Cuando una galería de exposiciones consta de cuerpos humanos reales, y cuando se titula “Our Body. The Universe Within” (Nuestro Cuerpo. El universo por dentro), el paseante tendrá delante de sí la compleja anatomía humana desgajada en secciones independientes. Desfilará ante arterias, venas y corazones; riñones sanos y con cráteres causados por cálculos extirpados; cerebros y nervios; entrañas comprimidas; y pulmones con cáncer. 15 cuerpos completos y 150 órganos se distribuyen en salas que agrupan cinco sistemas corporales: el cardiovascular, el urinario y reproductor, el digestivo, el nervioso y cabeza, y finalmente, el respiratorio.
Apuntes para la discordia. El responsable de la exhibición en Uruguay, Alejandro Castillo, puntualizó a Sala de Redacción (SdR) que el objetivo principal es “educar y concientizar a la gente para que cuide más su cuerpo”. Por esta razón, el lema de la presentación indica que se trata de una exposición “científico-didáctica”. En tanto, Delia Sánchez, docente de la Unidad de Bioética de la Facultad de Medicina (FM) de la Universidad de la República (UdelaR), criticó los motivos para exponer cadáveres humanos. Según su opinión, ofrecer la anatomía humana en un contexto de divulgación no corresponde. “Las personas no recordarán con una sola visita los detalles corporales. Para acercar una noción mínima de anatomía, alcanzaría con muestras de plástico. Si el objetivo no es el aprendizaje, queda el objetivo del espectáculo”, afirmó. En ese sentido, Sánchez inserta el cuestionamiento ético respecto a los posibles usos de un cadáver, es decir, “si el cuerpo de un ser humano puede ser utilizado después de muerto como un objeto de entretenimiento”.
Asimismo, Sánchez, quien también integra el Comité de Ética del Instituto Nacional de Órganos, explicó a SdR que resta corroborar la procedencia y la voluntariedad de los cuerpos obtenidos. “Es algo que no está claro en el mundo, no sólo en Uruguay”, aseguró. Por su parte, Castillo aclaró que los cuerpos fueron donados voluntariamente por las personas cuando estaban vivas preservando su identidad, la cual sólo fue revelada a las autoridades para adquirir los permisos de ingreso al país.
Otro punto que genera debate es la instalación de la exhibición en el sexto piso de Montevideo Shopping. En declaraciones a SdR, Hugo Rodríguez, director del Departamento de Medicina Legal de la FM de la UdelaR, sostuvo que “como se presenta en un shopping, el mensaje tiene algo de show. Es una connotación que demuestra un ánimo de lucro o un interés comercial”. A esta perspectiva, Sánchez agregó el hecho de que se cobre una entrada mínima de 110 pesos. Entertainment Business Development es la compañía que introdujo la muestra a Uruguay. Según Castillo, la empresa estudió las zonas posibles para situarla, presentó el proyecto y mencionó que “no había capacidad ni personal para hacerlo en otro lugar”.
Una técnica. Rodríguez y Sánchez subrayaron que investigar el cuerpo humano en los ámbitos de enseñanza especializada es “indiscutiblemente necesario”, como en el contexto de FM. “Es un tipo de enseñanza con un objetivo útil socialmente. Se rompe un tabú para después cumplir un servicio”, sintetizó Sánchez.
De hecho, la técnica empleada en las piezas de “Our Body” fue inventada por el médico alemán Gunther von Hagens en 1977, para ser aplicada en clases de anatomía. El método, denominado plastinación, consiste en la sustitución de los fluidos corporales por acetona. Así se detiene el proceso de descomposición posterior a la muerte. A continuación se coloca el cuerpo en una cámara al vacío, y se sumerge en una solución de polímeros, como la silicona. Finalmente, se efectúan los cortes necesarios para explicitar una función corporal. Este proceso requiere cerca de un año y medio para completarse.
Posteriormente, von Hagens desarrolló la compañía “Body Worlds”, que se dedica a hacer giras con las muestras corporales. El doctor alemán vendió los derechos de autor de la plastinación y actualmente existen dos empresas más en el mundo trabajando sobre la misma idea. Una es “Bodies Revealed”. Otra es la dueña de la exposición que circuló por Latinoamérica y que se inauguró en Uruguay el 6 de agosto, “Our Body. The Universe within”. Ambas tienen su sede en Estados Unidos, y ambas trabajan con científicos chinos, coincidiendo con el propio origen asiático de los cuerpos exhibidos.
Sin embargo, en Uruguay la normativa vigente garantiza que, cuando alguien done su cuerpo con fines terapéuticos, su cadáver no será manipulado por estudiantes de medicina y “menos por este tipo de exhibición”, enfatizó Sánchez.
La opinión que la licenciada en Ciencias de la Educación, Patricia Carabelli, brindó desde su blog personal acerca de la exposición, brotó por distintas revistas filosóficas y educativas de Internet. Como enseñante, la muestra le parece innecesaria. “Hoy los docentes poseemos una enorme cantidad de material didáctico como para que no sea necesario que los educandos tengan que observar cuerpos humanos reales”, sentenció. Además, opina que los cuerpos son tratados como “objetos” y que se cobra por el mero hecho de observarlos. Más allá de que las personas se hayan donado intencionalmente, Carabelli duda en calificar la exhibición como científica, ya que “si la ciencia estuvo en la invención de la técnica para la conservación de los cadáveres, su uso no sería en muestras educativas o en centros comerciales”.
En este aspecto Sánchez compartió la posición de Carabelli preguntándose “qué pasa con nosotros como sociedad, que no nos preocupa utilizar los cuerpos de otras personas que vivieron como un objeto de entretenimiento”.
Cuerpos prohibidos. “ En todos los lugares donde va la muestra surgen comentarios en pro y en contra”, manifestó Castillo. “Si me dicen que es con cuerpos humanos reales porque sí, no la quiero traer. Si me dicen que es por el bien de la ciencia y de la educación, que puede mejorar la calidad de vida, entonces sí la quiero traer”, insistió.
Si bien la gira latinoamericana ya lleva 15 millones de visitas, la exposición no tuvo igual acogida en todo el mundo. En el año 2008 fue clausurada en Nueva York porque faltaba documentación respecto el origen de los cuerpos. Un juez la prohibió en París en 2009. ABC News señaló que el fallo del juez Louis-Marie Raingeard se fundó en que suponía “un atentado ilícito al cuerpo humano y a la decencia”. En Venezuela, también en 2009, fue impedida por decisión del servicio aduanero, y fue repudiada por el presidente venezolano Hugo Chávez.
Castillo argumentó que las empresas ofrecen diferentes exposiciones más allá de que en todas se haga un recorrido por los sistemas corporales “mezclando ciencia y arte”. Añadió que la compañía censurada en Francia y en Venezuela fue la de von Hagens. Sin embargo, Sánchez remarcó que “el objeto es el mismo en las distintas empresas. Son cuerpos humanos expuestos para entretener. Y acá no hubo censura ni clausura”.
Desde la antropología, Eduardo Álvarez expresó a SdR que “como fenómeno que se da, no habría que discriminarlo”. Planteó que mientras se busca la autonomía de los campos científicos, simultáneamente se exige que se divulgue el conocimiento. De todas maneras, hizo la salvedad de que en esta oportunidad “se llega a través de la mercantilización en un shopping. Está destinado a los consumidores más que a los ciudadanos”.
El morbo, la muerte, la exploración de lo invisible del cuerpo y “el acceso a lo vedado”, a aquello que sólo los especialistas pueden observar, son las variables que se intercalan cuando comienza la discusión sobre esta muestra, según Álvarez. “Existen dos grandes polos: uno en donde se pone la ciencia al alcance de todos y otro en donde hay una mercantilización extrema, pérdida de sensibilidad y de respeto”, analizó. Sin ubicarse en los extremos, Álvarez prefirió conjeturar que, en la evaluación de los visitantes, “se verán reacciones intermedias”. Dicen que no hay mal que dure cien años.
Analía Buffa