Con Límber Santos, Director del Departamento de Educación para el Medio Rural del CEIP

LA ESCUELA RURAL DEL SIGLO XXI

 

Limber Santos. Foto: Fotograma del documental "Weyler Moreno, la escuela como agente de cambio", Noelia Martines, Camila Rodríguez, Ceciliva Sives, FIC.

El maestro y director del Departamento de Educación para el Medio Rural del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), Limber Santos, habló con Sala de Redacción sobre la situación de la escuela rural en el país. Las medidas que se implementan para solucionar el problema de falta de agua potable en diversas escuelas del interior del país con salidas de emergencia circunstancial” en algunos casos; el progreso en materia de conectividad y acceso a la energía eléctrica en las aproximadamente 1.120 escuelas rurales del Uruguay, son algunos de los aspectos destacados por Santos. Además, el docente hace hincapié sobre los diversos planes de inserción del alumno que asiste a escuelas rurales en enseñanza secundaria, y cómo el legado de grandes maestros rurales, como Julio Castro, Miguel Soler y Homero Grillo, sigue vigente en el maestro rural del siglo XXI.

-¿Cuáles son los objetivos del Departamento de Educación para el Medio Rural del CEIP?

-Fundamentalmente pasan por el apoyo técnico-docente a todos los maestros rurales del país. Apoyo en formación permanente, en publicaciones, en programas y proyectos que tengan como destino la escuela rural y particularmente los maestros rurales en su desempeño desde el punto de vista pedagógico y didáctico en esas escuelas. Por lo tanto, el gran componente del departamento que atraviesa todas nuestras acciones en el territorio, en todo el país, son de orden técnico-docente o pedagógico-didáctico y esa es la principal de las funciones que tiene el departamento.

-La tendencia actual hace que menos alumnos concurran a escuelas rurales. Existen escuelas en el medio rural donde la matrícula es de menos de cinco alumnos. ¿Por qué cree que esto sucede?

-Claramente hay un fenómeno de escuelas muy pequeñas o de baja matricula y eso ocurre en la mayoría de las escuelas rurales que obedece al fenómeno de la despoblación del campo. De la emigración del campo a la ciudad o del éxodo rural, que se ha dado casi a partir de todo el siglo XX y a lo largo de todo lo que va el siglo XXI y que es un proceso que no se ha detenido. Hay menos gente y además la gente que hay es una población más envejecida que no tiene hijos en edad escolar por lo tanto esa es la principal razón por la que las escuelas rurales tienen poca matrícula. Y quizá la única razón, porque, de hecho, si eso no sucediera las escuelas tendrían muchos más alumnos de los que tienen.

Desciende año a año la población en la matrícula en escuelas rurales. No desciende tanto la cantidad de escuelas porque lo que sucede es que las escuelas se van quedando con menos niños pero se van manteniendo abiertas hasta lo más que se pueda, incluso hasta que queda sin niño que es en el momento que se puede cerrar una escuela. Por lo que, digamos que de las 1120 escuelas, 900 son de maestro único, es decir, que tienen una cantidad de niños baja de tal modo que hay un solo docente en la escuela y de esas 900 hay unas 600 que tienen 10 niños o menos y unas 250 tienen cinco niños o menos.

-¿Hay una tendencia a que desaparezcan gradualmente las escuelas rurales?

-Que desaparezca la escuela rural en su conjunto no lo visualizo, por lo menos en el corto o mediano plazo porque que la gente se vaya del campo es cierto, pero el ritmo de decrecimiento de la población rural se ha desacelerado en el último tiempo y además se ha complejizado. Si bien hay algunas zonas donde la gente se sigue yendo del campo, hay zonas en donde la población se mantiene estable y hay otras en donde ha crecido, hay escuelas cerradas que se han tenido que re abrir o escuelas que en lugar de decrecer han subido su matrícula. Ese fenómeno se da dependiendo del medio rural del que se trate. En el global la población rural decrece y la matrícula escolar rural también decrece. Pero internamente los movimientos son complejos. Yo diría que la escuela rural no va a desaparecer aunque si es probable que dentro de algunos años tengamos algunas escuelas menos de las que tenemos hoy.

-Sobre el presupuesto que tienen las escuelas rurales ¿cuánto debería de ser para que mejoren sus condiciones? (Ya que este es un año presupuestal).

-No hay un presupuesto especialmente designado para las escuelas rurales diferentes a la de las urbanas. Es decir, el presupuesto por institución; que consiste en sueldos de docentes y no docentes, partidas de alimentación, combustible y limpieza para el funcionamiento cotidiano de la escuela, eso es igual que en la escuela urbana, no hay ninguna diferencia. Evidentemente sí se necesita un mayor presupuesto, siempre se va a necesitar más. Ahora que estamos en año de elaboración presupuestal está claro que hay una cantidad de reivindicaciones y planteos técnicos que nosotros mismos hacemos desde el departamento, para así contar con algunas cosas que la escuela rural no cuenta. Por ejemplo, la escuela rural todavía no cuenta con profesores especiales: de Educación Física, de Arte, de Inglés o de Música, que algunas escuelas urbanas cuentan y que las rurales no tienen. Y también presupuesto para algunos proyectos de gestión territorial de las escuelas rurales, la creación de internados rurales, donde los niños se queden toda la semana en la escuela.

- ¿Qué diferencias ve que existe entre la escuela rural y la escuela urbana ,tanto para las autoridades de ANEP como para la población en general?

-Hay algunos aspectos como la implementación del Plan Ceibal, que se aplicad e la misma manera tanto en escuelas urbanas como rurales, sin hacer ninguna distinción. Pero hay algunos elementos propios de los medios rurales, su ubicación, que plantea algunas dificultades. Por ejemplo el tema de la conectividad: no todas las escuelas tiene conectividad aceptable o una conectividad que sea fluida, como sí la mayoría de las escuelas urbanas. Esto tiene que ver con razones geográficas de orden técnico y demás, entonces el Plan Ceibal está, pero a veces hay algunas prestaciones que no se pueden cumplir en la escuela rural porque ésta no tiene un acceso fácil a la conexión. Por supuesto que entre escuela rural y escuela urbana hay múltiples diferencias, vinculadas con las características de las escuelas en el contexto y también con elementos pedagógicos: cómo se enseña y cómo se aprende.

Ahí hay elementos en contra, elementos en donde a la escuela rural le faltan cosas, le faltan elementos, insumos. Hasta no hace mucho a muchas les faltaba acceso a la energía eléctrica, ese problema ya se ha resuelto, porque en un convenio entre ANEP y UTE se fueron conectando a la red eléctrica cientos de escuelas hasta llegar a 80 el año pasado. Habían quedado por fuera de la conexión porque estaban a una distancias muy largas del tendido eléctrico. Con el programa “Luces Para Aprender” con la OI, ANEP, Plan Ceibal, UTE y el CEIP, se logró implementar unos sistemas de energía solar con paneles foto voltaicos, que tienen todas las prestaciones que si estuviera conectado a la red eléctrica y se puede decir que esas 80 hoy tienen electricidad como cualquier escuela.

Pero otros temas, como el acceso al agua potable, no está resuelto. Hay muchas escuelas rurales que todavía tienen difícil, escaso y, a veces, inexistente acceso al agua potable. Tienen que hacer malabares para poder conseguir agua, traerla de otro lado, comprar, porque en el lugar no hay agua potable disponible, por las características del entorno, del lugar, del paraje rural donde está la escuela. Son problemas vinculados a los que el medio rural generalmente tiene, no solo para las escuelas sino también para sus pobladores. Después hay otras cuestiones que son a favor: la disponibilidad de ciertos espacios de tiempos, recursos que la escuela rural tiene, recursos que están en la zona, vinculados con el medio natural, social. Muchas veces son cuestiones que tiene la escuela rural y no la escuela urbana, eso juega a favor de la escuela rural en su proyecto pedagógico en su manera de enseñar y en sus formas de aprender también.

Evidentemente una escuela rural y una escuela urbana son instituciones bien distintas en muchos aspectos. Hasta en el punto que en Uruguay se creó lo que se llama pedagogía rural uruguaya: que es una pedagogía propia con cierta serie de identidad del Uruguay y del medio rural, que es un marco conceptual que ésta, como telón de fondo, detrás de la mayoría de las acciones que el maestro o maestra en una escuela rural lleva a adelante.

-¿Cuál es el plan para solucionar la problemática del acceso al agua potable que viven algunas escuelas rurales?

-Hay en principio un proyecto de OSE con la ANEP que se ha llamado Acceso de Agua Potable para Pequeñas Localidades y Escuelas Rurales. Eso ha funcionado. Han instalado sistemas de clorificación para agua en escuelas donde hay algún problema con el agua, que, al no llegar por cañería directamente de OSE, hay que sacarla del propio lugar por pozos. A veces el agua no está en condiciones y hay que clorificarla y hacerle algún tratamiento. Se ha hecho en unas 300 escuelas. El problema que hay con eso es que no ha sido suficiente porque hay muchas otras escuelas, algunas muy pequeñas y aisladas, que no han formado parte de ese plan y hay que atacarlas por otro lado. Y esas son las que se están trabajando con OSE de nuevo. Pero todavía, por una cuestión de tiempos, de disponibilidad, de poder llegar efectivamente al territorio, no se ha logrado alcanzar soluciones en todos los lugares.

En este momento que hay un déficit hídrico en el país, hay muchas escuelas donde esta situación se ha agravado. Es decir, habitualmente hay algún problema con el agua pero en este momento se han agregado algunas escuelas que habitualmente no tienen problema y ahora están teniendo problema de acceso al agua en razón de la falta de lluvia. Entre ANEP y los Comité de Emergencia se está trabajando para dotar esas escuelas, a través de sistemas de tanque, camiones cisterna para el uso de agua. Son como salidas de emergencia circunstancial.

-En cuanto al nivel educativo, ¿qué inserción tienen los niños y niñas que concurren a las escuelas rurales en enseñanza secundaria?

-Por un lado existen diversas ofertas de educación media rural, que algunas funcionan en la propia escuela. Hay un programa, una modalidad que se llama séptimo, octavo y noveno, que es un ciclo básico rural que funciona en la misma escuela, entonces el niño egresa de la escuela y continua en la escuela, en otro turno, con séptimo, octavo y noveno. Correspondería a primero, segundo y tercero de liceo. Eso funciona en unas 60 escuelas del país de distintos departamentos. Pero hay otras modalidades de educación media, como los liceos rurales, que pertenecen a Secundaria y están en diferentes localidades del interior. Hay unos 20 liceos rurales distribuidos en el interior. La UTU tiene diferentes modalidades de educación media rural como las escuelas agrarias, o las escuelas rurales de alternancia.

Otros niños egresados de sexto van a una institución de educación media urbana si la distancia y el transporte se lo permiten. Pero luego queda un remanente, una determinada cantidad de niños que egresan de sexto y no concurren a ningún lado que no tienen acceso a la educación media y eso es un problema. En el CODICEN hay una comisión que se llama Comisión de Universalización de la Educación Media Rural que lo que pretende en el corto plazo es universalizar el acceso de educación media a niños de escuelas rurales porque ese acceso todavía no está universalizado. Por qué sucede eso depende de muchas cosas. Una cuestión que depende de eso es que no exista oferta en el lugar, otra es que la oferta esté lejos y que no haya un transporte para llegar y en otros casos son razones cultuales. Habiendo oferta y habiendo accesibilidad los padres no mandan a su hijo a Secundaria porque entienden que su educación termina en la educación Primaria. Entonces hay múltiples causas, por lo tanto tiene que haber múltiples soluciones pero esas soluciones. Si bien se están pensando, implementando para casos particulares, todavía no han alcanzado su conjunto. Es un problema que está en el debe de toda la educación pública porque es un problema todavía no resuelto.

-¿Es difícil encontrar maestros que quieran desempeñarse en el medio rural?

- Depende del departamento y la zona del país. En el norte y centro del país no hay problema, en el sur lo que está pasando es que hay falta de maestros para todas las escuelas. En esa falta de maestros que hay la más perjudicada resulta la escuela rural, sobre todo las más alejadas porque efectivamente hay maestros que no la quieren elegir. Muchas veces hay más cargos que maestros entonces se agota la lista de maestros y los maestros pudiendo elegir, eligen escuelas urbanas y las últimas que son rurales quedan sin elegir. Y eso es un problema porque hay que traer maestros de otros departamentos, vienen maestros de Artigas a Canelones, vienen de Rivera al sur, pero allá es al revés, allá no consiguen cargos y en el sur faltan maestros.

-Los reconocidos maestros rurales como Julio Castro, Homero Grillo, Miguel Soler entre otros, entendían que la escuela rural no era una simple institución donde los niños iban a clases y se terminaba allí su actuación. Para ellos, la escuela rural comprendía atender a toda la comunidad, que saliera de las cuatro paredes que la enmarcaban o del predio que esta tenía. Este pensamiento ¿se sigue aplicando?

-La pedagogía rural uruguaya tiene esa idea que vino en su momento de Europa. Aquí se le agregaron ingredientes propios, autóctonos de nuestro país de una escuela abierta a la comunidad, de una comunidad que siente la escuela como propia y esta cuestión de que la escuela salga de sus paredes y pueda hacer escuela e implementar aula no solamente dentro del salón de clases sino en otros sitios. En otros espacios, en el predio de la escuela y en determinados lugares. Eso se sigue dando quizá de diferentes maneras y no dentro de todas las escuelas por igual. Los maestros rurales entienden que rápidamente enseñar en una escuela rural no es encerrarse en las cuatro paredes de la escuela, que enseñar en la escuela rural es aprovechar los recursos, sociales, humanos y naturales que el medio ofrece y para eso la escuela tiene que salir de sí misma e ir a ese encuentro. Desde nuestro lugar como Departamento de Educación Rural se pretende que eso se de todo el tiempo y la formación que nosotros impartimos a los maestros va en ese sentido.

-El Plan Ceibal, los medios de transporte y los nuevos medios de comunicación permiten una mayor conexión con las escuelas rurales y de ellas con el “exterior”. Estos cambios tecnológicos ¿Cómo influyen en las escuelas rurales? ¿Ayudan como se pensó?

-Sí influyen y en realidad están presentes fuertemente en las dinámicas de las escuelas con esto de que las escuelas hoy tienen electricidad y tienen telefonía que alcanza casi cualquier territorio del país, no hay escuela que quede aislada en ese sentido, al acceso a los medios de comunicación, incluso a veces a la televisión satelital. La única restricción en algunas escuelas es la falta de acceso a la internet, ese es un tema técnico que se ha ido avanzando pero todavía quedan muchos lugares que no hay.

-¿Hacia dónde va la escuela rural?

- Más allá de todos los cambios que son imprevisibles, imagino que la escuela rural del futuro debe ser una escuela que pueda adaptarse de la mejor manera a esos cambios, que logre incorporar los recursos tecnológicos y los incorpore a su esencia pedagógica, no dejando de ser escuela rural por incorporar los nuevos medios. Que mantenga un vínculo con el medio urbano estrecho, que exista una frontera difusa y no un límite estricto claro que separe a una de otra y que pueda en esa continuidad, materializarse bajo la forma de relacionamiento de agrupamientos de escuelas. Las escuelas no aisladas, separadas, individuales sino escuelas que forman parte de un conjunto, yo lo visualizo por ahí.

Por Camila Rodríguez