Las reacciones oficiales al informe de SdR sobre la contaminación del agua

CON EL AGUA AL CUELLO

En la reunión de Suárez donde se criticó el informe de SdR sobre el agua contaminada, los asistentes tomaron agua Salus. Foto: Presidencia de la República

Tras una semana puntuada por la controversia sobre la calidad del agua que fluye por las redes de OSE, el presidente Tabaré Vázquez aprovechó la preocupación de vecinos y organizaciones sociales de Soriano sobre la eventual contaminación del río San Salvador para afirmar, en la conferencia de prensa que brindó en Dolores a la finalización del Consejo de Ministros, el lunes 8, que “el agua de OSE que llega a los hogares es agua potable. A veces no es de la mejor calidad, es cierto, pero estamos trabajando fuertemente para que el agua sea potable y de la mejor calidad posible”.

Pasando por alto la contradicción de un agua potable que será potable, el presidente se exhibió inteligentemente cauto (escúchese el audio de la conferencia de prensa de Tabaré Vázquez). En los días previos sus lugartenientes, la ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Eneida de León, y el presidente de OSE, Milton Machado, también habían dado testimonio de la calidad del agua, pero se enfrascaron en tergiversaciones, engaños, ocultamientos y desmentidos a medias, a propósito de las revelaciones de Sala de Redacción sobre la contaminación verificada a finales de 2013, según informes internos del ente que nunca fueron difundidos a la población.

En un encuentro con la prensa después de una reunión de la comisión interministerial que analiza el problema del agua, De León y Machado arremetieron contra el informe de SdR, al que calificaron de inexacto, poco científico y fuera de contexto. Pero en ningún momento emitieron un desmentido formal. Los cuestionamientos parecían destinados a generar dudas y desacreditar una información sustentada en documentos y en declaraciones de científicos.

La ministra pretendió reducir el impacto de la presencia de cianobacterias tóxicas en los tanques de OSE del Cerrito, afirmando: “Nadie va a tomar dos litros de agua con cianobacterias, porque te va a provocar problemas. No es el caso. Científicamente no es correcto, porque no fue cabal, no fue completa la información”. En realidad, si el consumidor no sabe que hay cianobacterias (como sí las hubo, por ejemplo, el 17 de diciembre de 2013) perfectamente puede tomar desprevenidamente dos litros en un día. La ministra fue la que afirmó que esa ingesta “te va a provocar problemas”, cosa que no afirmó SdR. El presidente de OSE, que en marzo pasado había afirmado que “nunca han pasado al agua cianobacterias tóxicas”, ahora admite que “consumidas en altas dosis durante toda una vida, ahí podrían causar determinados efectos”. Aceptar como admisibles “complicaciones al final de una vida” es tan reprobable como inexacto; el consumo prolongado de agua contaminada genera consecuencias sanitarias en la mitad de la vida si -como señalan estudios internacionales sobre los efectos de cianobacterias tóxicas y las consecuentes toxinas- el consumidor empieza a beber esa agua desde niño.

El presidente de OSE explicó: “Porque en alguna muestra aparezca alguna bacteria o cianobacteria, no quiere decir que el agua no se pueda tomar. Todos los valores están por debajo de los valores máximos permitidos”. Pero el propio reglamento de OSE establece que en el agua potable no debe aparecer ninguna cianobacteria en cualquier nivel de concentración (en 25 mililitros).

La ministra De León atribuyó a SdR una afirmación inexistente en el informe, a partir de una deformación de una explicación del profesor Luis Aubriot, de la Facultad de Ciencias: “si aparece tal cianobacteria en una muestra, tendrás un sangrado de hígado”, ironizó. Precisamente la ministra había acusado a SdR de informar “fuera de contexto”, porque los informes que sustentaron la publicación eran “del año 12, el año 13”.

Haciendo suya la ironía del sangrado, el presidente de OSE afirmó: “Puede haber alguna muestra, de las miles que se hacen, que puede dar mal”, pero “podemos garantizar que el agua es apta para el consumo humano”. En realidad no se trata de “alguna muestra que puede dar mal”, son muchas las muestran que revelan la existencia de cianobacteria en distintas concentraciones entre setiembre y diciembre de 2013, y más recientemente, del pasado mes de mayo (véase la colección de documentos). Y vale la pena señalar que el concepto “agua potable”, que según el reglamento de OSE no admite cianobacterias, fue recientemente sustituido por el más vago de “agua apta para el consumo”.

La ministra De León aconsejó a SdR (en rigor a la Facultad de Información y Comunicación, desconociendo que el portal Sala de Redacción no es una publicación institucional) consultar a la Facultad de Ciencias, sin saber que de hecho uno de los soportes de la investigación es el informe  de la Universidad sobre “La calidad del agua en la cuenca del río Santa Lucía: estado de situación y recomendaciones. 25/5/2013”. Las recomendaciones del informe, sobre los procesos de potabilización, se refieren a la limpieza periódica de los tanques, a la eliminación de puntos “ciegos” en la red de distribución y a la eliminación de los llamados “lodos” en los filtros de arena.

Según el informe universitario “los fenómenos de formación, desprendimiento y sedimentación de los biofilms (formados por microorganismos aerobios y anaerobios) en las paredes de estos tanques pueden ser influidos por la presencia de nutrientes en el agua que llega a los mismos. La inspección y estudio de las condiciones existentes en los tanques y el comportamiento de los biofilms allí presentes puede dar también datos adicionales sobre los fenómenos que impactan en las propiedades organolépticas del agua potabilizada”. La advertencia impacta en los peligros que acechan tras la sequía actual, que se estima más grave que la de 2008 y 2013.

Una conclusión del documento establece: “Nuestro país no tiene implementado un sistema de este tipo en el tratamiento de agua potable, lo que nos ubica en una situación de riesgo e incapacidad de responder rápidamente frente a un evento de floración tóxica de cianobacterias”.

Vale la pena señalar que tales recomendaciones de la Universidad coinciden punto por punto con el relato vívido de la realidad de la potabilización relatada por la fuente de SdR en el organismo (véase “Sigue turbia”).

Tanto De León como Machado se explayaron sobre las inversiones que se proyectan para la construcción de dos embalses en los arroyos Casupá y El Soldado (250 millones de dólares, incluido un faraónico y absurdo plan de modificación del curso del Canelón Chico), y en la construcción de dos plantas de dos filtros de carbón granulado (75 millones de dólares). Los embalses, que la Universidad estima que diversificarán las fuentes de agua bruta y aliviarán la presión sobre Aguas Corrientes, pueden, sin embargo, convertirse en nuevas fuentes de floración de algas, según una advertencia insospechada del entonces vicepresidente de OSE, Daoiz Uriarte.

Sobre las plantas de carbón granulado, aconseja la EPA (Environmental Protection Agency- Agencia para la protección Medioambiental de la OMS): “Lo más importante para impedir la contaminación es proteger las fuentes del agua potable. Es mejor, más eficaz y económico prevenir la contaminación de los abastecimientos de agua potable que pagar por el tratamiento o limpieza de los mismos ya contaminados”.

Sala de Redacción