Entrevista con Luis Parodi, subdirector de la cárcel de Punta de Rieles (*)

UNA MIRADA DIFERENTE

Las transformaciones en la cárcel de Punta Rieles. Foto: cfmontevideo.gub.uy

Luis Parodi es educador social, trabajó durante muchos años en el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), en la actualidad se desempeña como subdirector del establecimiento penitenciario de Punta de Rieles .En entrevista con SdR habló sobre el programa que dirigen en conjunto con Rolando Arbesún, actual director del centro.

(*) La siguiente entrevista complementa el informe sobre establecimientos penitenciarios “Si cambiás las circunstancias, puede que cambien el hombre”.

-¿Qué diferencia a este establecimiento de otros?

-Punta de Rieles funciona como un pueblo, por lo tanto el cordón industrial esta todo alrededor de él. El sector educativo esta en el centro, allí funciona el área de informática, el liceo, la UTU y la escuela, además del espacio para realizar deportes. Después se encuentra el almacén, la confitería, una rotisería, una tienda de ropa y una parrillada. Estos negocios son llevados adelante por los internos quienes proponen la idea y muchas veces hasta las herramientas para gestionarlos; ésta es una diferencia con los otros centros carcelarios .Por otra parte, el planteo político de base es que la policía deje el trato directo. En ese marco la policía debería dedicarse a detenerlo y nosotros a cuidarlo. Nos parece ilógico que quien los agarra a tiros todo el tiempo, después sea quien los atiende. Entonces, la policía se correría a un lugar como es la revisoría.
La cárcel tiene una cosa de humillación, vos tenés el poder de humillar. A determinada hora cierra la barraca (celda), para ir al baño tienen que pedir, cualquiera se puede aprovechar hasta de estas situaciones, hay que tener mucho cuidado con eso .La humillación genera degradación, no otra cosa.

-¿Eso es algo permanente en el sistema uruguayo?

-Mandela decía que una forma de medir las sociedades es ver cómo trata a sus prisioneros. Si, si vemos a nuestro país, la verdad que habla muy mal de nosotros. Los reclusos son encerrados, vilipendiados, les pegan en la cabeza cuando llegan, son humillados de mil maneras. Es un maltrato permanente. Acá hace un año que no tenemos un pinchado, algunos cuchillos andan en la vuelta pero por supuesto que cuando son detectados los sacamos. Hay una regla de oro: “el que se pelea en los lugares públicos, se va para atrás”.

-¿Cómo se seleccionan las personas que vienen para acá?

-Si bien están imposibilitados los que tienen delitos de narcotráfico y sexuales, el resto son elegibles según evaluación técnica de los centros de donde proceden, nosotros no los seleccionamos.

-¿Cuál es el mecanismo de trabajo?

-Se generan planes individuales de trabajo que consisten en un seguimiento personal que va desde lo físico, estado de salud, odontológico, hasta lo psicológico .A esto hay que meterle mucha cabeza, mucho afecto pero mucha cabeza. Lo importante es saber que uno es un simple instrumento para que la persona pueda re significar sus vínculos .El afecto conmigo tiene que servir para que este señor pueda entender o cuestionar alguno de los vínculos anteriores y para generar otros. No soy amigo. Esto se da en base al afecto y a la relación, si, pero a la relación educativa. Les demuestro que la autoridad no necesariamente tiene que ser autoritaria, el ser firme no tiene nada que ver con ser un déspota.
Unos de los problemas que tienen los sectores mas vulnerables de la sociedad, es la imposibilidad de poder pensar dos pasos para adelante. El trabajo de la cárcel es enseñar a pensar en tres jugadas, digamos: salgo, laburo y hago tal cosa. Porque el robo es lo inmediato, es la solución inmediata, por eso es tan atractivo. “Yo quiero algo y lo tengo “.

-Se dice que ésta es una cárcel modelo.

-Si, pero yo le escapo a eso, porque los modelos tienen que estar siempre lindos (risas), no me interesa .Simplemente tenemos una forma de ver las cosas y la defendemos, pero no queremos ser modelo de nada.

-Existen variados emprendimientos aquí dentro, como bloqueras y carpintería entre otros ¿Todos los reclusos tienen que formar parte de estos emprendimientos o hay quienes pueden negarse?

-No, acá no se viene a cumplir. La persona tiene que proponer algo para hacer en pos de su beneficio, no esta obligado a que sea laburo, puede ser boxeo, cursar el liceo, cualquier cosa. Lo fundamental es que proponga hacer algo, no están acá para pasar el tiempo nada más.

-¿Eso seria parte del programa de rehabilitación?

-Nosotros no manejamos el término “rehabilitación”, pensamos que hay que respetar los derechos y punto. Si el hombre crece en ciertas circunstancias se forma de determinada manera, si yo cambio esas circunstancias posiblemente cambien al hombre. Nos interesa respetar el derecho de la gente, mas allá de que estén privados de libertad, los siguen teniendo.

-¿Cuál es el sector social que predomina?

-El 94% de la gente acá son de barrios marginales, los pobres uruguayos que están en cana. El fenómeno de la droga ha generado un efecto democratizador digamos, ingresa algún pequeño burgués que viene con otro nivel. De alguna manera, valga el horror de lo que voy a decir, esto a enriquecido el ambiente, tanto en la música y en los temas de los que se habla

-¿Existen trabas desde las altas jerarquías para que se realice este modelo?

-Hemos tenido trabas con el tema de los operadores, la idea era un operador cada 2 presos, eso fue un proceso.

-¿Cómo influye el consumo de drogas?

-Hay un consumo importante, la droga tiene que ver con el modelo social que impera. La pasta base es como la rapiña, tiene un efecto inmediato y corto, todo el placer en el preciso momento que lo quieren. Esto es un poco la tendencia de estas generaciones, la pasta cumple ese requisito, por eso la adicción que genera. A mi el consumo no me preocupa, si me preocupa discutirlo. Otra cosa que genera las drogas son las deudas y en la cárcel se pagan a cuchillazos, acá hacemos todo lo posible para que no suceda.

-¿Existe un seguimiento de las personas que salen libres?

-No, no tenemos, sí hay de los que reinciden y unos pocos casos que sabemos en que andan porque nos llaman, pero no tenemos un seguimiento. Es muy difícil de implementar, este mes se fueron 52 personas, algunos muy bien, otros no tanto.

-Esta cárcel se inauguró en 2010, es relativamente nueva. ¿Por qué no se construyó un establecimiento de este tipo antes?

-No se hizo antes porque hay un sustrato importante de la política que juega con esto, si hay motín cae el ministro. Estoy de acuerdo que estos tipos voten, eso llevaría a que los políticos les empiecen a prestar atención .Creo que hay un acuerdo interpartidario donde la cárcel se saca de la política .Existen dos temas donde no se matan, los enfermos psiquiátricos y los presos, por eso estamos muy lejos.
Esto tiene fuertes chances de que se caiga si no se logra que el sistema avance en lo político, que se hable en serio de las cárceles. Tiene serias debilidades, estamos dirigidos por policías con su mentalidad. En Uruguay por ejemplo, durante treinta años no se comió pollo en los establecimientos penitenciarios porque una vez alguien hizo un cuchillo con un hueso. Eso es característico de esta mentalidad, de un caso particular, lo generalizo para todos .Creo que las cosas que suceden hay que analizarlas, buscar las causas y no reaccionar inmediatamente .Es necesario convencer a la gente de que se merece vivir de otra forma, no existe en la educación otra receta. Entonces, o enamorás o perdés.

Belén Mainé.