Los documentos que prueban la contaminación del agua potable

SIGUE TURBIA

Floraciones en las márgenes de la Represa de Paso Severino. Abril de 2015. Foto: Gentileza de Federico López Romanelli.

La presencia de cianobacterias en agua tratada no fue un hecho aislado: se dio sistemáticamente y en varios puntos del país. Los 37 informes en poder de Sala de Redacción así lo demuestran.

Los  documentos corresponden a los análisis realizados por OSE  entre setiembre y diciembre de 2013 en la red de potabilización de Montevideo. También, el subido a Twitter por el programa No Toquen Nada con fecha del 23 de mayo de 2015 y un nuevo documento publicados por OSE el 27 de mayo de este año, ambos correspondientes a agua elevada (de la canilla) de Laguna del Sauce.

Una fuente interna de OSE con vasta experiencia confirmó que la situación del agua y su tratamiento “es una bomba de tiempo” y no “algo de ahora”.

Según las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2006, las cianobacterias son un “peligro para la salud pública” porque pueden generar cianotoxinas, como la microcistina, que afecta principalmente al hígado. Contrario a la creencia popular, ni siquiera hervir el agua ayuda a eliminar estos organismos.

La norma interna de OSE, en su punto 5.1.2.1, de título “Organismos que pueden presentar riesgo para la salud”, recomienda la ausencia de cianobacterias potencialmente tóxicas en 25 mililitros de agua analizada.

El siguiente informe establece que en una muestra de 25 mililitros, tomada del recalque del Cerro (punto de toma de muestras para OSE), se encontraron 0,72 organismos fitoplanctónicos (algas), del que el 89 % fueron filamentos de cianobacterias.

En el decreto 375 del 3 de noviembre de 2011, firmado por el ex presidente José Mujica, se establece por definición que el agua potable es aquella “apta para consumo humano, que no represente riesgos para la salud durante toda la vida del consumidor o que no genere rechazo por parte del mismo”.

Los informes de OSE a los que accedió SdR contradicen la norma UNIT 833:2008, modificada en 2010, que trata de “un conjunto de requisitos que debe cumplir el agua potable para consumo humano, cualquiera sea su fuente de captación, tipo de tratamiento, producción y sistema de distribución”. La norma plantea los parámetros biológicos que debe poseer el agua potable: no puede presentar “organismos en cantidades que afecten las características sensoriales del agua o sean peligrosos para la salud, tales como: algas potencialmente tóxicas, rotíferos, copépodos, dáfnidos, helmintos, insectos”.  Los análisis muestran que el agua no cumple los requisitos de la norma ya que detectan la existencia de algas potencialmente tóxicas (cianobacterias), una especie de helminto (nemátodos, es decir gusanos) y la presencia de insectos (larvas de quironómidos, similares a los mosquitos).

Los nemátodos son pequeños gusanos que se filtran durante el proceso de potabilización y que, según la fuente de OSE, “toleran el cloro por tener un recubrimiento muy grueso”.  Estos organismos, aunque puedan ser completamente inofensivos para la salud en sí mismos, “se alimentan de bacterias en su medio ambiente” y  las “van soltando a medida que pasan por la red” de potabilización, señaló.

En las guías de la Organización Mundial de la Salud, la página 13 especifica: “Las formas infecciosas de muchos helmintos, como los nemátodos y platelmintos parásitos, pueden transmitirse a las personas por medio del agua de consumo. El agua de consumo no debe contener larvas maduras ni huevos fertilizados, ya que un único ejemplar puede ocasionar una infección”.

Este informe demuestra estas presencias.

El profesor Grado 5 de la Facultad de Ciencias y director del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales, Daniel Panario,  dijo a SdR: “me llama la atención que pongan que hay nemátodos pero no los clasifiquen”. Además, este tipo de organismos son comunes en la tierra y “aparecen luego de grandes lluvias”, según la fuente interna de OSE. A pesar de no ser organismos propios del agua, “resisten la estadía y llegan a la red de Montevideo”, agregó.

En referencia a la situación de las cianobacterias en agua tratada, la fuente interna del ente manifestó que “esto no debería pasar porque se supone que con los niveles de cloración que se manejan y los que tendría que tener la red, las cianobacterias no deberían aparecer. Esto no está funcionando bien. Acá hay algo que están haciendo mal”.

¿Qué me seguís diciendo?

Luego de la publicación de la nota “Aguas turbias”, del domingo 24 de mayo, las autoridades de OSE y del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) se pronunciaron e intentaron desacreditar el artículo de Sala de Redacción sin negar su autenticidad. Pero olvidaron aclarar la continua negación de los jerarcas sobre la presencia de cianobacterias en las aguas tratadas de Montevideo, comprobada en el artículo periodístico (véase nota “Con el agua al cuello”).

El presidente de OSE, Milton Machado, en conferencia de prensa se refirió a la nota y expresó: “Vos te fumás un cigarro hoy y nunca más fumás, ¿te morís de cáncer mañana? No, tenés que fumarte cuatro cajillas durante treinta años”. Sin embargo, las toxinas producidas por algunas cianobacterias,  a pesar de ser ingeridas en pequeñas dosis y al igual que ocurre con el tabaco, generan un daño acumulativo para la salud.

La arquitecta Eneida de León, titular del MVOTMA, también se refirió a la nota y expresó: “Nadie se va a tomar dos litros de agua con cianobacterias”, mientras que Machado declaró: “hay sectores de la sociedad que por motivos económicos deben consumir el agua de OSE a diario”.

El siguiente informe demuestra la presencia de cianobacterias en el agua de la canilla de Maldonado, extraída en mayo de 2015.

Desde el ente nunca se aclaró el pasaje de cianobacterias al agua elevada de Maldonado en 2015, información a la que accedió SdR, como tampoco se explicó lo que ocurrió en Montevideo a finales de 2013, foco central de la nota “Aguas turbias”.

Malas condiciones

Tanto el ingeniero agrónomo Panario como la fuente calificada de OSE coincidieron en que existe una placa llamada “biofilm” dentro de algunas tuberías, que se produce por el paso constante del agua: ciertas formas de resistencia se van adhiriendo a las paredes de la cañería y logran sobrevivir, crecer y reproducirse. La fuente interna de OSE concluyó que “probablemente está faltando mantenimiento”.

“Ahí se puede desarrollar, finalmente, cualquier cosa”, señaló Panario. La forma de tratar esta película es con hipoclorito de sodio, pero muchas veces, debido a su densidad, no logra penetrarla, por lo que no consigue erradicar la colonia de organismos que se encuentran allí. Según la fuente interna de OSE esa película es la que fue arrancada en 2005 debido a una mala maniobra. Esto provocó que el agua de Montevideo se viera marrón, episodio ampliamente recordado y por el cual, acorde al funcionario, “no rodó ninguna cabeza”.

Tanto la fuente de OSE como Panario plantean dudas sobre el estado de los tanques del Cerrito, que proveen la mayor parte del suministro de agua para Montevideo. SdR posee un informe que especifica que en esos recipientes se encuentran larvas de quironómidos.

El problema que existía, y se sospecha que aún persiste, responde a que los tanques del Cerrito “nunca se llegaban a limpiar, y el fondo acumulaba todo lo que iba cayendo y decantando”. Para realizar una limpieza apropiada habría que parar el sistema, desagotar y lavar en profundidad, señaló la fuente de OSE. A su vez, explicó distintas etapas del proceso de potabilización del agua y fue contundente: “Hay que limpiar sistemáticamente los decantadores, todos los canales y los filtros. ¿Se hace? No. O se hace pero no como debería hacerse”.

Además, condenó la situación en la que se encuentran los filtros de arena e indicó que habría que renovarla cada cierto tiempo, pero no se hace. El funcionario de OSE comentó que los filtros de arena se terminan transformando, por falta de mantenimiento, en filtros de “bolitas de barro”. Indicó que la arena, al no ser cambiada con regularidad, comienza a recubrirse de partículas, producto del filtrado, y se engrosan a tal punto que dejan de funcionar correctamente.

Recalcó que esto no es un tema de ahora, “porque las bestialidades que se hacen hoy se hicieron con gobiernos colorados, blancos y en la época de la dictadura. No importa el color del gobierno. Va mucho más allá de eso”.

Christian Acosta / Mariana Cianelli / Tamara Mardones

Ver también “Con el agua al cuello”

Consultar el informe de SdR del 24 de mayo “Aguas turbias”

Consultar la “Colección de documentos”