Pasaje de grado y régimen de asistencias en Secundaria

Discrepancias lingüísticas y conceptuales

¿Flexibilización o contextualización?: una serie de resoluciones y circulares del Consejo de Educación Secundaria (CES) dirigidas a facilitar el pasaje de grado han generado opiniones y posturas encontradas.

Varias autoridades han puesto el foco, en sus discursos y en el diseño de sus políticas, sobre la necesidad de trabajar en la permanencia y el aumento del egreso de los estudiantes. Por otra parte, los docentes han replicado que, a costas de facilitar el pasaje de grado para retener al estudiantado, cada vez se exigen menos conocimientos y asistencia a clases. Es “una estafa”, plantean desde la Asamblea Técnico Docente (ATD).

En la misma línea que la ATD, la directora del Liceo Bauzá Graciela Bianchi dijo a Sala de Redacción que la tendencia a flexibilizar la enseñanza secundaria comenzó conla Reforma Educativa de la década de los noventa, que se basaba en un modelo donde no se priorizaban los contenidos, sino que lo importante era aprender a aprender”. Para Bianchi “los chicos no deben ser una bolsa de conocimientos, pero el problema es que si un chico de cuarto año no sabe escribir su apellido correctamente, ¿a que lo estoy condenando? Si le ponemos un texto simple de comprensión lectora y no sabe ni lo que le preguntamos, hacerlos pasar de año porque sí, es mentirles”.

En el Liceo Bauzá, según su directora, están exigiendo más desde el punto de vista cualitativo, “sin dejar a nadie por el camino gracias a los cursos de nivelación”.

Por su parte, la directora general de Secundaria, Pilar Ubilla, prefirió catalogar a este proceso mediante el término “contextualización”, ya que entiende que no existe una modificación del reglamento sino de los planes y programas. Desde el CES, planteó Ubilla, se promueve la extensión de otro tipo de propuestas educativas que motiven y mantengan a los chicos en los centros de estudio, trabajando más desde “el hacer” y no únicamente en base a la clave académica tradicional. “Nos parece interesante dar más oportunidades a los chiquilines en función de sus contextos. Por ejemplo, en el liceo de San Luis, de tiempo completo, se desarrollan una serie de talleres -jardinería, huerta, gastronomía, deportes, teatro- que amplían sus oportunidades sin recortar el programa que corresponde a Ciclo Básico”.

Estas modificaciones, explicó Ubilla, refieren a una “necesaria contextualización respecto al tipo de población, sus edades, si son chicos con determinadas dificultades socioeconómicas y culturales”. Significa “ver la realidad y adecuarse a ella, no estamos planteando cambiar el reglamento de acuerdo a la situación, estamos planteando que los reglamentos deben adaptarse a una realidad. Pero eso no lo decimos nosotros, lo dice el propio reglamento en su fundamentación”. Además, aseguró que “no ha habido ningún cambio del Régimen de Evaluación y Pasaje de Grado (REPAG), al menos desde que estamos nosotros”.

Sin embargo, los docentes han señalado que efectivamente existe una flexibilización del reglamento que va en detrimento de la calidad educativa. En esa línea, Bianchi sostuvo que desde el año 2005, una serie de resoluciones y circulares flexibilizaron una educación ya por demás flexible. En 2006 se reformuló el REPAG; la reformulación, realizada por un grupo de inspectores, implicó dieciocho modificaciones del régimen, entre las que se destaca una, con fecha del 28 de febrero de 2011, donde se crea “el período extraordinario de exámenes de abril para aquellos estudiantes que mantienen asignaturas previas que los inhabilitan a continuar estudios de Ciclo Básico o Bachillerato en el año lectivo que se inicia”. Los estudiantes que se encuentran en esa situación deben realizar una inscripción condicional al curso que aún no están habilitados a cursar, y al finalizar el período de abril se confirma, o no, la inscripción: si el alumno se inscribió en cuarto año, puede cursarlo sin ninguna asignatura previa de primero y segundo; si lo hizo en quinto año, sin ninguna previa de tercero; y para sexto año, hasta con una asignatura previa de cuarto. El período extraordinario de abril contempla también a “aquellos estudiantes que adeudan hasta tres asignaturas (en total) de segundo y tercero de Bachillerato”, es decir, quinto y sexto año.

Una segunda resolución, que data del 10 de marzo de 2011, estableció que “los alumnos de primer año de Bachillerato Plan 2006, que hayan obtenido fallo de promoción en la tercera reunión y mantengan pendientes de aprobación hasta tres asignaturas, podrán cursarlas nuevamente”. El espíritu de las modificaciones fue explícito, en base a las circulares del CES a las que accedió Sala de Redacción: basada en el principio de inclusión, esta Administración estima necesario otorgar oportunidades para posibilitar la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo formal o para el egreso del mismo”.

Es en base a este contexto que Bianchi afirma que el CES “de pronto no se da cuenta que flexibilizar el régimen de previaturas es flexibilizar el pasaje de grado.”

Con respecto al régimen de asistencias, la reformulación del REPAG dispuso que la Asamblea de Docentes, en reunión de profesores, evalúe si el rendimiento del estudiante amerita algún tipo de contemplación respecto al exceso de inasistencias. La medida requiere el consenso de la Asamblea de Profesores, según Walter Zunino, presidente de FENAPES.

Zunino, además, dijo no estar de acuerdo con flexibilizar la evaluación y el régimen de asistencias, y aclaró que esa es la postura de FENAPES. Adelantó también que está en estudio la posibilidad de volver a modificar el REPAG el año próximo.

En cuanto a los criterios de evaluación, representantes de la ATD explicaron a Sala de Redacción que pretenden mantener los niveles de exigencia tradicionales: “depende de nuestras exigencias, el alumno universitario que se formará. Vemos que el bachillerato es un puente entre el pueblo y la educación superior, y los alumnos tampoco se chupan el dedo: no están muy conformes con la rebaja de exigencias, saben que es una estafa”.

Loana Ascárate/Ignacio Montaldo