Las elecciones presidenciales en Brasil.

¿CONTINUIDAD O CAMBIO?

Marina Silva, Dilma Rousseff y Aecio Neves, principales candidatos a la presidencia de Brasil, antes del debate televisivo. MIGUEL SCHINCARIOL / AFP

El domingo 5 de octubre se disputarán las elecciones presidenciales en Brasil. Según el Tribunal Superior Electoral, están convocados a votar más de 142,8 millones de personas. Aunque dos son las candidatas con mayores posibilidades de llegar al Palacio de Planalto en Brasilia (sede de la Presidencia), los presidenciales en carrera son once.

Conocer a las candidatas. Luego de ser senadora, diputada estatal y concejala, Marina Silva fue designada Ministra de Medio Ambiente por el entonces presidente Luiz Ignacio Lula da Silva, en el período de 2003 al 2008.

En 2010 Silva se presentó a las elecciones presidenciales de su país aunque no logró acceder a la segunda vuelta electoral. Igualmente, superó los votos que pronosticaban en aquel entonces las encuestas de votación. Para 2014 se presentaron Eduardo Campos como candidato a la presidencia y Marina Silva como su futura vicepresidenta por el Partido Socialista Brasileño. Luego de un trágico accidente aéreo que dejó sin vida a Campos, Silva lo suplantó como primera candidata.

Por su parte, Dilma Rousseff comenzó en el Partido Democrático Laborista. Tiempo después se retiró de dicho partido y pasó a integrar el Partido de los Trabajadores. Dentro de éste asumió el cargo como ministra de Minas y Energía y luego el de jefa de Gabinete. En el año 2010, tras renunciar al cargo, se postuló para la presidencia de Brasil. Luego de una segunda vuelta fue electa presidenta.

Primera mujer que ocupa el cargo de la presidencia de Brasil, entre otras cosas Rousseff lidió con los escándalos que se conocen como ‘o mensalão’ (en español, gran mesada, coima). Tras sucesivas protestas en las que el pueblo pedía que dejaran de robar, Rousseff empezó con la ‘faxina’ (limpieza). Desmanteló algunos de los casos de corrupción en el gabinete, incluso dentro de la bancada de su propio partido. Por estos casos, encarcelaron a algunos miembros del Parlamento por recibir mensualidades a cambio de votar a favor o en contra de determinadas leyes. Otros fueron separados de sus cargos.

A su vez, en estos tiempos la sociedad brasileña se hizo escuchar. Fueron varias las manifestaciones del pueblo brasileño en repudio del gasto desmedido en la preparación del mundial de fútbol, en vez de utilizar el dinero para temas relacionados a la salud, la educación y hasta la disminución del boleto de transporte.

Clima pre electoral. Las últimas encuestas revirtieron la estimación de que habría una segunda vuelta electoral y que en ella Silva podría superar en votos a la actual presidenta. La segunda vuelta tendría lugar el mismo día de las elecciones en nuestro país, el 26 de octubre. Sin embargo, en una primera vuelta, Rousseff tendría una sólida ventaja frente a Silva. Otros dicen que en segunda vuelta sería un empate técnico entre las dos candidatas. La encuesta realizada por la consultora Vox Populi muestra que Rousseff tendría un 38 por ciento de votos en una primera vuelta, mientras que Silva obtendría un 25 por ciento. Según esta encuesta, en una segunda vuelta, Rousseff ganaría apenas por un uno por ciento encima de Silva.

Aecio Neves sería el tercero en discordia, quien no llegaría a una segunda vuelta electoral aunque las estimaciones de último momento marcan un crecimiento que podría disputarle el puesto a Silva. Neves es el candidato por el Partido Social Demócrata Brasileño.

La campaña estuvo cargada de episodios que incomodaron a una gran parte de la población brasileña. “Dos personas idénticas no hacen un hijo“, declaró en un debate televisivo Levy Fidelix, candidato a la presidencia por el Partido Renovador Laborista brasileño. Agregó que “el aparato excretor no sirve para la reproducción“. A raíz de estos dichos parte de la población brasileña se manifestó incómoda y enfurecida, y llamó al candidato a la presidencia como homofóbico. Los colectivos que luchan en pro del matrimonio igualitario -entre personas del mismo sexo- y buscan el cese a la discriminación que sufre el abanico de la diversidad sexual en un país de mayoría católica, se sintieron atacados.

A pesar de las diversas críticas que se le hicieron al método electrónico de votación (entre ellas, que no le brinda al votante un comprobante de que efectivamente votó y que el software es fácilmente manipulable), ya está todo listo para que el electorado pueda hacer usufructo de su derecho a votar.

Sandra Dominitz