La realidad del club Plaza Colonia, que consiguió ascender a Primera tras diez años.

EMPLAZADA

Ciudad de Colonia/Foto: archivo SdR

Esas simples cosas, que para ellos son de todos los días, para los que estamos acostumbrados al mundo fugaz de la ciudad, que rara vez se detiene para explicarte una dirección, que marcha por las calles de asfalto como si aquellos que van a su lado no existieran, esas cosas son las que marcan la diferencia. Así es Colonia.

Hacia el norte del departamento se encuentra ubicado el Club deportivo Plaza Colonia. Enfrentó momentos duros, subidas y bajadas, situaciones difíciles, donde el futuro permaneció con un gran signo de interrogación. Desde 2000 se juega el ascenso. Equipos que vienen “de abajo”, sueñan con escalar la tabla y adueñarse de ésta. Muchos caen al poco tiempo de subir, pocos se mantienen; la realidad del sueño dura poco, la lucha mucho. ¿Por qué Plaza lo logró?

La otra realidad

Cada niño que habita la Tierra sueña con ser futbolista. “Fama y fortuna”, dos palabras asociadas a este empleo. Dos palabras que muchos buscan y pocos encuentran. Igualmente deben separárselas de esta profesión. La realidad de muchos futbolistas “profesionales”, los que lograron llegar, a aquellos que les pagan un sueldo, es que, luego de entrenar por horas, deben salir a trabajar, porque lo que cobran (cuando lo hacen) es una miseria. ¿Eso es el profesionalismo? Sueldos mensuales que rinden por dos, pagos atrasados, deudas millonarias. Esa es la realidad que enfrentan los clubes chicos (y otros no tanto), en nuestro país.

“Hoy, no hay problema de deberle al jugador, de pagarle fuera de la hoja salarial, de no estar documentado, de no reconocer deudas, de trabajar por lo más barato”, declaró Carlos Wallace, ex técnico del Tacuarembó Fútbol Club, quien reconoció que no existe profesionalismo en la mayoría de los clubes uruguayos, situación que se agravia en el interior del país.

En Plaza Colonia la situación no es tan distinta. Aunque jugadores y miembros del cuerpo técnico afirman que los pagos se hacen en fecha, varios jugadores se ven obligados a tener un trabajo extra que los sustente para llegar a fin de mes. El club debe mejorar mucho para estar a nivel de Primera. Desde los sueldos hasta el piso donde se entrena. Desde contar con personal para tareas extra futbolísticas, hasta los vestuarios, las herramientas de trabajo, etc. Pero, quienes conocen su historia, saben que se avanzó mucho en poco.

Hinchas de Plaza Colonia/Foto: clubplazacolonia.blogspot.com

Hubo un tiempo en el cual se discutía si seguir o no, si jugar el próximo campeonato. Hoy las preocupaciones son otras; se trabaja para intentar cubrir aquellas áreas que han quedado descubiertas; se busca sponsors, se piensa cómo estar al nivel de Primera. Maximiliano Freitas, jugador de Plaza Colonia, ex Defensor Sporting, cree que aquello que los diferencia de otros clubes, es la posibilidad de contar con herramientas como un gimnasio o un lugar para concentrar; cosas básicas que debe tener un plantel para trabajar correctamente, pero que, en muchas instituciones, está en debe. Incluso se realizó un pozo de agua, de 57 metros, para abaratar costos.

Que no quede en el olvido

El gran Supicci, esta tarde se encuentra triste y solitario. A lo lejos, parece escucharse restos de los gritos de toda una ciudad, frenética de emoción. Una ciudad eufórica, que se unió para gritar los goles que le permitió a Plaza consagrarse vice- campeón, tras derrotar a Progreso 2 -1, el pasado 20 de mayo. Ese fue el día que Plaza volvió a ser de Primera.

Ese Plaza que el año pasado luchaba por un lugar en los Play off; que nadó y nadó, para caer rendido en la orilla. Ese Plaza de 25 hombres jóvenes, sedientos de victoria, que salieron al todo o nada sin importar que con un empate “ya estaban hechos”. Ese es el mismo Plaza que le costó tanto que la gente visite su cancha, vista sus colores, o simplemente lo reconozca. Ese Plaza lo logró. Supo encender aquella llama que se hallaba oculta en las almas de los colonienses, para terminar jugando frente a un público de 4.000 personas.

Trabajo, trabajo y más trabajo. Esa palabra resuena en los vestuarios del club ubicado sobre la Av. González Moreno. Los protagonistas de este ascenso contaron a SdR que, a pesar de ser un plantel joven, con un promedio de edad de 21 años, nunca se marearon, y siempre siguieron trabajando como debían, porque sabían que todos juntos, marchando hacia el mismo lado, tarde o temprano llegarían.

Jugadores confesaron que atravesaron momentos duros, donde los resultados no llegaban, donde era difícil cargar con una mochila tan pesada; pero eso no los detuvo. Para la segunda vuelta se prepararon, se unieron más que nunca, trabajaron en equipo, y juntos cargaron todo lo que traían, todo lo que arrastraban, para llegar a la línea de meta, consagrarse vice-campeones y comenzar una nueva carrera.

¿Y ahora?

En el medio de este andar, los caminos se bifurcan. ¿Cuál es el correcto? ¿Me siento a esperar que otro se equivoque? ¿Y si tomo el correcto? ¿Y si no? El camino estará lleno de obstáculos, de grandes fieras, de aquellos que buscan lo mismo que yo, de aquellos que intenta que quedemos atrás. Plaza ahora enfrenta un gran desafío. Deberá mostrarle a su pueblo que no se equivoca si lo apoya, que sí se equivoca si les da la espalda. Este cuadro, compuesto por un 85% de jugadores colonienses, tiene que demostrar que es capaz de representar a toda una ciudad.

Festejos tras el ascenso/Foto: gentileza prensa Plaza Colonia

El equipo consiguió superar las expectativas de la Segunda división, tras conseguir 18 partidos sin perder, 16 triunfos y dos empates. Además, en segunda rueda, no perdió ni un solo partido. Ahora, todo esto es borrado y se empieza de cero. Los dirigentes apuntan a seguir trabajando con los mismos jugadores ya que quieren potenciar el valor del departamento, y además el presupuesto no da.

El futuro aparece aislado. El técnico, Eduardo Espinel, no sabe si seguirá, porque, a pesar de que el club lo quiere mantener, aún no ha recibido una propuesta firme que cierre el trato. El plantel con el cual va a trabajar tampoco está claro. Dos o tres jugadores pueden ser vendidos, entre ellos Guillermo Padula (lateral de 19 años), figura del equipo. Gerardo Prandi, Presidente del club, reconoció a SdR que es consciente que hay que reforzar posiciones, pero aún no se trabajó sobre ello.

El presupuesto del club fácilmente se va a duplicar. Esto preocupa a los dirigentes, pero tienen en mente una idea, un tanto loca, pero que podría funcionar. Juegan con la ilusión de crear una empresa de turismo que solvente al deporte, ya que todos los días llegan a esta localidad, atraídos por sus callecitas empedradas, turistas argentinos y brasileros.

Julieta Añón