Día Internacional del Detenido Desaparecido

Todavía nos hacen falta

Foto: Iván Franco

Por iniciativa de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos el 30 de agosto fue declarado “Día Internacional del detenido desaparecido”.

Para conmemorar esta fecha y recordarlos se realizó en la Plaza Libertad una concentración que contó con diversas expresiones artísticas. La convocatoria fue realizada por Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, Crysol (Asociación de ex presos políticos de Uruguay), Niños en cautiverio político, Serpaj, Fundación Mario Benedetti, Iguales y Punto, la FEUU, la Mesa permanente contra la impunidad, Coordinación por el bicentenario de los de abajo, e HIJOS.

Desde las 18.30 Gonzalo Delgado y Fito Galli fueron intercalando la lectura de proclamas y adhesiones con la presentación de músicos y personas de la cultura.

El escenario estaba ubicado en la mitad de la Plaza Cagancha más al sur, dándole la espalda al edificio de la Suprema Corte de Justicia. Sobre dicho edificio se proyectaron las caras de los desaparecidos durante la dictadura uruguaya. Alrededor del escenario se desplegaron los carteles con los rostros y nombres de los desaparecidos, los mismos carteles que llevan sus familiares el día de la Marcha del Silencio y que habitualmente están en el Museo de la Memoria.

En una pancarta había fotos de “asesinos, torturadores, violadores”, personajes de poder durante la dictadura de nuestro país. En otra pancarta se podía leer el poema “Los enemigos” de Pablo Neruda pidiendo castigo “por esos muertos, nuestros muertos”.

Compartieron su música con los aproximadamente quinientos asistentes El Octeto, coro de ex presos políticos, el dúo de Washington Carrasco y Cristina Fernández, Daniel Viglietti y cerró la banda hiphopera Contra las cuerdas.

La periodista Marisa Montana leyó el poema “Madrugada” de Juan Gelman, y “Ausencias” de Mario Benedetti, haciendo que algunos ojos se humedecieran y algunas pieles se erizaran. Lo mismo pasó cuando Margarita Musto compartió el poema “Pensando sus huesitos” de Juan Gelman, y “Valores” de Mario Benedetti.

Tic, tac, tic, tac

Se proyectó – y estrenó – también en esta jornada el video clip “A contra reloj” con música y letra de Ismael Collazo. El nombre hace referencia al plazo para que prescriban las causas de delitos cometidos antes y durante la dictadura, el próximo primero de noviembre. En el video aparecen familiares de desaparecidos y también referentes culturales y políticos, desde Ana Olivera hasta Emiliano Brancciari de No te va gustar, pasando por el “Piñe” y Tabaré Rivero, entre otros.

Todos aparecen sosteniendo carteles en los que se puede leer: “dictadura”, “niños robados”, “familias destruidas”, “justicia” y preguntas como: “¿dónde están?”, “¿por qué?”. Mientras se escucha el estribillo: “a contra reloj la vida y la verdad”.

Oscar Urtazun de la organización Madres y Familiares y Sandra Pelúa de HIJOS leyeron una proclama conjunta. “Las preguntas no prescriben hasta que no obtienen respuesta”. Recordaron que Uruguay al aprobar la ley 17.347, en junio de 2001, aceptó la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad. Los delitos cometidos en dictadura que deben ser caratulados como de lesa humanidad porque nos dañaron como sociedad, no deberían prescribir.

Manifestaron que en muchos casos las atrocidades cometidas por el gobierno de facto siguen vigentes ya que “la desaparición forzada es un delito que sigue ejecutándose hasta el día de hoy”.

Reclamaron nuevamente el cumplimiento del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (IDH), haciendo hincapié en que la ley de caducidad no puede ser impedimento para investigar ningún caso.

Hicieron un llamado a la reflexión sobre las relaciones sociales actuales: “la impunidad sembrada durante tanto tiempo ha minado nuestro espacio vital (…) el terrorismo de Estado sembró el miedo y practicó el ocultamiento con la complicidad de las instituciones”. Apelan a que se continúe la lucha para desactivar radicalmente los mecanismos de impunidad. “Creemos imprescindible conocer la verdad, mantener la memoria y saber para no repetir”. Se llevó un palo el poder judicial “la impunidad alienta al impune a repetir el delito” y otro aquellos que apelan al perdón “el tiempo transcurrido no puede nunca ser esgrimido como el factor que diluye las consecuencias vivas del terrorismo de Estado, al contrario, el tiempo incrementa, agrava el carácter del delito”.

Quedó clarísimo que la no resolución de las violaciones a los derechos humanos, de los asesinatos y otros crímenes es un nuevo delito: “Nos están secuestrando la memoria, nos están torturando la democracia, nos quieren desaparecer la justicia, nos quieren prescribir la verdad, ni una sola excusa que encubra delitos de lesa humanidad”.

Dimes y diretes

Siempre es llamativo lo variopinto del público asistente a este tipo de convocatorias. Por sus edades, por sus vestimentas, porque representan a sectores muy diferentes de nuestra sociedad. Además de aplaudir que esto siga ocurriendo, que jóvenes, ancianos y niños puedan compartir una plaza por un motivo tan loable, en esta oportunidad aprovechamos para hablar con algunos referentes algo dispares.

Irma Leites, integrante de la Plenaria Memoria y Justicia, dijo a Sala de Redacción que la esperanza de que se haga justicia “está mientras la memoria esté viva y la gente luche por esa memoria y la convierta en viva, no por los Estados, ni por los jueces, ni por los milicos, ni por los que los secuestraron”. Consultada respecto de la posible prescripción de los delitos dijo que “no creemos en este punto final del primero de noviembre, es una amenaza más. No prescriben los delitos de lesa humanidad ni la memoria tampoco”.

Jorge Zabalza, ex dirigente del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros cree que el “Poder Judicial administra la justicia en función de una ideología, tiende a defender el sistema tal cual es”. La justicia a la que él aspira “tiene un contenido popular y no dudaría nunca en condenar el terrorismo de Estado y a todos los criminales del terrorismo de Estado”. Cree que esa justicia en Uruguay está muy lejos.

“Nosotros condenamos a los terroristas de Estado porque tenemos un pensamiento, una ideología, una filosofía. Hay otros que buscan la manera de defenderlos y de mantener la impunidad, unos porque siempre tuvieron una filosofía de vida que implicaba dominar y explotar gente y otros porque perdieron su ideología y ahora responden a otra clase”.

Sin nombrarlo, aludió a su ex compañero, José Mujica: “Salen algunos personeros del gobierno a hablar de perdón. Si lo que hay que perdonar son asesinatos, robos y desapariciones, ¿por qué no perdonan también a los que están en el penal de Libertad?”

Eduardo Lorier, senador comunista, se mostró optimista: “Creo en la justicia si hay movilización popular y a través de la memoria, un elemento que no puede perderse”. “Como todas las cuestiones históricas sin la conciencia de las más vastas masas, con la clase obrera a la cabeza, no se conquista nada”. Confesó que se sintió traicionado y decepcionado por no haber podido aprobar la ley interpretativa de la ley de caducidad, pero dijo que “revivió” en la Marcha del Silencio “por la cantidad de gente y más importante, por la calidad: masas jóvenes, increíblemente jóvenes, motivadas. Cuando vos tenés esa raíz, esa nutriente, el árbol por más que algunos lo intenten cortar sigue vivo, sigue verde. Hay una savia que alimenta el árbol de los derechos humanos”,

Lucia Pedreira