La actividad del Casal Catalá en Uruguay

UN POCO DE ALLÁ

 

Sant Jordi en Plaza Varela. Foto: Facebook Pocitos Libros.

Sant Jordi en Plaza Varela. Foto: Facebook Pocitos Libros.

Cataluña celebra anualmente, el 23 de abril, la fiesta internacional del libro y de la rosa, también conocida como Sant Jordi. Bailes típicos, paella, música moderna, stands de ventas de libros y un ambiente muy familiar son el motivo de encuentro de muchas personas.  La comunidad mantiene viva la tradición en la que hombres regalan rosas a sus amadas y ellas les regalan libros.

La fecha fue propuesta por un escritor y editor valenciano en 1923, quien pensó en el nacimiento de Miguel de Cervantes, por ser de los escritores más influyentes de la historia. Por esta razón se eligió el 7 de Octubre, fecha aproximada de su nacimiento. En 1926, el Rey Alfonso XIII decretó que ese día sería la “Fiesta del Libro Español”. Tiempo después se discutió si no sería mejor cambiar la fiesta a la fecha del fallecimiento del autor del “Quijote”, el 23 de abril. Actualmente se sabe que Cervantes murió un día antes, el 22 de abril y fue enterrado al otro día. Coincide también con la muerte de Inca Garcilaso de la Vega y de Shakespeare, quien murió un 23 de abril pero del calendario juliano, que en nuestro calendario, el gregoriano, sería el 3 de mayo de 1616.

Al ser una fecha de varias coincidencias, la UNESCO proclama, en 1995, el día mundial del libro. En Cataluña se unen la celebración de este día con la fecha de muerte de San Jorge, santo y patrón de esta comunidad.

Con la llegada de inmigrantes catalanes a Uruguay, se funda en 1926 el Casal Catalá, lugar que servía como albergue  y centro de reuniones con la finalidad de conservar su lengua, tradiciones y hábitos en un país al que recién llegaban.  Varios años después hubo otra ola de inmigración, luego de la guerra civil, pero de a poco la cantidad de catalanes que llegaban a nuestro país fue menor. De esta forma, el Casal fue quedando en manos de sus descendientes y se buscó, tal como señaló Mariana Raffaglio, integrante de la junta directiva, “transformarlo no en una casa de inmigrantes sino en un centro de difusión de cultura”, y agregó, “lo que estamos haciendo ahora es tratar de mostrar qué es lo que está pasando hoy en Cataluña, muestras culturales de hoy en día, no solo la tradición de un baile típico sino también a grupos musicales actuales”.

Este año la celebración de Sant Jordi se llevó a cabo en la Plaza Varela, aprovechando su ubicación privilegiada por estar entre Avenida Brasil y Bulevar Artigas; de esta forma es más fácil que la gente se entere y participe de la fiesta.

Era mediodía cuando llegaban los primeros interesados en comprar sus tickets para el almuerzo y hacer la fila para pedir su porción de paella, picada y un refresco. Mientras tanto, otros, veían la diversidad de libros que estaban en oferta, se suscribían para recibir noticias del Casal o simplemente conversaban en los alrededores de la plaza. Tras ser presentadas las niñas que integran el grupo de danza, las personas allí presentes, se acercaron con entusiasmo a ver la coreografía. La tarde continuó con música en vivo.

De a poco no solo el barrio, sino también gente de diversos puntos del país se acercó para ser parte de estas tradiciones. Llegaron por diferentes motivos, como es el caso de uruguayos que se fueron a Cataluña por la crisis de 2002 y hoy vuelven con hijos catalanes. “Nos contactan porque no quieren que sus niños pierdan el idioma o pierdan su identidad, entonces también tenemos ese objetivo, de buscar un lugar para que ellos se sientan cómodos e identificados y no pierdan ese nexo”, dijo Mariana, y retomó, “hoy por ejemplo, conocí una familia, un matrimonio con un niño, que viven en Paysandú, se enteraron y  vinieron desde allá a pasar el día, nos pidieron que les informáramos de todo lo que hagamos, que ellos van a venir”.

Tiempo atrás, también recibían a familiares que querían saber un poco más del lugar a donde se habían ido sus hijos y nietos. Además, muchos amigos de los integrantes del Casal se fueron interesando en conocer sus historias personales, sus costumbres y hoy los acompañan en todo lo que hacen vinculado a Cataluña.

En Junio, también se celebra San Juan con una fogata y feria típica. El 11 de Setiembre conmemoran la Diada, que es la fiesta Nacional de Cataluña “eso sí, lo hacemos dentro del Casal porque es más protocolar, por decirlo de alguna manera”, explicó Raffaglio. Coincidiendo con el día del patrimonio, participan en la feria de la inmigración, que se realiza en el museo de las migraciones y en agosto  sus actividades se centran en el día del niño “este año estamos en contacto con una catalana que quiere hacer una gira por Sudamérica en agosto, con un espectáculo para niños con cuentos y canciones”, concluyó.

Otra de las actividades llevadas a cabo desde hace algunos años es el Barnasants, que consiste en un intercambio entre artistas uruguayos y artistas catalanes. Se realiza un año en Montevideo y al siguiente en Cataluña. Si bien no se encargan de la organización del evento, el Casal colabora, “oficiando de sede” y también de nexo antes de la llegada de los artistas. Por lo general, ante cualquier crisis económica, como es el caso de Europa, las actividades que primero se suspenden, son las culturales, por no lograr encontrar quien las financie. Este fue el motivo por el cual no se realizó este año el Barnasants. “Esperemos que vuelva a retomarse porque fue interesante. Fue una semana de muestra cultural catalana en distintos bares de la ciudad donde tocaban músicos y también se hacían obras de teatro”, detalló Mariana.

Difundir sus costumbres es uno de los objetivos principales del Casal. Si bien se comunica a la prensa vía mail, lo publican en su página de facebook, página web, y envían cartas a sus socios, a veces se dificulta su transmisión, sobre todo en fiestas que no están del todo arraigadas en la gente. La más popular es San Juan. Lo mismo intentan hacer con Sant Jordi, que sea un hábito de todos los años. “Nos gustaría también llegar a más gente, de hecho me pasa hoy, cada vez que venimos a una plaza, sentimos mucha gente hablar en catalán y no los conocemos. El objetivo interno del Casal es poder llegar a ellos”, concluyó Mariana.

Camila Pereira