El preso de conciencia más viejo de América gana el premio Fundación Mario Benedetti

Toda esa voz india

“Soy un preso del odio, el egoísmo y la mentira/ De la ignorancia y la injusticia/De la gente que nos supera en número a mi y a mí pueblo/Yo soy la voz india”.

(Fragmento de La Voz India, poema de Leonard Peltier escrito desde una cárcel en Estados Unidos.)

Leonard Peltier es un indígena de 67 años, de nacionalidad “anishinabe-lakota” (de la etnia sioux-chippewa) y que lleva más de la mitad de su vida preso en Estados Unidos por un delito que no cometió, y por el cual seguirá pagando la impagable condena de dos cadenas perpetuas y siete años.

Todo comenzó hace más de 30 años, cuando Peltier se vinculó a movimientos por la defensa de los derechos indígenas en Estados Unidos. Derechos que son constantemente violados y maniatados, e indígenas que son sistemáticamente tratados como invasores de la tierra que desde tiempos ancestrales ocupan. Del conflicto de intereses creado entre las pretensiones de los estancieros que compran tierras ocupadas por poblaciones indígenas y el derecho de estas poblaciones a continuar viviendo donde siempre han vivido  es que nacieron los conflictos que desembocaron en las protestas indígenas que reclaman por la devolución de las tierras de las que fueron expulsados.

Leonard Peltier se erigió, con el paso del tiempo y de una fecunda militancia no violenta, en uno de los líderes de los movimientos por la defensa de los derechos y tierras de los pueblos indígenas en Estados Unidos. Participó en luchas contra el alcoholismo en deprimidas y discriminadas comunidades indígenas, se dedicó a la distribución de alimentos y medicinas, fomentó actividades religiosas tradicionales y el reflorecimiento de las lenguas autóctonas. Este proceso de re identificación de la cultura indígena y de dignificación no hizo más que incomodar a las autoridades de turno, interesadas en la extinción de toda cultura que no se vincule a la compra-venta de campos; y en especial de los campos ubicados en territorios indígenas, campos con reservas de petróleo, oro y uranio.

Con el paso del tiempo, el FBI amañó un sistema de elecciones en las comunidades indígenas y patrocinó la elección de un líder indígena sumiso a los intereses estancieros, elegido con menos del 20% de votantes sobre el total de inscriptos. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos reconoció esos liderazgos votados por una minoría de indígenas y les dio potestades. Entre esas potestades figuró la autorización para crear una organización militar financiada por el FBI (llamada GOON Squad, que según su sigla en inglés puede traducirse como “Escuadrón de Guardianes de la Nación Oglala”) destinada a la represión de cualquier tipo de manifestación indígena. Es decir, indígenas reprimiendo indígenas que reclaman por derechos.

Leonard Peltier lideró uno de los grupos que se opusieron a este tipo de organizaciones represivas, porr lo que el FBI lo acusó de agresión contra agentes federales; fue encarcelado durante cinco meses, pero fue liberadfo ante la completa carencia de pruebas que lo incriminaran.

Un año más tarde, en 1973, Peltier participó en la ocupación de la histórica aldea indígena de Wounded Knee que impulsaron los Sioux, ayudados por militantes del AIM (Movimiento Indio Americano, por sus siglas en inglés). En respuesta, el GOON Squad, desató una persecución contra integrantes de la AIM. 80 militantes fgueron asesinados entre noviembre de 1973 y fines de 1975, Ninguno de los crímenes fue castigado `pr la justicia. Protestar era jugar con fuego. Dick Wilson, líder del Goon Squad, el personaje que había resultado elegido en aquellas extrañas elecciones, gozaba de dspecvial protección. Wilson no sólo firma la entrega de la octava parte de las tierras de la reserva gubernamental de Estados Unidos para la explotación de Uranio,

En ese contexto opresivo y autoritario se encontraba el Movimiento Americano Indio cuando, en 1975 y tras un tiroteo de 150 hombres del FBI y miembros de los GOON Squads contra unos 30 indios, mueren dos agentes del FBI y tres indios (dos de los cuales murieron desarmados).

Los dos agentes del FBI que murieron en el tiroteo fueron presentados ante los medios como mártires de una cruzada libertadora, en tanto que solamente se habló de uno de los indios muertos. A nivel judicial, el caso de los tres indios baleados nunca tuvo una investigación que busque responsables. El caso de los dos agentes del FBI dio lugar a una consecución de acusaciones en las que nunca se conseguían pruebas para incriminar a nadie. Cuando ya todos los posibles acusados habían sido absueltos y no había nadie a quien culpar, el FBI recurrió a Leonard Peltier, a quien acusó por las dos muertes. Peltier afirmó haber permanecido cerca de la zona durante el tiroteo y reconoce haber disparado, pero nunca a los dos agentes que murieron.

El juicio a Peltier se realizó en Fargo (Dakota del Norte) a diferencia de los demás juicios, que habían tenido lugar en Iowa.

Este dato no es menor, puesto que Fargo es una región prominentemente poblada por estancieros y ganaderos y donde existe una gran animosidad hacia las poblaciones indígenas. A eso se le añadió una campaña de paranoia, en la que difundieron supuestas amenazas indígenas y se llegó al extremo de trasladar a todos los miembros del jurado en furgones blindados, bajo la excusa de un posible atentado.

Durante el juicio, un agente de FBI dijo haber visto a Peltier disparando con un fusil AR15 en aunque las pericias realizadas en 1981 revelaron que las balas encontradas en los cuerpos de los agentes del FBI no correspondían a ese tipo de fusil.  Otro agente afirmó haber visto a Leonard Peltier; pero lo divisó a través de la mira de su fusil. El abogado de Peltier demostró que era imposible identificar a nadie desde la posición en la que el agente afirmaba haber estado y menos desde la mira de un fusil.

De todas formas nada de eso interesó, y Peltier terminó siendo sentenciado a la impagable condena de dos cadenas perpetuas y siete años más. Peltier apeló tres veces el fallo. En 1985 el gobierno de Estados Unidos reconoció que “no sabe quién mató a los agentes” y que no existe evidencia para culpar a Peltier. Pero la condena de dos cadenas perpetuas más siete años en prisión quedó intacta.

En 1986, Peltier declaró en una entrevista telefónica con el periodista Heinz Dieterich que considera su condena como un intento de “castigo ejemplar”, que “desanimará a otra gente que resiste la opresión, esperan (el gobierno norteamericano) que se impida el desarrollo de la lucha”.

En 1996, y con motivo de una serie de indultos que presentaría al final de su mandato, el Presidente Bill Clinton dijo: “No olvidaré a Leonard”. Al parecer se olvidó, puesto que en el año 2000, después de que medio millar de agentes del FBI marcharon frente a la Casa Blanca oponiéndose a la clemencia, finalmente Leonard no estuvo entre los indultados.

El hecho es que han pasado muchos gobiernos en Estados Unidos y Peltier lleva más de la mitad de su vida tras rejas por un crimen que nunca cometió.

Según Amnistía Internacional, Leonard Peltier es el Preso de Conciencia más viejo de América. Amnistía lo considera Preso de Conciencia porque el crimen de Peltier no fue asesinar a nadie, sino que su crimen consiste en pertenecer a una etnia indígena y en reivindicar sus derechos más básicos. Amnistía Internacional es una de las organizaciones más activas en el reclamo por libertad para Peltier, reclamo al que se han sumado el Consejo Nacional de las Iglesias y personalidades como Nelson Mandela, Rigoberta Menchu y el Dalai Lama. También el actor Robert Redford se conmovió con esta situación, a punto tal que elaboró un documental sobre el caso, documental que fue censurado en Estados Unidos y Europa.

La salud de Peltier salud se ha deteriorado mucho en los 35 años de prisiòn:  es diabético, tiene problemas visuales, cardíacos, renales y de presión alta. Naciones Unidas llamó la atención al gobierno de Estados Unidos por tener a Peltier en condiciones inhumanas.

Ante esta situación, el pasado 14 de setiembre la Fundación Mario Benedetti (FMB), creada por voluntad póstuma del poeta uruguayo, ha entregado su primer Premio Internacional a los Derechos Humanos a Leonard Peltier.

Ricardo Elena, uno de los jurados que tomó la decisión de la entrega del premio a Peltier, dijo: “Hemos visto que se han dado premios reconocidos, muy famosos, a personalidades que después se ha visto que eran genocidas”, mencionando luego a Henry Kissinger, uno de los protagonistas principales a la hora de orquestar la llamada “Operación Cóndor”, que coordinó los aparatos represivos del Cono Sur en los años 70 y 80.

 

Leticia Silva

Mercedes Labadie