Marcha  #NiUnaMenos, contra la violencia de género y la indiferencia

NOS ESTÁN MATANDO

Marcha #Niunamenos. Foto: SdR- Jessica Vega.

Al grito enardecido de “ni una más, ni una menos”, los representantes de los colectivos feministas levantaron las pancartas y comenzaron a caminar rumbo a la Plaza Cagancha, acompañados sus pasos con palmas, chifles y caceroleadas. En menos de dos minutos una multitud  de aproximadamente 10.000 personas, en su mayoría mujeres, cantaban sobre la Avenida 18 de Julio un estribillo que decía:“señor señora, no sea indiferente se mata a las mujeres en la cara de la gente”.

En Argentina tras la conmoción por el asesinato de una adolescente de 14 años, embarazada de 4 meses, se impulsó el pasado 3 de junio, una marcha contra la violencia de género bajo la consigna #NiUnaMenos. En Montevideo la convocatoria se realizó el mismo día sobre las 18 horas en la Plaza Independencia, donde miles de personas se presentaron con carteles y pancartas bajo los lemas “ni una más, ni una menos” y “tocan a una, tocan a todas”. Participaron diferentes colectivos, entre ellos integrantes de la Coordinadora de Feminismos y de la comunidad trans en Uruguay. También personalidades del ámbito político, como Álvaro García, director de Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y Ricardo Rachetti, abogado y ex candidato a la Intendencia de Montevideo (IM) por el Partido Colorado.

Otras personas, al escuchar el alboroto, se asomaban  a los balcones de sus casas u oficinas y se unían al recorrido desde arriba, también con gritos y palmas. Abajo, los manifetantes alzaban su voz y reclamaban, “¡basta de feminicidios!”, “¡basta de indiferencia!”. Algunos llevaban carteles con frases como “disculpe las molestias, pero nos están matando”, otros levantaban la imagen de su tía, su madre o su hermana, muertas en condiciones  violentas a manos de hombres.

Delante de la multitud iba un grupo de personas que se encargaba de cortar el tránsito en las esquinas, y mantener distancias entre los fotógrafos, que corrían por la calle subiéndose a los bancos de la plaza y paradas para obtener la mejor imagen. Cada pocos metros detenían su andar y se hacían escuchar, esperaban unos minutos y continuaban con paso firme.

Al llegar a destino, justo frente a la columna que honra la libertad, la ley y la paz, los gritos se encendieron nuevamente. Pronto la enorme fila de personas desapareció y se formó una gran ronda. En el centro, representantes de la Coorddinadora de Feminismos de Uruguay, leyeron una proclama en rechazo a los feminicidios -asesinato de mujeres por razones de género-, que fue inmensamente aplaudida. “Estamos acá porque nos queremos luchando contra la violencia machista en todas sus expresiones: física, psicológica, sexual, patrimonial, contra trata y tráfico de personas”. A su vez expresaron el  repudio contra toda violencia, “que convierte nuestro hogar, y el hogar de nuestros hijos e hijas, en el sitio más peligroso que podamos imaginar”. Reafirmaron también la necesidad de denunciar todas las situaciones de violencia no sólo las de violencia extrema -cuando una mujer es asesinada-. Al terminar el discurso pasadas los 20 horas, la multitud se dispersaba lentamente y los cánticos de “no están solas”, se apagaban a lo lejos.

Alicia Migliaro vocera de la Coordinadora de Feminismos dijo a SdR, que esperaba una convocatoria multitudinaria como lo fue, y resaltó que “cuesta pensar que esto no movilice a las personas, para que tomen consciencia”. Sobre las muertes por violencia de género registradas, Migliaro dijo que además de ser sumamente injustas, en muchos casos, “es como ver un accidente en cámara lenta, porque es algo que se sabe que va a pasar”. Aseguró que las estrategias llegan tarde y que el feminicidio, reconocido como el acto más brutal de violencia contra la mujer, tiene “un caldo de cultivo” en las pequeñas violencias cotidianas que viven todas en la calle, en el ómnibus, en el trabajo o en los hogares y que forman “las cuentas de un collar” que puede llegar al extremo de la muerte. Remarcó además que “es una problemática que nos involucra a todos y todas como sociedad y que debemos combatir en conjunto”.

Según datos de la Coordinadora de Feminismos, los casos de asesinatos violentos por razones de género ascienden a 20 en lo que va del año. Un número que alarma a los colectivos feministas y a gran parte la sociedad. El último que se registró en el país, fue de una joven de 18 años asesinada en Fray Marcos (Florida) por su ex pareja, un policía que le disparó por la espalda en una escuela frente a los niños que esperaban para entrar -incluido el hermano de la víctima-. Este acto también representa el cuarto caso en que un funcionario policial, mata a su pareja o ex pareja con el arma de reglamento.

Estas marchas se desarrollaron simultáneamente en Argentina, Chile y Uruguay y coinciden con la publicación de informes de la Organización de Naciones Unidas (ONU), de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) que alertan sobre el aumento del grado de violencia contra mujeres en toda la región. En 2014 Cepal indicó que Uruguay se encuentra  en primer lugar en cuanto a la tasa de mujeres asesinadas por su pareja o ex pareja, entre 12 países de América Latina, España y Portugal.

En nuestro país, además, las marchas se dan en un marco de discusión, que plantea incluir la figura del feminicidio como delito tipificado en el Código Penal, así reconocido en otras partes del mundo. Sobre este tema el fiscal de Corte, Jorge Díaz, dijo a Subrayado que el feminicidio podría ser incluido como delito en el Código Penal, pero aclaró que es un tema que hay que debatir, “no existe la figura autónoma de feminicidio, pero sí existe un homicidio agravado por determinadas circunstancias”, dijo el fiscal.

 

Por su parte, la Coordinadora de Feminismos junto con su colectivo Feministas en Alerta y en las Calles, propuso en noviembre de 2014 realizar siempre una manifestación 48 horas después de que se comete un feminicidio. Hasta el momento, bajo esta consigna se realizaron 15 protestas, que se repetirán hasta que se termine con la violencia de género, que daña las familias, marca una gran desigualdad en cuanto a seguridad hacía la mujer, dentro y fuera de sus hogares y nos convierte por lo tanto en una sociedad verdaderamente injusta.

Jessica Vega