La AUDAS abre sus puertas

ENTRE EL TANGO Y EL ALZHEIMER: “VIVIR LA VIDA”

La Asociación Uruguaya de Alzheimer y Similares (AUDAS), ubicada en el exedificio de La Liga Uruguaya contra la Tuberculosis – Magallanes esquina Rodó- brinda diferentes talleres para las personas que padecen esta enfermedad, como también asesoramiento a familiares.

Para ingresar a la asociación primero se debe tener una entrevista con una orientadora y luego con la técnica Felicia Horl. Ésta determina si la persona tiene las condiciones aptas para concurrir; la persona debe poder trasladarse casi por sí solo y que esté en los inicios de la enfermedad. Luego se tiene una semana de prueba para verificar la adaptación de la persona al grupo, y a la inversa. Concurren alrededor de 16 personas en cada turno.

En este espacio se desarrolla el “Taller de la memoria”, que ya cuenta con cinco años de funcionamiento y quienes asisten disfrutan de musicoterapia, gimnasia, logoterapia y tangoterapia. Además asisten estudiantes de la Facultad de Psicología que trabajan con ellos una vez a la semana.

Sala de Redacción dialogó con Teresita Paiz, la auxiliar ocupacional del turno vespertino, quien contó que las personas que asisten “están abiertos a todos los talleres, no hay uno que le guste más que otro, y les encanta recibir personas, más si son jóvenes”. Agregó que algunos están enterados de su enfermedad pero que otros no, la familia prefiere no comunicárselo y quien la padece “no se entera porque no puede captar todo”.

En conjunto con la presidenta de la asociación, Victoria Repiso, comentan que si bien aún no existe la cura para esta enfermedad, afirman que “el avance (del mal) se enlentece con la medicación y estos talleres”. Muchos familiares les cuentan que antes la persona enferma “era como un ente en la casa y que estaba deprimido, pero que ahora está motivado por los talleres y le gusta ir”. Continúan explicando: “la música, el baile y recibir personas les encanta”. La presidenta, que en particular tuvo a su madre con dicha enfermedad, cuenta: “Hace veinte años era otra cosa, nadie hablaba sobre el tema, ahora somos más abiertos” aunque en su opinión, continúa siendo un tabú.

El “Taller de la memoria” es una estimulación continua que trabaja con lo que va quedando de la memoria. Teresita explica que una paciente que tiene muy poca movilidad, se impulsa con el resto de sus compañeros. En general todos necesitan “un pie para recordar pero entre todos se ayudan”. Puntualizó que “son todos muy afectivos y generan un vínculo social muy fuerte”.

Tangoterapia. Taller a cargo de la profesora Anabella Consonni. Al entrar al salón se encontraban todos en pareja con el típico abrazo tanguero. Al ritmo de “Volver” de Carlos Gardel, cantaban y bailaban. Varios, sonrientes, unos con una leve sonrisa, otros con una bien pronunciada, se desplazaban por la pista irradiando felicidad. Algunas mujeres eran más estrictas y querían pasos firmes; a otras parecía que les bastaba el balanceo para disfrutar el momento. Otras miradas estaban idas, como si no comprendieran qué sucedía, pero igual continuaban. Entre todos componen la melodía, escarbando en sus jóvenes recuerdos. La profesora tiene mucha energía y la contagia, canta en voz alta, hace que cada uno vaya activando su memoria; así, de a poquito, son más las voces que se oyen.

Hacen una pausa y Anabella aprovecha para dialogar con ellos; esla primera clase. Les pregunta a dónde iban a bailar y qué canciones les gusta; aquellos que responden lo hacen con orgullo. Intercambian risas y varios recuerdos, la profesora los lleva a un viaje al pasado. Luego se sientan en ronda con “Cambalache” de fondo, practican la postura, ejercitan la respiración y realizan la mímica de cómo bailar.

Remata la clase con una milonga. Unos se compenetran para que los pasos les salgan bien, otros sólo se dejan llevar, el final se convierte en un disfrute tanguero. Finalmente la profesora les pregunta cómo pasaron y uno responde a lo que varios se sumaron: “fue  vivir la vida”.

La causa y cura del Alzheimer aún no son conocidas, pero sí se sabe que estos talleres mejoran la calidad de vida.

Alejandra Garmendia