El sorpresivo tercer puesto de Bianchi en la lista blanca del Senado

UNA ZURDA EN LA DERECHA

Graciela Banchi, en ocasión de su adhesión a Lacalle Pou. Foto: partidonacional.com.uy

Nieta de exiliados que vinieron a Uruguay huyendo del fascismo, la abogada y profesora Graciela Bianchi creció en una familia comunista que moldeó su personalidad política. Hoy con 60 años dejó el Frente Amplio (FA) desilusionada, y forma parte del equipo del candidato presidencial blanco Luis Lacalle Pou. En diálogo con Sala de Redacción habló sobre el rol de la mujer en la política nacional, los candidatos y el Estado de Derecho. También mantuvo sus dichos acerca de que el Plan Ceibal genera “idiotas informáticos” y negó que su puesto en la lista al Senado se deba a la Ley de Cuotas.

Dos meses antes del golpe de Estado estaba haciendo el profesorado de Historia en el Instituto de Profesores Artigas (IPA) y comenzó a vincularse a la juventud comunista porque nunca estuvo de acuerdo con el Movimiento de Liberación Tupamaros (MLN-T). “Nunca estuve de acuerdo con la guerrilla, yo siempre fui amante del Estado de Derecho”, contó Graciela, sentada en un sillón azul en el medio de la sala, donde dos teléfonos antiguos y un viejo contador de fichas de taxi convivían con una cristalera desbordada de libros. “Mi abuelo votó al Partido Comunista (PCU) -prosiguió-, después mi familia votó la 1001 y yo también en el ‘71”.

Previo a la dictadura formó parte del movimiento popular que trató de frenar el golpe de Estado. Para Graciela “la guerrilla fue la gran causante del advenimiento de la dictadura, porque los militares que estaban en los cuarteles se sacaron de ahí para combatir a la guerrilla y no se los pudo volver a meter”. El Partido Comunista fue la opción que eligió para su lucha, aunque entiende que “implosionó como la Unión Soviética y sobrevivió lo que es ahora: El PCU, que nada tiene que ver con aquel Partido Comunista que yo conocí”.

Parlamentarias. En 1985 llegó al Parlamento como secretaria del senador frenteamplista Germán Araujo. Aunque nunca logró estar en un cargo de relevancia política hoy es candidata al tercer lugar de la Cámara de Senadores por el sector Todos del Partido Nacional. Consideró que la situación del género femenino en el Frente Amplio es complicada y sostuvo que a “las mujeres que ocuparon cargos en ministerios en el Frente -y se lo dije a Marina Arismendi y María Julia Muñoz, aunque no les cayó en gracia- siempre se las seleccionó porque dijeron que sí, porque fueron alcahuetas y sobre todo incondicionales al líder masculino”. “En el parlamento me dan vergüenza”, agregó. “Cada vez que escucho a Daisy Tourné me da vergüenza, cuando fue ministra me dio mucha vergüenza, a Mónica Xavier la considero una muy buena persona pero como presidenta del Frente me da vergüenza, no tiene carácter, no tiene capacidad de negociación, ni poder político”, afirmó.

Sobre su lugar priivilegiado en la lista al Senado, negó los rumores que indicaban que su cargo se debía a la Ley de Cuotas: “La Ley de Cuotas es una palanca para facilitar el acceso. Pero llegué por mi mérito, tomé las decisiones de dónde iba a estar y qué iba a hacer. Si hubiese sido de otra forma, hubiesen puesto mujeres blancas de toda la vida”. Sobre su potencial renuncia al Parlamento para ceder el lugar a un legislador hombre dijo: “No. Yo voy a tomar las decisiones. Primero hay que ganar para llegar al Parlamento”.

El futuro presidente. En el 2005 se alejó de la militancia y asumió la dirección del liceo Bauzá. Continuó como votante del Frente Amplio hasta el 2010, cuando, indignada, votó anulado en las elecciones departamentales: “puse un papelito que decía ‘voto a Daniel Martínez’.Cuando me entero por la prensa que lo habían sacado a Daniel y había que votar a Ana Olivera… dije no. Basta. Yo estoy en este proceso desde el 71. Ese 14% que votamos anulado o en blanco éramos todos frenteamplistas. Creo que la operativa contra Daniel Martínez, que no lo dejaron acceder a la Intendencia, tuvo mucho que ver con que él no podía destacarse en los cinco años como intendente, hubiera sido una sombra para Tabaré Vázquez, yo se lo dije”. “Con Vázquez a la presidencia vamos al fracaso”, sentenció.

-¿Qué características debe tener un presidente en Uruguay?

-Tiene que ser un republicano austero, que no quiere decir lo mismo que la supuesta austeridad de Mujica. Eso es otra cosa, eso es cultura del pobre. Tiene que ser demócrata en el sentido más profundo de la palabra. Tiene que entrar a la política no para enriquecerse, al contrario, entrar como entraron nuestros grandes líderes, con fortuna y salieron pobres. Tiene que ser humilde, ser cercano con la gente. Tiene que hacer en parte lo que hace Mujica, caminar por la calle, hablar con la gente, como hicieron todos nuestros presidentes, salvo Vázquez. Cuando él asumió la presidencia, nunca ví un jefe de Estado con tanta seguridad, parecía el presidente de los Estados Unidos, esa cercanía no hay que perderla. Tiene que tener una gran honestidad intelectual.

Agregó también que “tiene que administrar el Estado con mucha cristalinidad”, lo que consideró que los blancos y colorados no hicieron bien en sus 180 años de gobierno, ni el Frente Amplio en la última década.

Con respecto al candidato presidencial del partido que integra en la actualidad, mencionó que reúne las cualidades que reconoce en un líder político: “Es muy cercano a la gente y muy cercano a la familia. A él le angustió, y le sigue angustiando todavía, cómo estoy con mi familia, porque mis hijos resistieron un poco mi cambio de lugar”.

Bianchi consideró que la espontaneidad de Lacalle Pou es un aspecto positivo de la personalidad del candidato. Sin embargo, cree que la sociedad uruguaya está avejentada, por lo que puede ser utilizada en su contra: “Esa impronta alegre y juvenil va acompañada por un fuerte carácter que le puede perjudicar”. En cambio, señaló que al vicepresidente del Partido Nacional “le costó mucho incorporarse a la fórmula” porque “aún se encuentra herido luego de haber perdido en las elecciones internas. Su propia gente lo presionó para no perder sus propias chacras; los que quieren ir a los cargos, sobre todo al Parlamento”.

“El Rasputín del Tercer Mundo”. Las discrepancias de Bianchi con Tabaré Vázquez han estado presentes desde antes de dejar el FA. Sus expectativas respecto del que fuera el primer presidente de izquierda del país no eran buenas: “Es efectivamente una persona desconocida para la izquierda, él se afilió al Partido Socialista en 1983, y empezó a captar o copar sectores del Frente y a oponerse de una manera muy solapada ,como es su manera de actuar -lo llamo el Rasputín del Tercer Mundo- a operar contra Líber Seregni”. Según Bianchi, el líder histórico del FA dejó ver en su discurso que “a él le movieron el piso y todos sabemos quién fue. Astori no tuvo la capacidad ni el liderazgo político para afrontarlo”.

“Vázquez tiene una manera de actuar muy peculiar, es sumamente autoritario, la gente le tiene miedo, no le tiene respeto. Se instauró el miedo como forma. Yo no me podía reconocer en el Frente porque no era esa la forma de relacionarnos. Para mí no debía ser candidato, no debía ser considerado el Mesías, porque los frenteamplistas queríamos una renovación de las autoridades”.

El veto sobre la ley que despenalizaba el aborto efectuado por Vázquez durante su gestión, fue otro de los temas considerados por Bianchi en la entrevista. Opinó que la actuación del expresidente fue “normal en él. Hace lo que quiere y piensa que es impune. Ahí empezó como a romperse el idilio. Los que estábamos dentro del gobierno y la gente que sufrió directamente su administración dentro del Estado, como por ejemplo Conrado Ramos, que hoy es el candidato a la vicepresidencia del Partido Independiente. [Ramos] osó discrepar desde la subdirección de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) con Tabaré Vázquez y lo persiguió hasta ahora”.

Los ‘idiotas informáticos’. Respecto a sus polémicas declaraciones acerca del Plan Ceibal, la candidata a senadora blanca explicó que “lo vamos a continuar, pero lo tenemos que implementar de otra manera, no se puede hacer algo por fuera de la institucionalidad, no puede ser manejado por el presidente del LATU, [Miguel] Brechner y un grupo de gente que lo rodea. No podemos dejar afuera a los profesores y a los maestros. Lo que pasa es que si ponés de presidente del CODICEN a un médico infectólogo [como el ex presidente del organismo Luis Yarzábal] que no tiene nada que ver con la educación, ¿quién lo va a reconocer?”.

Los técnicos sabemos que hay etapas para cada cosa. No les vamos a sacar las computadoras a los nenitos de Primero”, agregó irónicamente. Además indicó que “por lo general las usan las mamás para chatear” y que “hay que implementarlo bien”.

Sobre la implementación del Plan Ceibal explicó que cuando ella era secretaria técnica del CODICEN (desde 2007 hasta 2010), no se discutió en el ente. “ [El hoy director general del CODICEN, Héctor] Florit iba todos los miércoles a las reuniones del Plan Ceibal y yo a propósito escribía ‘Informe del consejero Florit sobre…’, pero nunca se discutió dentro del CODICEN, [porque] lo pasaban por arriba. Hasta que un día Yarzábal me dijo: “no lo ponga más en el orden del día”, y le dije ‘yo lo voy a seguir poniendo’, para que quede prueba histórica de que, entre el orden del día y las actas no había concordancia”.

A pesar de que Lacalle Pou se desmarcó de su visión, Bianchi mantiene su idea de que “estamos generando idiotas informáticos” como sostuvo en marzo de 2013. “Si no se hace bien, generamos idiotas informáticos, porque no se puede perder de vista la formación humanística, la capacidad de razonamiento, la formación de conciencia crítica. En consecuencia, el estar ‘encerrados’ en las computadoras, en los celulares, en las tablets, quiebra la posibilidad de relacionamiento humano que es lo que la sociedad está percibiendo hoy”.

Florencia Cremonese / Karen Corbo