La utilización del fracking y sus consecuencias socioambientales

¿ORO NEGRO A QUÉ PRECIO?

La explotación mediante fracking en Pennsilvania exhibe los contenedores de agua contaminada que retorna a la superficie. Foto: AFP / Milanden Antonov

Si hoy se explotara en el norte uruguayo petróleo no convencional mediante la técnica del fracking, las posibilidades de contaminar el acuífero Guaraní serían enormes,  porque los pozos deben traspasar las reservas de agua que están a unos 800 metros de profundidad para llegar a las rocas que contienen hidrocarburos.  Ese y otros peligros, como la contaminación por aditivos químicos y las fallas en los tubos de perforación, fueron analizados por el geógrafo argentino Roberto Ochandio, en una conversación con SdR. que abarcó desde la historia del fracking y sus principales características tecnológicas, hasta los peligros ecológicos que las autoridades, incluidas las uruguayas, prefieren no abordar.

El consumo de recursos energéticos no renovables como el petróleo o el gas está llegando a su fin. El visionario Estados Unidos, principal interesado en la búsqueda y explotación de esos recursos, así como también principal consumidor mundial, se interesa hoy en los hidrocarburos no convencionales. La extracción para este tipo de recurso, la fractura hidráulica o su término anglosajón fracking, es uno de los métodos más rechazados mundialmente por movimientos ecologistas, y es lo que está provocando grandes controversias, sobre todo en el interior del país.

El fin del petróleo

“Si estoy bajo un árbol de manzanas y tengo hambre, voy a tomar los frutos que estén más cerca de mi mano. Si sigo teniendo hambre, buscaré tomar las manzanas que estén un poco más arriba, y cada vez más arriba. Cuando ya no queden manzanas fáciles de conseguir, tendré que pensar cómo llegar a las que están en la copa del árbol. Para ello, por ejemplo, tendré que invertir energía en crear una escalera y treparlo. Esto no me va a dar la misma satisfacción que la primera manzana que comí, porque invertí esfuerzo, tecnología y mucha más energía de la que quizás pueda obtener”. Así explica en una larga conversación con SdR, la actual situación de la industria petrolera global Roberto Ochandio, licenciado en Ciencias de la Geografía de la Universidad de North Texas (Estados Unidos), quien trabajó en la industria petrolera durante 19 años y es uno de los autores del libro “20 Mitos y Realidades del Fracking”.

 

El geólogo Roberto Ochandio. Foto: crashoil

En 2005 se alcanzó el punto máximo de producción de petróleo a nivel mundial. Está muy cerca el momento en el que no haya más energía en el mundo, por lo menos el tipo de energía que movió todo el sistema por los últimos 160 años, informa el geógrafo. La analogía del árbol explica cómo la industria empezó con petróleo fácil de extraer y por tanto barato y de un enrome rendimiento energético. Al inicio de la actividad petrolífera podía encontrarse crudo en un pozo de 300 metros de profundidad; hoy hay pozos de hasta 4.000 metros. Según Ochandio, desde 1985 está disminuyendo la cantidad de reservas, mientras que la curva de consumo sigue aumentando a consecuencia de más población y mayor globalización. El porcentaje de exportación ha disminuido porque el consumo interno de los países productores ha aumentado.

Por lo tanto, los gobiernos buscan diferentes alternativas para solventar sus necesidades energéticas, explica el geógrafo. Una de ellas es la energía a través de los hidrocarburos no convencionales, que serían las manzanas ubicadas en la copa del árbol. No son energías baratas y por ello no rinden cómo sí lo hacía el petróleo al alcance de la mano.

Yacimientos convencionales y no convencionales

Explotación de la “formación Monterrey”, cerca de Lost Hill, California. Foto: AFP / David McNew

La creación de los hidrocarburos se da en lo que se conoce como roca generadora, compuesta por materia orgánica. Con el paso de los años y gracias a ciertas condiciones de presión y temperatura, la materia orgánica se transforma en hidrocarburo. Luego de este proceso los hidrocarburos migran a otras rocas denominadas almacenadoras o rocas sello. Las rocas almacén, porosas y permeables, se encuentran en yacimientos convencionales conteniendo los hidrocarburos. Lo que se ha descubierto recientemente es que la roca generadora o roca madre contiene gas y petróleo, pero con el paso del tiempo estos hidrocarburos no pudieron migrar y quedaron atrapados en esa roca, que ahora es impermeable. Por lo tanto, si se perfora cualquier punto de la roca, el petróleo o gas no va a fluir; para sacarlo se necesita hacer fracking.

¿Qué es la fractura hidráulica?

Es una técnica de extracción de gas y petróleo que se encuentran en yacimientos no convencionales, por eso a los recursos que contienen se les denominan hidrocarburos no convencionales. Para acceder a estos recursos primero se realiza una perforación vertical, como en un pozo convencional, y luego se perfora horizontalmente, al menos una vez y en diferentes direcciones. Como estas formaciones rocosas son poco porosas y permeables se debe fracturar para facilitar la liberación y extracción de los hidrocarburos. Se logra la fractura inyectando a alta presión millones de litros de líquido, que representa un 98 por ciento de agua, mezclada con productos químicos, que equivalen a un 2 por ciento. A ello se le agrega arena porque de lo contrario la propia presión llevaría a que la fractura se cerrara. Pero, como explica Ochandio, en cualquier recipiente con agua y arena que se quiera bombear, la arena se precipita al fondo del recipiente y el agua queda arriba. Para que esto no suceda, se gelifica el agua, es decir, se la convierte en un gel. Ahora sí el agua gelificada podrá transportar la arena en suspensión hasta el fondo del pozo para trabar e impedir que se cierren las fracturas.

Hace aproximadamente 13 años que el fracking se usa en pozos no convencionales, pero esta técnica existe y es utilizada hace más de 60 años en pozos convencionales. Entonces, ¿por qué ahora es tan peligroso? La explicación del licenciado es que la diferencia está en la cantidad de fluido que se utiliza. Según Ochandio, antes, el pozo convencional era vertical y podía tener entre 2 y 6 metros de ancho, por lo que el volumen líquido que se usaba era mínimo. Actualmente se perfora en forma horizontal y la extensión puede llegar a ser de 4 quilómetros. Por tanto, el volumen de líquido aumenta exponencialmente.

El geógrafo define a esta técnica como experimental, no porque no se conozca, sino porque es un experimento a escala industrial al aire libre. No se sabe qué efectos va a tener en 10, 15 o 20 años, cuando todos los productos químicos liberados en la superficie empiecen a descomponerse e interactuar por la acción del sol, viento o agua.

Productividad de los pozos

Una de las consecuencias de la fractura hidráulica es que es necesario perforar muchos pozos para mantener cierto nivel de producción; “muchísimos”, enfatiza el geógrafo. Eso se debe a que cuando se hace la fractura, rompiendo la roca con agua y arena, el único petróleo o gas que sale es el que está en la línea de la fractura. El petróleo que está a un metro de distancia no fluye como sucedería en un yacimiento convencional. En estos pozos, al cabo de 3 años, la productividad declina un 85 por ciento.

Entonces, para mantener la cuota de producción inicial hay que perforar, perforar y perforar, destaca Ochandio. En cambio, un pozo convencional puede tener una vida útil de aproximadamente 20 años. “En ‘Bakken Field’, un yacimiento no convencional en el estado de North Dakota, Estados Unidos, hay que perforar 1.500 pozos por año sólo para mantener la producción, lo que es una enormidad. En donde yo viví, en Comodoro Rivadavia, después de 63 años de explotación de petróleo se habían hecho 2.000 pozos en la zona central”, ejemplifica el licenciado.

Tasa de retorno energético

Según la comparación con el árbol de manzanas, para alcanzar los frutos de más arriba se necesita mejor tecnología y una mayor inversión de energía. El avance tecnológico permite que hoy se hagan pozos horizontales logrando llegar a lugares que antes parecían inaccesibles. Esto hace que, paradójica e inevitablemente, se invierta más energía para obtener energía. Si se tiene que gastar mucha energía para sacar el petróleo, consumiendo más energía de la que se va a obtener, no conviene extraerlo. Esto es lo que pasa con la mayor parte de los hidrocarburos que hay en el mundo. Hay, pero están en situaciones tan difíciles de alcanzar que la inversión de energía para extraerlos es mucho mayor de lo que puede aportar ese hidrocarburo.

El geógrafo informa que este es el concepto de tasa de retorno energético, que relaciona cuánta energía se obtiene por cada unidad de energía invertida. Por ejemplo, antes, cuando la extracción del petróleo era fácil, si se invertía una unidad de energía se podía conseguir entre 100 y 150 unidades. Actualmente, por cada unidad se obtienen 17 o 18 unidades de energía y se prevé que para 2020 la relación pase a 10 u 11.

Además, económicamente, un pozo no convencional cuesta aproximadamente unos 15 o 20 millones de dólares. En cambio, uno convencional cuesta unos 4 millones de dólares, ejemplifica el licenciado. Por lo tanto, las alternativas son muy caras, contaminantes y no se obtiene la energía necesaria.

El pozo petrolífero y sus problemas

Militante anti fracking exhibe el color del agua potable en Dimock, Pennsilvania, durante una investigación de la calidad del agua en una zona de explotación no convencional de hidrocarburos. Foto: AFP / Alex Wong.

Ochandio comenta que luego de hacer la cavidad del pozo se lo debe entubar. Se coloca una cañería que llegue hasta el fondo del pozo y de esa manera se lo aísla de las diferentes formaciones que hay en los suelos subterráneos. Una vez que el pozo está perforado y entubado debemos cementarlo para darle firmeza. Para ello, por dentro de la cañería se inyecta una capa liviana de cemento.

El geógrafo advierte que cuando la industria petrolera difunde información sobre el pozo, muestra que las cañerías están perfectamente centradas, y eso nunca pasa. La tubería siempre queda recostada en una de las paredes del pozo, la desviación más común varía entre los 0 y 3 grados. Lo que hace ,por ejemplo, que si un pozo tiene medio grado de desviación ,al cabo de cien metros de perforación,la desviación corresponde a 80 centímetros, ejemplifica el licenciado. Además, la cementación se muestra como robusta para dar la impresión de firmeza y eso asegura una aislación perfecta de las formaciones subterráneas. En realidad ese dibujo sólo está en la imaginación de la industria, es una mentira, asegura Ochandio. Este problema, denominado “fallas de integridad estructural”, es lo que ocasiona las pérdidas que terminan contaminando los acuíferos o el aire, y es conocido por la industria pero no se sabe cómo resolverlo.

Líquido de fractura

Cuando se le pregunta a las compañías sobre los productos químicos que usan para hacer las fracturas, responden que utilizan entre 12 y 15 productos. Pero en realidad no es así: lo que usan son de 12 a 15 aditivos, aclara el licenciado. Cada uno de estos aditivos está compuesto por decenas o centenas de productos químicos individuales. El Comité de Energía y Comercio en la Cámara de Representantes de Estados Unidos reveló en el informe “Productos químicos utilizados en la fracturación hidráulica” publicado en 2011, que “entre 2005 y 2009, las 14 principales empresas de fracking de Estados Unidos usaron más de 2.500 productos que contenían 750 compuestos, de los cuales más de 650 contenían químicos conocidos como carcinógenos humanos o listados como peligrosos contaminantes de la atmósfera”. Si se toma en cuenta que llegan a utilizarse 30 millones de litros de líquido de fractura, del que 2 por ciento son productos químicos, la cantidad es muy significativa.

Hasta un 70 u 80 por ciento del líquido inyectado retorna inmediatamente a la superficie, conocido como fluido de desecho, donde se lo acumula en piletones o tanques. Eventualmente toda esa agua va a llegar a la superficie con el correr del tiempo. Por lo tanto, debe cuestionarse qué hacer con esa gran cantidad de agua que no se puede tomar, ni usar para riego, ni dársela a los animales, asegura el licenciado. Tres estrategias son las que hoy se emplean. Puede limpiarse, no perfectamente, para reutilizarla en otra fractura. También se la suele inyectar en pozos sumideros, que se hacen para ocultar la basura bajo la alfombra. Pero luego de este procedimiento automáticamente empieza a temblar todo, afirma Ochandio, o sea que genera terremotos. Otra opción es abandonar ese fluido en superficie y que el sol se haga cargo. Los piletones que se utilizan para ello se forman con plásticos, como si fuesen grandes lonas o toldos, pero se degradan con el paso de los años, lo que permite que se filtre agua contaminada al suelo.

Más consecuencias socioambientales

La contaminación del aire ocurre durante todo el proceso, en todas las etapas, por ejemplo durante la perforación del pozo donde se quema una inmensa cantidad de gasoil. Está estimado que hasta un 7,9 por ciento de toda la producción de un pozo gasífero se pierde y  por tanto se va a la atmósfera.

También genera enfermedades relacionadas con los productos tóxicos utilizados, afirma geógrafo. El inconveniente es que la industria no está obligada a declarar todos los productos que utiliza en su líquido de fractura porque tiene secreto de fábrica, que en teoría es para mantener la ventaja competitiva con las otras compañías. Además no hay forma de comprobar de manera directa si el pozo que se realiza en determinado lugar provoca una enfermedad en algún individuo. “Ellos aplican el principio precautorio al revés: cometen el daño y después esperan que uno demuestre lo que hicieron”.

Un pozo no convencional ocupa entre tres y cuatro veces más territorio en la superficie que un pozo convencional, debido a la cantidad de camiones y maquinaria que se utilizan en el proceso. El movimiento constante por las carreteras hace que cuando termina el proceso, los caminos quedan destrozados. El geógrafo ejemplifica que en Texas, Estados Unidos, el departamento de transporte hizo una estimación y para cuando se termine la industria del fracking van a tener que gastar 2 mil millones de dólares solo en reparar caminos.

La utilización del fracking en el país preocupa además por la posible contaminación del Acuífero Guaraní. Según Ochandio, en Uruguay la Cuenca Chaco-Paranaense, que es la cuenca que posiblemente tenga petróleo y gas, empieza a los 1.200 metros de profundidad. El Acuífero Guaraní está, en algunas partes, a 800 metros de profundidad. Por lo tanto, la separación entre la capa petrolífera y el acuífero puede ser de 400 o 500 metros, que no es separación suficiente, explica el licenciado. Cualquier pérdida mínima que venga por esas cañerías mal aisladas o mal cementadas va a contaminar el acuífero. La contaminación puede darse por alguna pérdida en el fondo del pozo o por el agua que llega a la superficie a través de un derrame.

Experiencia en su tierra

“Comodoro Rivadavia, mi pueblo, es una ciudad petrolera viejísima que empezó a producir en 1907. Hoy tenemos aproximadamente 12.000 pozos y 6 inspectores”. Asumiendo que los inspectores trabajan los 365 días del año, cada pozo se podrá inspeccionar una vez cada 6 años. “Esa es la realidad, nos venden toda esta industria, que se podría hacer bien con controles, pero la práctica nos muestra que no, que es una mentira”, expresa el licenciado.

Los gobiernos aceptan la palabra de la industria y confían en que se harán bien las cosas, pero Ochandio exige: “Que nos diga el señor Héctor De Santa Ana (gerente de exploración y producción de ANCAP), qué cambios van hacer exactamente para no contaminar como pasó y pasa en Estados Unidos y Argentina. ¿Qué es lo que van a mejorar y cambiar?”.

Johana Caraballo