Charla sobre santería y Voudú de la Cuba Contemporánea

ORISHÁS UNDERGROUND DE LA HABANA

Oshun en un templo yoruba. Foto: temployoruba.com

En el marco del Ciclo de Conferencias de Antropología Social, organizado por la  Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, se brindó el pasado 22 de julio  una charla sobre Voudù y Santería en Cuba. La misma fue presentada por la antropóloga argentina Maria Susana Cipolletti, quien realizó una investigación sobre este tipo de religiones en zonas del interior de Cuba. Este trabajo fue el resultado de tres estadías en ese país entre los años 2006 y 2011. Financiado por el Consejo de Investigación de Alemania, se basó principalmente en el acercamiento a la práctica de los rituales religiosos. Cipolletti es conocida por sus artículos  “Un manuscrito tucano del SXVII” y “La concepción del cosmos de un shaman Secoya”, entre otros.El evento fue abierto a todo público y se llevó acabo en la Sala del consejo de la Facultad de Humanidades.

La antropóloga comenzó haciendo una breve historia sobre el origen de las religiones afrocubanas  y su presencia en las diferentes diásporas; realizó una descripción acompañada de una presentación fotográfica  donde se podían distinguir, por un lado, la llamada Santería y  por otro el  Palo Monte, las cuales fueron el objeto de su investigación. Señaló que la Santería es la más extendida en la sociedad cubana, proviene  de la cultura yoruba (de Nigeria) y la siguiente de la cultura bantú (de Camerún). Estas religiones  se afincaron con la introducción de esclavos africanos en la época colonial; desde ahí comenzó una transferencia de ideas, de creencias que se mezclaron con el catolicismo.

Afirmó que, como pasa en la mayoría de los países  latinoamericanos, gran parte de las investigaciones se realizan en las ciudades y poco se sabe del interior, del campo. Cuba no es la excepción, ya que está arraigado un fuerte centralismo en La Habana; fue por esto que ella orientó su práctica a las zonas rurales, en provincias como Baracoa, a 40 quilómetros de Santiago de Cuba. En estos lugares, no muy poblados, un número importante de habitantes forman parte o practican alguna religión.

Para este tipo de creencias, todo está basado en los orishás, a quienes ven como seres divinos que determinan  la realidad; nada de lo que sucede es producto del azar sino por disposición de estos seres. Cipolletti plantea que si  bien en sus comienzos estas religiones  incluían sólo a afrodescendientes,  en la actualidad también hay muchos blancos practicando estos cultos.

Señaló que en ambas,  los sacerdotes tienen altares donde reciben ofrendas  de todo tipo, realizan rituales en los cuales la música es un elemento muy importante, ya que ayuda a que el individuo entre en trance y alcance  diferentes estados de conciencia. Se realizan sacrificios de animales con la finalidad de que su sangre alimente a los espíritus.

Si bien estas religiones tienen una raíz geográfica común, existen diferencias en cuanto a la finalidad por la cual las personas se acercan a ellas. El Palo Monte está más relacionado con lo salvaje, con la magia negra. Al contrario de lo que se podría creer, los sacerdotes y sacerdotisas con las cuales interactuó se  mostraron con una actitud abierta.  Algo muy importante  para que este cambio se produjera  fue la determinación, en 1990, por la que el Estado cubano pasó a ser laico.

“En Cuba la libertad religiosa es absoluta”, explicó Cipolletti, y afirmó que el estado no interviene en esta materia, funciona como algo paralelo donde los ciudadanos  pueden adoptar el dogma que deseen. A diferencia de otros años, en el que un santero no podía ser miembro del partido Comunista, hoy no no se persigue ni se discrimiba a las religiones.

“Tengo que decir que me moví con la misma libertad  con que lo hubiera hecho en el Uruguay para trabajar”. Debido a la no intervención del Estado, en los últimos años  ha crecido la investigación en ese país; el único escollo  para el desarrollo de su investigación fue falta absoluta de transporte público, por ser regiones  muy alejadas  de la urbe.

Planteó que si bien Cuba tiene  una de las tasas de alfabetización más grande del mundo (un 97% sabe leer y escribir) en estas religiones la tradición oral es muy importante, el conocimiento  se transmite de generación en generación y sobre todo a través de la experiencia misma.

Cipolletti culminó su conferencia con un diálogo entre los participantes, la mayoría estudiantes de antropología, centrado en las características  de estos dogmas que, según lo concluido, en varios aspectos son similares a los que se define como religión umbanda en esta región de Latinoamérica.

Belén Mainé