El Programa Calle apunta a la reinserción sociocultural

“VIVIR AUTÓNOMAMENTE”

Personas en situación de calle en la puerta de un refugio del Centro de Montevideo. (Archivo, julio de 2011) Foto: Victoria Rodríguez. la diaria.

En Uruguay cada vez son más las personas en situación de calle que recurren a las distintas instituciones del Estado para sobrellevar las bajas temperaturas. El Programa Calle del Ministerio de Desarrollo Social cuenta actualmente con 1025 cupos disponibles, en el total de sus refugios habilitados, y pueden llegar a ampliarse en función de la cantidad de personas que recurran a ellos. De acuerdo con el responsable del Departamento de Coordinación del Sistema de Atención, Federico Guerrero, lo que buscan es “generar un abordaje integral en todas las áreas, ya sea salud, vivienda o alimentación”.

El Programa Calle, que anteriormente era el Programa de Atención de Personas en Situación de Calle, es uno de las tres dimensiones desarrolladas por el Departamento, junto con la asistencia a mujeres con niños y la unidad de cuidados. Son 32 los centros ubicados en Montevideo, Canelones, San José, Paysandú, Maldonado y Rocha, que forman parte del programa y alojan a personas mayores de 18 años que habitan en la calle o en viviendas abandonadas. El Departamento apoya la reinserción sociocultural y laboral de las personas en situación de calle a partir del suministro de un lugar físico de carácter transitorio, en donde se les proporciona una cama, alimento y la posibilidad de higienizarse. “Lo que pretendemos es poder darles una cobertura que les permita vivir autónomamente”, expresó Federico Guerrero, responsable de dicho Departamento.

Del total de refugios, 27 funcionan únicamente en el turno nocturno, mientras que tres lo hacen las 24 horas, y los dos restantes forman parte de los designados por la Ley de Faltas, para reubicar a quienes habitan en lugares públicos. Durante todo el año están en funcionamiento, pero en los meses donde las temperaturas son más bajas su actividad se intensifica, ya que según Guerrero “hay una tendencia siempre de aumento con respecto a la cantidad de personas que se acercan a los centros. Siempre hay más gente de la que uno prevé”.

Existen tres niveles dentro del programa para hombres y mujeres que se encuentran solos en la calle. En el primero, están aquellos que no poseen claros parámetros de convivencia y cuidado personal. Las personas que han resuelto esas carencias y están en busca de trabajo, forman parte del segundo nivel. En el último se ubican las personas que ya poseen alguna actividad laboral, y el equipo técnico integrado por trabajadores sociales, psicólogos y educadores, trabaja en su acompañamiento hacia su egreso del Departamento. Guerrero explicó que “no hay un plazo para que las personas se queden en los centros. Tratamos de trabajar el tema de que la estadía en un centro del Estado es transitoria. Pero no hay un plazo, depende de la persona, de cómo esté orientada y de las posibilidades materiales que tenga para desarrollar su independencia”.

En cuanto a los aspectos que el Departamento pretende reforzar, Guerrero dijo que tienen un trabajo bastante exhaustivo tanto a la interna, como a la externa. “Debemos tratar de que los equipos técnicos que trabajan en los centros se esfuercen en brindarle herramientas a las personas para que puedan planificar su cotidianeidad desde otro lugar”. Además, cree que deben doblar esfuerzos respecto a las soluciones habitacionales para mejorar la calidad. Sin embargo, según Guerrero, “la idea es que no debamos abrir más centros. Estamos tratando de estabilizar los que tenemos. Siempre está presente, sobre todo a raíz del invierno, la idea de que no quede gente en calle. Pero lo que buscamos es tratar de lograr una estabilización y tratar de trabajar más intensamente para que las personas tengan posibilidades de egresar de los centros”.

Romina Fierro