace diez años que no es remunerada. Y puedo decir que los estudiantes la evalúan como uno de los espacios más ricos de aprendizaje de su carrera, muchos dicen el más rico. Está muy bien compensado por un trabajo intenso que es absolutamente curricularizado y tiene un muy fuerte acompañamiento docente”. Para Kaplún, la figura del referente es fundamental para el estudiante, tanto en la institución educativa como en el lugar de trabajo que lo recibe.
El tema no deja de ser complejo. En este sentido cabe cuestionarse sobre el procedimiento mediante el cual el estudiante es seleccionado para realizar la pasantía. En la mayoría los casos deben contar con méritos que lo hagan ganarse la experiencia. Kaplún dice que “es un problema elegir sólo a los mejores. Hay que ajustar ese mecanismo porque la idea es que todos puedan acceder”.
Excepto las pasantías de Brecha (seis meses con opción a seis más, y remunerada cuando los pasantes publican sus artículos), generalmente en los medios de comunicación se concretan acuerdos con una duración máxima tres meses. Esto mirado críticamente puede significar un problema: el medio incorpora mano de obra barata (gratis directamente) por un lapso muy reducido, lo que implica que el estudiante no genere ciertos derechos laborales, que no necesite, que no reclame, y si es joven aun mejor. Kaplún reflexiona que “los pasantes sustituyen a costo menor a los trabajadores, y eso genera un montón de distorsiones en el medio profesional, porque alguno va a decir ‘ah qué bárbaro yo también quiero pasantes’. Compito con menor costo, me ahorro salarios o no, pero incorporo trabajos que no hubiera podido hacer, notas que nunca hubiera hecho: todo esto sin necesidad de incorporar gente a planta”. El acuerdo que la Liccom está por firmar con TNU es igual al del diario El Observador: tres meses y sin remuneración. Kaplún ve esto desde otro punto de vista y cuenta que: “Eso tiene una lógica doble. Por un lado oportunidad para más gente y además los tres meses bien trabajados pueden ser una experiencia bien interesante y razonable”. Aunque reconoce que en el caso de TNU la duración de la práctica no se extiende más por “preocupaciones del propio medio”. Concluye que es un arma de doble filo, complicada si se usa mal, pero es un arma muy potencial para el aprendizaje de ambos lados. Y para la Universidad, que de esa manera también está en contacto con el medio¨.
Pero las complejidades no restan. Las pasantías tienen que estar. Todos deben pasar. Ese es el rumbo por el cual la universidad debe y pretende avanzar.
Mariana Olivera