
Un informe de la Academia Americana de Pediatría (AAP) publicado en la revista estadounidense Wired expresa que la programación en televisión para bebés y niños pequeños no debe ser promocionada, ni sus padres deben presumir que es educativa a pesar de resultar entretenida.
El hecho de que la televisión no sólo tenga efectos negativos en los niños menores de 2 años, sino que además se desconozcan efectos positivos, ya había sido advertido por la AAP en 1999. Doce años más tarde y luego de 50 estudios científicos, la conclusión es la misma.
Para los niños menores de 2 años, los televisores, celulares, tabletas, etc., significan únicamente cajas con luces y movimiento, según estudios realizados en tiempos actuales donde los televisores son cada vez más comunes y las pantallas se han multiplicado.
Los padres utilizan muchas veces a la televisión para hacer dormir a sus hijos, lo que puede generar efectos secundarios, como por ejemplo disturbios en el sueño, según lo advirtió AAP. Otro uso frecuente es el de emplear a la televisión como maestra. Sin embargo, desde 1999 tres estudios han vinculado el aumento de la exposición a la televisión con retrasos en el desarrollo y con problemas de atención en los niños.
Según esta institución, la conversación es un factor extremadamente importante para el desarrollo del lenguaje de los niños, y suele disminuir cuando la televisión está encendida como acompañamiento de fondo. Produce, además, distracción en los niños a la hora de jugar de manera independiente, actividad que cuenta con importantes beneficios a futuro.
A partir de un estudio realizado en Quebec, Canadá, se recomienda a los papás que alejen a sus hijos del televisor, sobre todo en los primeros años de vida, para evitar problemas escolares y distracciones en el aprendizaje. El hecho de pasar más de dos horas por día frente a la pantalla, plantea el estudio, genera niños pasivos en clase con dificultades especialmente en matemáticas, muy poca movilidad a los diez años de edad y obesidad.
Loana Ascárate