Organizaciones sociales marcharon el martes contra la instalación de la minera Aratirí.

A CIELO ABIERTO

La convocatoria era a las 18:30 hs en la esquina de 18 de Julio y Tristán Narvaja. El frío era muy intenso en la principal avenida, pero no impidió que la gente se arrimara a la movilización. Al grito de  “no se vende, la tierra se defiende”, un centenar de manifestantes marcharon hacia la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA), ubicada en la calle Galicia esquina Rondeau. Se desplegaron diversas pancartas denunciando “contaminación, saqueo y muerte” y  que “un gobierno honrado no envenena a su pueblo”, reclamando  “tierra para quien la trabaja y habita”.

Para Germán Parula de Alianza Pachamama, una de las organizaciones que integran el colectivo organizador, ésta es una movilización contra Aratirí pero también contra todos los megaproyectos que pretenden instalarse en nuestro país y los que ya están instalados, como la extracción de oro a través de Cianuro en Minas de Corrales. Parula cree que “es el momento de parar con este tipo de extracción depredadora de los recursos naturales en todo el mundo, que contaminan el suelo, a las especies y a los humanos”. La propuesta supera los límites de nuestro país ya que el desafío abarca a toda la humanidad: “debemos pensar en las generaciones que vienen, con las que vamos a tener que rendir cuentas y nos van a preguntar ¿vos que estabas haciendo mientras nos contaminaban el suelo?”, agregó.

La marcha se cerró con la lectura de una proclama que denunció el avance desmedido de las empresas forestales, la contaminación con transgénicos y sus fumigaciones, el envenenamiento del agua y la contaminación del aire, para terminar con un “somos firmes, Aratirí y cualquier otro megaproyecto minero es contaminación, destrucción y muerte.

Marcelo Aguilar