El Estado Islámico y su campaña mediática del terror

LA OTRA GUERRA

 

Imagen de vídeo proporcionado por el IntelCenter, que muestra un discurso insurgente iraquí. El video fue lanzado por la fundación Al-Furqan, el distribuidor oficial y productor de multimedia para el Estado islámico de Irak. (Archivo: Setiembre 2007). Foto: INTELCENTER / AFP.

El autodenominado Estado Islámico (EI ó ISIS), desde su irrupción como fenómeno en la escena mundial no solo ha librado la lucha que se pelea a través de los fusiles y las bombas, sino que combate también una guerra sin cuartel en otro frente: los medios de comunicación. Conscientes de la importancia que representan los medios masivos en la actualidad, y adaptando su discurso a los tiempos modernos, el EI utiliza toda la parafernalia comunicacional a su alcance para lograr que el mensaje de la yihad (el extremismo islámico) llegue a cada rincón del planeta.

Dentro de las herramientas que este grupo maneja se destaca claramente la utilización de las redes sociales como Facebook e Instagram, pero principalmente Twitter. Allí el Estado Islámico llegó a filtrar muchos de los videos en los que se muestran decapitaciones, humillaciones y todo tipo de actos crueles a los que someten a sus víctimas. Asimismo, es también en Twitter en donde el grupo consiguió una mayor respuesta en cuanto a seguidores y repercusión mediática, como lo demuestra un estudio realizado por el instituto estadounidense Brookings, el cual detectó, en promedio, unos 18.000 twits en respaldo a la causa yihadista por día. Este mismo estudio arroja otros datos igual de llamativos; por ejemplo, si bien la mayor cantidad de cuentas fueron creadas por servidores localizados en paises de Oriente Medio, como Arabia Saudita, Siria e Irak, existe también un número no menor de cuentas que se ubican en el Reino Unido. A su vez, uno de cada cinco twits de los 18.000 que se publican por día son en inglés.

En el terreno de lo audiovisual y la prensa, el Estado Islámico se presenta como un grupo a la vanguardia, utilizando las herramientas técnicas y tecnológicas a su disposición para crear contenidos de una alta calidad. Un ejemplo de esto es el semanario Dabiq (el cual se puede encontrar muy facilmente el la web) en donde, utilizando un formato similar a revistas como National Geographic, se presentan distintos temas y se utilizan pasajes del Corán y reflexiones de adeptos a la causa para justificar sus puntos de vista. También es ejemplo de la calidad que presentan sus publicaciones los múltiples videos que se pueden ver en la web; desde el audiovisual que muestra a su líder Abu Bakr Al- Baghdadi autoproclamándose “califa de todos los musulmanes” rodado a múltiples cámaras, pasando por los cortometrajes que simulan el avance de una película, hasta las completas crónicas y fotorreportajes de sus conquistas que suben a Youtube los encargados de prensa de esta organización terrorista.

Todo este despliegue no sería posible sin un grupo de técnicos y especializados en la materia encargados de asesorar y llevar adelante esta campaña propagandística. Las dos principales productoras que se encuentran trabajando hoy para el Estado Islámico son “Al Hayat Media Center”, fundada por el ex rapero alemán conocido como “Deso Dogg”, quien dejó su país para enrolarse en filas del EI, y “Al- Furqan”, responsable de muchas de las grabaciones producidas con drones y de la publicación de la mayoría de los videos de decapitaciones y ajusticiamientos.

En diálogo con Sala de Redacción, la responsable de la cátedra de Islam y Mundo Árabe de la Universidad Católica del Uruguay, la doctora Susana Mangana, expresó que existen dos fines fundamentales que persigue el Estado Islámico con sus distintas formas de propaganda. Por un lado apunta a “tocar la fibra sensible de los musulmanes en el mundo, captando por ejemplo a jóvenes que se encuentran ‘desnorteados’ y que sienten una apatía hacia la sociedad en la cual están viviendo”. Por otro lado, busca también la repercusión en la opinión pública, pretendiendo “sembrar el miedo para golpear más duro en la escena internacional”.

El mensaje orientado hacia el reclutamiento parece haber suscitado el efecto deseado: más de tres mil extranjeros occidentales al día de hoy se han sumado al movimiento. Mangana señala que estamos ante una propaganda que resulta seductora en la medida que ofrece a todo aquel que pretenda abrazar la causa del Estado Islámico, la oportunidad de “alcanzar la gloria aquí en la tierra”. Este mensaje del régimen marca una diferencia fundamental entre el EI y otros parientes cercanos a éste como Al Qaeda, el cual históricamente ha mostrado una imagen de austeridad y ascetismo quizá poco atractiva a los ojos de muchos occidentales.

Dentro del territorio iraquí ha históricamante gobernado la colectividad musulmana sunita, quienes representan apróximadamente el 32 por ciento de la población total. Pero en los últimos años, los sucesivos gobiernos chiitas (colectividad musulmana que es mayoría en el país) posteriores a la invasión de las tropas norteamericanas en 2003, instauraron en el espíritu suní un sentimiento de desprotección y persecución de sus miembros. En este contexto, el EI, con su predisposición al saqueo y al atropello de otros pueblos iraquíes, seduce a los suníes con la oportunidad de descargar una frustración nacida en un sentimiento de rencor hacia las demás colectividades involucradas en el conflicto.

Tal vez, el aspecto más singular del EI es su propaganda a través de las redes sociales caracterizada por la apropiación de una forma de comunicar típica de occidente. “Al igual que Al Jazeera utiliza el estilo de la BBC para contarle a los árabes, en voz árabe, aquello que está ocurriendo en el mundo; estas personas (las que trabajan para las productoras), fueron formadas muchas de ellas en Europa y poseen una mentalidad occidental en cuanto al marketing y la propaganda. Esto les permite ser conocedoras de aquello que ‘rinde’ en occidente y ‘toca las fibras sensibles’ tanto de occidentales como de musulmanes”.

La campaña mediática de EI constituye además la única fuente de información sobre lo que sucede en su territorio. Evidencia de esto es el caso reciente de la confirmación a través de un video de EI de la destrucción de las ruinas arqueológicas de Nimrud, catalogado como “Patrimonio Histórico de la Humanidad”, la cual había sido erigida hace mas de 3.000 años. Este hecho sucedió, según denunció Naciones Unidas, hace ya más de un mes, pero ningún medio había sido capaz de recogerlo por no poder acceder a la zona de conflicto. La organización “Reporteros sin Fronteras” concluyó que en el caso de este conflicto en particular se está ante un “agujero negro de información”.

Facundo Carrasco