Después de 15 años, volvió Jarabe De Palo

“HICIMOS BIEN EN VOLVER”

Martes 3 de junio. Llego a La Trastienda nueve menos cinco. Poca gente en la puerta, la sala ya estaba casi llena por lo que veo desde afuera. El toque era a las 9 y arrancó 9 y cuarto.

Entro, trato de acercarme lo más que puedo al escenario. La edad del público ronda entre los treinta,  igual veo alguna que otra cara de cincuenta o cuarenta. Hay varias parejas.

Como lo hay en toda espera, hubo charlas, risas, empujones y gente pesada pechando queriendo sacar ventaja con los lugares. Flashes, comenzó el momento selfie de la noche. Creo que salí en varias a lo gran figureti, pero no puse muecas, no quise arruinar las creativas fotos.

Paulatinamente comienza a bajar la luz. Aplausos y chiflidos suenan. La platea queda a oscuras y se enciende el escenario. Salen. Más aplausos. Gorro, boina, vincha y lentes son algunos de los atuendos.

Arrancan con un tema tranquilo que creo que nadie conocía, al menos nadie cantó y estábamos todos quietos. Segundo tema, nos balanceamos un poco más. Era la presentación del disco “Somos”. Termina y se presenta el cantante Pau Donés. Bromea que la última vez que estuvo acá tenía menos canas y arrugas –risas- y que nosotros también -risas-. Contó que estaban de gira por Argentina y se preguntaron ¿por qué no Uruguay? Sigue, “¡quién nos va a ir a ver un martes en Uruguay!” bromeando. La verdad es que se sorprendió de ver la sala llena.

Levanta el coma iniciante con uno de sus hit, Depende. De nuevo las selfies, pero ahora de fondo la banda. Miro hacia la izquierda y una mujer de unos treinta y largos, estaba compartiendo varias fotos en facebook y whatsapp. Así lo hizo en varias ocasiones, y cuando digo varias es, casi todo el toque.

Siguen las canciones del nuevo disco, la gente se muestra más cómoda y suelta. Se canta más. Comienzo a sentir la energía del toque.

Tocan el tema de Francis Cabrel La quiero a morir,  muchas voces acompañando y cuerpos balanceándose. Otra de Jorge Drexler, Agua y más, más voces. Brazos alzados que se mueven al son de la música, celulares grabando el tema que tiene un gran coro en sintonía.

Termina la canción y cuenta que el tiene una novia, joven, y que un día llegó a la casa y ella estaba con otra chica. Explicó que no entendió lo que pasaba, y ella le dijo “te estábamos esperando”. Su cara, gestos y relato provocaron una risa entera. Antecedió el tema “A mi novia le gustan las chicas” explicando que hay un problema controversial en cuanto al amor, y que si hay problema es “porque no sabemos amarnos”. Así terminaron sus palabras y remató agregando “a mi novia le gustan las chicas, y seguro a la tuya también”, risas y aplausos.

Parece que varias de sus canciones tienen una historia por detrás, auténtica. Contó que en una filmación en Cuba, había tenido buena química con una chica. Salieron, se fueron de copas -literal- y cuando llegó al cuarto del hotel que compartían, con 2 camas de una plaza, le preguntó si podía dormir con ella. Ella respondió que sí, él la abrazó, contento con la respuesta. Pero recuerda que se levantó y seguía vestido. Acota con una sonrisa pícara “nos fuimos de varias copas”. Es así que surge La flaca. Suena y todos acompañamos cantando bien fuerte, bailando, algunas parejas se besan, amigas con miradas cómplices y arrimándose a cantar juntas la canción. Todo un éxito.

Continúa el toque, ya todos distendidos. Cantando con más ganas, alzando los brazos, saltando y contentos. Los músicos se mostraron alegres y cómodos. Mucho feedback. El saxofonista con una gran sonrisa movió su cuerpo-no tan joven- en partes instrumentales a lo hip hop, acompañado de un público uruguayo ovacionado.

Terminó. Se despiden y salen del escenario. El público los aclama y los espera. Estamos todos con ganas de seguir. Creo que ellos también. Vuelven. Estamos chochos. Nos agradece por el toque y reflexiona “hicimos bien en volver”.  Tocan Grita. Todos cantan, saltan, el público, los músicos. Tremendo final. Ese último tema y la energía movieron hasta al que no lo conocía. Entre fuertes palmas, gritos, chiflidos y sonrisas dibujadas se despiden, ahora sí. Que se repita.

 

Alejandra Garmendia