Jóvenes artistas exhibieron su talento en el hall de Casa INJU en Montevideo

ART ATTACK

 

Foto: Sdr / Sebastián Bravo

La actividad que se desarrolló bajo el lema “Arte & Rock” corresponde a uno de los 16 proyectos escénicos y expositivos seleccionados en el mes de marzo por “Tres llamados en uno”, que convocó el Instituto Nacional de la Juventud (INJU) del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) a través de Casa INJU.

La iniciativa del proyecto estuvo en manos de la artista plástica Caterine Varela, quien invitó a un considerable número de artistas interesados a formar parte del evento que tuvo lugar el día 11 de junio a las 19:30 horas. La joven y sus camaradas habitualmente se reúnen y realizan actividades en conjunto: “Tengo la costumbre de exponer e invitar amigos o conocidos para que muestren algo de su arte también”, expresó.

Contó con la colaboración de artistas plásticos como Carmelo Bugani, Valentina Marsiglia y Manuel Chelle; algunas bandas de rock -Como un Rayo, Ruta Vieja Trío, Estadoculto-, y el bailarín Joaquín Martínez. “Lo interesante es que somos gurises de todas partes, una gran diversidad. Así surgió Arte y Rock”, cuenta Varela.

A tiempo corto, paso largo

Horas antes de que el proyecto cobre vida, afuera de Casa INJU el tiempo transcurrió con total normalidad, mientras que en el hall predominó la sensación contraria. El tiempo corría entre los pasos ligeros de los involucrados que pretendían acomodar y organizar el espacio, las pinturas y los instrumentos a tiempo.

Los artistas plásticos buscaban la mejor forma de presentar sus cuadros. Opinaban reunidos alrededor de los dos paneles negros que tienen como función servir de soporte para las pinturas. Éstos fueron ubicados a la derecha del hall y se dejó un espacio entre ambos paneles que fue atravesado por una cuerda, que se usó para colgar varios dibujos caricaturescos con palillos. Entre ellos, se encontraban algunos personajes ficticios representados con lápiz, como el popular villano de Batman, el Guasón, o el cuadragésimo quinto gran villano según la revista Wizard, el señor Burns de Los Simpsons.

Montones de cables yacían en el suelo de todo el salón mientras que la banda, Como un Rayo, hacía su prueba de sonido a las 18:20 horas. Personas que pasaron caminando por la vereda hicieron una pausa en el camino y entraron al salón atraídos por la música. Reposaban unos breves minutos observando las pinturas para luego volver a sus rutinas. Una gran sonrisa cobró la atención de los que se encontraban allí presentes. La de un joven hombre que, en extraños movimientos como de coreografía improvisada mezclada con ansiedad y alegría, corría y bailaba inspirado por la música que oía.

Pronto el hall adquirió la forma en la que los artistas estuvieron trabajando desde las 15 horas. Todo estuvo listo a la hora prevista. “Espero que podamos integrar todo lo que juntamos hoy, lo que es la pintura, lo audiovisual, la música y la danza. Que todo se pueda integrar como una sola rama del arte, que es lo que es en realidad”, afirmó Varela cuando la exposición estaba lista para ser contemplada por el público que esperaba.

El arte sucede

Una tenue iluminación y música al mejor estilo rock ambientó el espacio en donde permanecieron las pinturas, esperando ser descubiertas por las personas que se acercaron a mirar.

La falta de público no fue algo inesperado para Varela. Consultada sobre cuánta gente esperaba que concurra, respondió rápidamente que ellos preferían mantener bajas expectativas “para sorprendernos por si vienen más personas de las que esperamos”.

Las pinturas emitían extrañas y misteriosas sensaciones que estimulaban a mirarlas para intentar deducir lo que expresaban y ocultaban con tanta paz. Sobre sus cuadros, Varela expresó: “Me gusta pintar en el momento que lo siento. Uso los sentimientos o emociones que sean espontáneos y a la ligera, de cosas cotidianas que nos pasa en la vida, lo que sea. Tengo un cuadro sobre una chica que está en una luna y ese cuadro lo pinté por una situación que tenía que ver con mi abuela. Pintar es como una terapia, un método de liberación y de catarsis”, concluyó.

A pesar del frío que abrazaba a la ciudad por la noche, los músicos aguardaban su momento en la vereda de Casa INJU con algunas cervezas y bromeaban entre tragos. Durante 40 minutos aproximadamente el espacio se dejó únicamente para aquellos que quisieron acercarse a contemplar la exposición de las artes plásticas. A las 20:30 comenzó a tocar la primer banda de rock, Ruta Vieja, al fondo del salón. A un lado de la banda, una pantalla mostraba diversas animaciones que acompañaron muy bien todas sus canciones. El público era pequeño y se situó rodeando a la banda, algunos sentados y otros parados, pero en su  mayoría, permanecían tranquilos, casi inmóviles.

Al finalizar su presentación la banda se retiró para darle lugar a la intervención del bailarín Joaquín Martínez de 18 años. Para la ocasión preparó una coreografía de la famosa canción, “Smell Like Teen Spirit”, del popular grupo grunge, Nirvana. “Cuando Cati me invitó le dije que sí de inmediato, me copaba la idea. Pero me había quedado el miedo, porque nunca había bailado algo que no sea clásico o candombe. Pienso que ese reto fue el que me llevó a decirle que sí”, contó Martínez.

Estadoculto se hizo presente a las 21:15. La banda estuvo conformada por un baterista, un bajista, dos guitarristas, el vocalista y una segunda voz. El ritmo de sus canciones resultaron atractivos para la pequeña audiencia. La banda, al igual que las demás, no pudo tocar más de 45 minutos. Debieron ser prudentes con el tiempo para que la última banda hiciera su aparición. Había sido pautado que la actividad finalizara a las 23 horas, fue difícil olvidarlo luego de escucharlo tantas veces de la voz de un chico que recorría el lugar repitiendo la hora de cierre a todos los que estaban allí presentes y más de una vez por persona.

A continuación y para el cierre, tocó la banda Como un Rayo, banda tributo de La Trampa, una de las principales bandas del rock uruguayo actualmente disuelta. El vocalista cantó con una voz similar a la de Alejandro Spuntone (vocalista de La Trampa) y sonó muy bien pese a algunos problemas en el sonido y a que su voz principal confesó estar bajo los efectos del alcohol. Recibieron el apoyo de algunas personas que se encontraban entre el público, quienes se aproximaron reproduciendo algunos de los gestos típicos de la cultura del rock para motivar a los músicos.

El evento finalizó antes de los pautado y las bandas fueron despedidas con los aplausos del escaso público que no tardó en vaciar en el lugar.

Katherine Martínez