Con Juan Pedro Mir, director de Educación

LOS “AGUJEROS” DE LA EDUCACIÓN

Juan Pedro Mir, director de Educación. Foto: Presidencia

El director de Educación, Juan Pedro Mir, habló con SdR a poco de asumir su cargo sobre las problemáticas actuales que enfrenta el sistema, los logros alcanzados en la pasada década y los objetivos a futuro. Fue crítico con el sector privado, del que subrayó que recibe una serie de subsidios indirectos, y defendió que los trabajadores “estén planteado sus reivindicaciones”. Además, apeló a ir hacia un nuevo paradigma en la educación, uno donde un niño sea “inteligente en geografía porque entiende los problemas ambientales de su barrio” y no porque memoriza las capitales departamentales.

­-¿Qué opinión le merece el conflicto en la educación privada?

­-Es importante ya que el 20 por ciento de la matrícula de nuestro país es privada, por lo tanto no son tres chiquilines. Es muy bueno que los trabajadores de la educación privada estén planteado sus reivindicaciones; hay mecanismos de negociación colectiva. Son miles de trabajadores involucrados y la enseñanza privada recibe subsidios indirectos por vías del Estado. No paga impuestos al aporte patronal, que sí paga la enseñanza pública, no paga IVA, no paga impuestos municipales, por lo tanto me parece bien que los trabajadores de la enseñanza privada pongan el tema arriba de la mesa y reclamen.

­-¿Es posible llegar al 6 por ciento del PBI para la educación?

­-Lo que planteó el presidente fue que se iba a atender la demanda de llegar al 6% al final del período y yo estoy seguro de que el objetivo que plantea Vázquez se va a cumplir. El presidente, el equipo económico y las autoridades de la educación vamos a trabajar para eso, pero no va a haber más plata para lo mismo. Teniendo en cuenta que no queremos una escalada inflacionaria, intentaremos mejorar en obras, pagarle a los docentes y reconocerles el tiempo de trabajo no remunerado. Por ejemplo, pagar las coordinaciones puede ser una muy buena manera de optimizar el nuevo gasto en función de cambios, atados a nuevas formas de trabajo.

­-¿Por qué hay carencias en la cantidad de docentes?

­-Es un tema muy complejo. Una de las puntas es las condiciones laborales. Si bien el salario docente aumentó en estos últimos 10 años, todavía sigue siendo un salario muy por debajo de lo que merecería una tarea de la envergadura de la docencia. También hay problemas con la profesionalización de los docentes, con los estudios de postgrado. Está siendo difícil que la cantidad necesaria de los miles de muchachos que salen de bachillerato opten por la docencia, pero no solo por el salario, sino también por lo complejo que es dar clase tanto en Primaria como en Secundaria. Tiene que ver con las características de instituciones que no son las más receptivas a los muchachos que están empezando sus carreras.

-­¿Cómo se piensa resolver la situación de la superpoblación estudiantil?

­-Tenemos un problema estructural sobre todo en Ciclo Básico, donde indudablemente se ha invertido muchísimo. Uno de los desafíos sin dudas para este quinquenio es la inversión en estructura para los diversos formatos de enseñanza que se puedan desarrollar. El país va a tener que discutir mecanismos para ampliar la oferta educativa en este quinquenio de metro cuadrado por persona, pero cualquiera de estos procesos lleva decenas de años. Una de las tareas centrales que tenemos es ver dónde están los agujeros reales porque la situación de Maldonado no es la misma que la de Colonia, Flores o Durazno. Tampoco es la misma situación la del Hipódromo de Maroñas que la de Jacinto Vera, porque las poblaciones se trasladan. ­

-El pasaje entre Primaria y Secundaria y entre Secundaria y la Universidad es uno de los problemas más críticos…

­-Es un gran agujero en el sistema. Es necesario que un muchacho que sale de sexto año de escuela encuentre una coherencia en la forma de evaluar y en los contenidos que se dan. Las clases medias pueden adaptarse debido a que acceden a clases particulares, al apoyo de los padres o por el ambiente sociocultural en el que viven, pero en los sectores más excluidos esto es una tragedia. Tiene que haber un apoyo y acompañamiento de otro tipo. En el paso entre Ciclo Básico y Bachillerato ocurre lo mismo. Es más, las tasas de repetición y de abandono son altísimas tanto en los bachilleratos tecnológicos como en los comunes. Entre repetición y abandono estamos hablando de un 30 por ciento de los estudiantes. En otras palabras, de cada 100 personas que ingresan, solamente terminan su formación 70. Esto es una pérdida de recursos humanos, de espacio y tiempo; el país no se puede dar ese lujo. Se ha avanzado muchísimo, pero los desafíos son tan enormes como los logros obtenidos.

-­¿Hay necesidad de modificar el paradigma imperante en la educación?

­-Todavía la educación en Uruguay sigue siendo una educación centrada más en la reproducción de contenidos que en la generación de conocimiento. Es algo que lo sufren los estudiantes cuando ingresan a la Universidad, ni bien entran en primer año se encuentran con otro paradigma. Hay que cambiar el paradigma en la enseñanza, tender a una flexibilización, lo que no significa para nada bajar el nivel. Un niño de ocho años no es más inteligente porque repite las capitales departamentales, es inteligente en geografía porque entiende los problemas ambientales de su barrio.

Entrevista: Andrés Passadore

Producción periodística: Martín Blengio, Manuel Franco, Germán Ires, Andrés Passadore, Sebastián Penni