El Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ), es una organización que no pertenece al Estado y forma parte de la “Comisión Nacional No a la Baja” de la edad de imputabilidad que se conformó en junio. Anualmente realiza informes sobre el estado de las cárceles y los centros de reclusión de menores. Sala de redacción fue en busca de opiniones y obtuvo un análisis basado en la experiencia directa con los chicos. Lejos de las especulaciones políticas está el contacto humano que efectúa este organismo.
Serpaj implementa la modalidad de encuestas ara confeccionar esos informes. Los formularios para que respondan los jóvenes son cerrados. Debido a que la mayoría de los chicos presentan signos de dispersión o tienen bajo nivel educativo (incluso algunos son analfabetos), no se les exige redactar. De todos modos, la modalidad les permite expresar en líneas generales cómo son atendidos en el centro y qué cosas cambiarían o mejorarían de su situación como detenidos.
Cada uno de los ‘hogares’ tiene su propio funcionamiento, un director y un sistema de organización diferente. Dentro de los hogares los jóvenes están acompañados por asistentes sociales, psicólogos, educadores, y también se realizan visitas a médicos y odontólogos para proporcionarles la asistencia básica requerida durante su rehabilitación.
SERPAJ trabaja en un proyecto llamado ‘Nexo’, que consta de diversos talleres como cocina, panadería, computación, historia, y se aboca a actividades recreativas y deportes con los jóvenes.
Desde otra mirada
La psicologa Gabriela Horn del SERPAJ contó sobre el perfil de los chicos que delinquen. Advirtió que no es posible atribuir una matriz para todos, pero que “generalmente vienen de hogares bastante carenciados. Tienen una fragilidad ‘yoica’ (del Yo) importante desde chicos, porque ya vienen mal desde el arranque, con familias disociadas, generalmente mono parentales y en la mayoría de los casos tienen muchos hermanos”. Gabriela afirma que con este panorama “es complicado conseguir trabajos para ellos, entonces se dedican a delinquir”.
A su vez, Horn comentó que no todos los chicos acceden a terapias, ya sea por rechazo o porque en realidad su situación requiere directamente de un tratamiento con medicación. Para la especialista, aquellos que se someten a tratamiento psicológico tienen mayores posibilidades de rehabilitación. El solo hecho de hablar con otra persona ajena al centro cambia su rutina y es bien recibida por los chicos.
De cara al nuevo centro, Horn delimitó aquellos elementos que se deben potenciar para una rehabilitación más efectiva. “El acompañamiento psicológico permanente es fundamental”, aseveró. En la misma enumeración, explicó que dentro de los centros se debe regular el tiempo de ocio de los chicos, “el espacio normal para poder leer, estar en la computadora o poder mirar la tele”. Agregó que sería necesaria “una contención también a la noche, cuando se descompensan más, son niños todavía”. Gabriela destacó que el estudio es la base para la reinserción en la sociedad como “arma fundamental, porque es lo que tienen, que es de ellos y nadie se lo va a sacar”. La entrevistada propone talleres con las familias para que se concienticen del apoyo, y si los padres están ausentes “siempre tiene que haber alguien como referente”, como por ejemplo, los educadores.
La psicóloga considera que la tarea realizada por los especialistas que trabajan con menores presenta dificultades. Gabriela reflexionó: “cuando salen de allí salen a su realidad, entonces podemos potenciar sus fortalezas y ayudarlos a pensar de otra manera”. “Se supone que dentro de la Colonia Berro se están preparando para el afuera pero el afuera los rechaza, así es muy difícil ir contra la corriente, contra lo que la sociedad les vomita, contra el rechazo permanente, en una sociedad que cada vez está más rota”, agregó.
La psicóloga entiende que la contención de los especilalistas y la familia es esencial para que los adolescentes puedan salir adelante, a pesar del poco tiempo que comparten con los chicos.
Disconformidad y desconfianza
Durante la entrevista realizada por Sala de Redacción, Adriana Vaselli, coordinadora general del SERPAJ, afirmó que “no sirve el ‘lo pongo preso y lo tengo metido ahí adentro, depositado, porque en un chiquero seguro están mejor”, refiriéndose a las ya descartadas alternativas propuestas para la reclusión de menores en contenedores.
Aparejado a la propuesta de Vamos Uruguay -de bajar a 16 años la edad de imputabilidad de los menores- sucedió la destitución de Jorge Jouroff. Preguntada Vaselli sobre este hecho destacó: “Jouroff siempre nos apoyó, siempre estuvo con nosotros, no hubo problemas con nuestras visitas a los hogares.” A lo que Gabriela Horn agregó: “jamás tuvimos inconvenientes, pero ahora teníamos unas visitas para hacer y no nos permitieron ingresar y no han dado fundamento”.
Se les consultó su opinión con relación al SIRPA (Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente). Las entrevistadas expresaron dudas de que se efectivice la creación del nuevo centro; de ser así, no creen que sea diferente a los centros actuales e incluso entienden que no será con características muy diferentes a las del COMCAR (Complejo Carcelario). La coordinadora general remarcó: “¿por qué no mejorar los centros que ya existen?”.
Otro de los problemas en los centros de reclusión son los funcionarios. Para las integrantes del SERPAJ, el funcionariado es un tema complicado, es gente que no está capacitada para rehabilitar; “eso ya es una corrupción que lleva años”, mencionó Vaselli. Para Horn esta situación se ve acentuada por el stress con el que conviven los funcionarios, donde hay pocas opciones: “o te adaptás a todo ese mecanismo, o tenés que irte. Optás por ser fiel a tus principios y tenés stress, o te fletan porque muchas veces es la corrupción la que reina”.
Volvieron a fugarse nueve menores en las últimas semanas. El miércoles 17 de agosto se fugaron cuatro menores del centro Ariel al cortar las rejas con sierras y se investiga para conocer su procedencia. Rolando Arbesún, gerente del Sistema de Ejecución de Medidas a Jóvenes en Infracción (Semeji), duda que los familiares de los menores hayan ingresado las herramientas, por el ‘cacheo’ que se les aplica antes de las visitas.
En busca de la raíz
Según SERPAJ, el problema de la delincuencia radica en la exclusión social. Para Adriana Vaselli, los medios de comunicación ayudan a generar una concepción social en donde no son valorados los conocimientos ni los estudios que uno posea. Según Vaselli, los códigos de valores pasan por lo material. Horn agregó: “ a estos menores, los educa el mercado, no la familia”.
Para las integrantes del SERPAJ, el problema también tiene que ver con que la sociedad actual busca conseguir dinero más fácilmente, y se ha perdido el valor del esfuerzo y del ahorro. A su vez esto se ve representado en las normativas legales: “se les da menos tiempo de reclusión a los que matan que a los que roban”, según la psicóloga.
Una estructura contenedor-a
Gabriela Horn contó sobre el Hogar Puertas, que cuenta con dos contenedores, uno de ellos para los jóvenes que están en la espera de ser derivados a los juzgados y otro en donde se encuentran los jóvenes que no pueden estar conviviendo con otros reclusos debido a su grado de peligrosidad.
El Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), no podrá utilizar módulos metálicos (contenedores) para alojar a los jóvenes en los Centros de Rehabilitación debido a la sentencia judicial determinada por el Tribunal de Apelaciones. Para realizar ese fallo, el Tribunal inspeccionó el módulo metálico ubicado en el Centro de Ingreso Transitorio para conocer las condiciones de reclusión. Según datos brindados en un artículo emitido el 15 de agosto en el diario El País, el texto de la sentencia expresa que “se verificó que el módulo tiene dos sectores, uno con seis cuchetas y otro con cuatro. Cada sector tiene un lavatorio y una taza para realizar a necesidades fisiológicas, integrado al ambiente, sin ninguna separación del resto por lo cual, quien hace sus necesidades lo hace a la vista de sus compañeros de alojamiento”. Debido a estas declaraciones, el fallo (determinado por unanimidad) señaló que la utilización de estos contenedores en centros del INAU, aunque sea de manera transitoria, “constituye un acto manifiesto ilegítimo”.
Jimena Álvarez / Fiorella Maglieri
