Conflicto en comedores de Bienestar Universitario

SIN EL PAN Y SIN LA TORTA

 

Foto: Facebook- Comedor Nº1 Bienestar Universitario.

La preocupación por brindar una alimentación balanceada y dar un buen servicio a los becarios, parece ser el eje de un conflicto que data desde hace cuatro años entre algunos funcionarios de los comedores estudiantiles y las autoridades de Bienestar Universitario.

Bienestar es una institución que depende de la Universidad de la República. Nuclea a estudiantes universitarios de todo el país y funciona bajo la estructura de programas de becas ayudando a jóvenes con bajos recursos económicos. El objetivo de la institución es incidir desde lo económico, cultural y recreativo. Busca solidarizarse y comprometerse en la formación. Se presume que diariamente asisten unas ochocientas personas, pero la lista de becarios tiende a aumentar cada año.

El conflicto central se aloja en el comedor número uno, ubicado en la calle  Víctor Haedo, durante el turno de la noche. Los funcionarios, en diálogo con SdR, afirmaron que no habría la cantidad suficiente de empleados para afrontar la cantidad de estudiantes asistentes. Actualmente trabajan catorce personas -siendo necesarias unas diecisiete-, pero algunos de ellos ejercen tareas limitadas por problemas de salud. Según Andrea Repetto, funcionaria del área de cocina, estos empleados “están certificados y no pueden hacer tareas de fuerza”. Por esta situación,tampoco estarían cumpliendo con las rotaciones en el servicio tal como es necesario: “Comedores funciona en cadena,  cuando un eslabón se corta se recarga a los otros eslabones y ese es el problema de acá”, dijo Repetto

Los funcionarios proponen

En tiempos de normalidad, un “menú tipo” se compone de cinco platos: sopa, plato principal, acompañamiento, ensalada y postre, monitoreados por profesionales en el área de la nutrición. En estado de crisis, los trabajadores han tomado medidas especiales, implementando las “bandejas de emergencia”. Se trata de cuatro platos, cuya ración es  más  pequeña y de inferior calidad, debido -entre otros factores-, a la falta de algunos productos de elaboración. Todo servido en  vajilla descartable.

Generalmente la demanda es de alrededor de ochocientos estudiantes, considerando que en el comedor número dos -ubicado frente al Estadio Centenario- solo hay servicio en el horario del mediodía. Con esta medida de emergencia se estableció un tope de hasta trescientas bandejas, quedando así afectados  unos quinientos estudiantes.

La gremial de funcionarios visualiza los problemas  y respalda el accionar de los empleados. Considera esencial la discusión de la plantilla de funcionarios afirmando el pedido de más vacantes. Tiempo atrás, la asociación elevó una “bipartita” obligada por el Consejo Directivo Central (CDC) de la Universidad de la República reivindicando la falta de personal.

A la expectativa de  poder regularizar la situación y  por esos mil estudiantes que están en lista de espera para ingresar a comedores, pretenden llegar a las últimas consecuencias: presentarse ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Como te digo una cosa te digo la otra

SdR conversó con Silvia Rivero, Magíster en Trabajo Social y presidenta de Bienestar Universitario, quien desdramatizando la situación declaró que no existiría un conflicto sino que habría “complicaciones con los funcionarios”. Para Rivero, los problemas no serían por la falta de personal, sino por el “ausentismo” de los trabajadores, afirmando que hay graves problemas de funcionamiento durante el desarrollo de las tareas.  Habría -según deslizó-, problema de voluntades: “Siempre se rompen las máquinas por su mal uso”, poniendo en tela de juicio la capacidad de trabajo de los funcionarios y colocándolos bajo sospecha de posibles actos vandálicos; declaró que están investigando y poniendo cámaras en el lugar.

Además aclaró que las autoridades de Bienestar no están de acuerdo con las medidas de las bandejas descartables: “No deberían decidir no dar de comer cuando hay comida”, declaró Rivero. “No es necesario que haya más funcionarios, sino que los que están hagan su trabajo”.

Respaldando esta teoría, la institución encomendó un estudio a cargo del Instituto de Nutrición de la UDELAR -facilitado a SdR-  en el que según fuentes pertinentes se llegó a la conclusión de cuántos funcionarios se necesitan para suministrar alimento a determinada cantidad de personas y con las condiciones básicas. Para producir un “menú completo” a trescientas personas serían necesarios diez funcionarios y para uno de emergencia -como se está suministrando actualmente-al mismo número de personas, se necesitan seis trabajadores, teniendo en cuenta condiciones “especiales” -si en el equipo hay personas con tareas limitadas y contando algún ausentismo-.  Este informe será presentarado ante el CDC en los próximos días.

Por su parte el sindicato asegura no tener diálogo con la presidenta de Bienestar y denuncian  sufrir “persecución sindical”.

La frutilla del postre

A la falta de personal y relacionado a la disminución de la calidad de los alimentos, se suma el descontento, tanto de los funcionarios como de la gremial, por las demoras en las adjudicaciones de las licitaciones que se habrían gestionado mal o fuera de tiempo; denunciaron la intención de “bajar” el costo de las bandejas exponiendo así su calidad.

Rivero afirmó que los trámites se hicieron en tiempo y forma, explicó que el proceso comenzó en el mes de febrero y por tiempos de burocracia habría pan, por ejemplo, recién a partir de este mes. “En verano es imposible que haya pan, ¡que amasen!”, sentenció. Afirmó también que el tiempo de las licitaciones y su tramitación es normal y que siempre ha sido así,  mostrándose sorprendida por las quejas de los trabajadores y becarios.

Otras voces implicadas

Un grupo de estudiantes envió una carta a Rivero explicitando la preocupación por el conflicto y también solidarizándose con los que están en lista de espera para acceder al servicio.

Cateryn Álvarez oriunda del departamento de Colonia y estudiante de la Facultad de Información y Comunicación, es becaria desde el año 2012. Sobre el servicio afirmó que “Siempre ha sido bueno”. Contó a SdR, que la beca “ayuda mucho” por el hecho de que por un ticket muy económico pueden acceder a un plato de comida “bueno y sano”. Regularmente concurre al comedor número uno y afirma conocer la situación, ya que los funcionarios habrían tenido una charla con los asistentes en la que explicaron el por qué de las “bandejas de emergencia”, lo pedido a las autoridades, y apelando a solidaridad y apoyo. Desde hace un tiempo, Cateryn ha notado el cambio,  y afirma la notable diferencia de calidad que se aprecia en la comida. Ve con preocupación la situación, ya que el problema ha llevado  bastante tiempo y que la lista de espera de los estudiantes que necesitan del servicio de comedores, va creciendo.

Sheila Baptista