Fútbol Infantil: “La mejor forma que tienen los padres de apoyar a sus hijos es no concurriendo a los partidos"

NO APTO PARA PADRES

La conducta de los adultos en el fútbol infantil no es exclusividad uruguaya. La imagen corresponde a unos incidentes en Lepe, España, que pasaron a menores, con un niño herido.

Las situaciones de violencia verbal en el fútbol infantil se presentan en nuestra sociedad de forma generalizada en todo el país. La directiva de la Liga Palmirense de Fútbol del departamento de Colonia se mostró preocupada por los insultos que perciben durante los fines de semana, de los padres hacia los pequeños, los técnicos y el árbitro.

Esta realidad cobró mayor significación luego de la expulsión de dos padres y un niño que actuaron de forma inadecuada durante el partido que tuvo lugar el sábado 13 de junio en la cancha de Colón. Como medida en busca de la reflexión de los adultos, se suspendió la séptima fecha del Torneo Apertura prevista para el día 21 de junio.

El comportamiento agresivo de los adultos en el fútbol infantil influye en el aumento del sedentarismo. Según el director del Consultorio Psicológico del Deporte (CPD) y psicólogo especializado en psicología deportiva, Gabriel Gutiérrez, este mal supera a más de la mitad de la población uruguaya (65%). Gutiérrez explicó a SdR que permitir los insultos dirigidos hacia los niños por parte de los padres en las canchas genera el abandono prematuro del deporte, conocido con el nombre del síndrome del burn out: “La mejor forma que tienen los padres de apoyar el desarrollo psicofísico de sus hijos es no concurriendo a los partidos o estando lejos de los mismos. ¿Alguien se imagina alentando a sus hijos o insultandolos en plena clase escolar?”, añadió Gutiérrez.

Explicó que el comportamiento exacerbado de los padres en las canchas obedece a la pasión que sienten éstos por el fútbol, a la falta de información, al sedentarismo de los mismos y a la violencia heredada en la genética. “Desde fines del siglo XIX el fútbol surge como una distracción perfecta que tapa problemas sociales. No es prioridad de ningún gobierno en el mundo que la gente se ponga a pensar mucho”, reflexionó.

Conforme a ésto, el psicólogo aclaró que el rendimiento de los deportistas se apoya en tres áreas importantes: la técnica táctica, la física y la psicológica. El máximo rendimiento de los jugadores se obtiene haciendo vigilancia del plano psíquico de estos. El agotamiento o derrumbamiento mental disminuye la motivación para competir.

Muchos padres piensan que sus hijos van a ser cracks pero ignoran que el 99,86% de los jugadores no se salvan con el fútbol. Solamente el 0,14% continúan. La cifra es tan alarmante como la ignorancia de los padres que presionan a sus hijos”, sostuvo Gutiérrez.

Que pretenden los padres al gritar las groserías que se escuchan en las canchas. Hay que parar, en éstas instancias es cuando debemos reflexionar sobre nuestras conductas, estamos a tiempo, por favor, pensemos en nuestro accionar y dejemos que nuestros niños se diviertan jugando”, expresaba el comunicado emitido por el presidente de la institución, Julio Gutiérrez, el vicepresidente Héctor Oroná y el vocal Eduardo Pulpeiro.

Tarjeta roja a los padres

Jorge Burgell, presidente de la Organización Nacional de Fútbol Infantil (ONFI), no estaba al tanto de las medidas adoptadas por la Liga Palmirense. Sin embargo, reconoce que la situación se presenta de forma extendida: “Visualizamos este problema a nivel general, vemos una actitud muy inadecuada, vemos jornadas con muchos gritos, con mucho nerviosismo, con mucha agresividad”. Expresó además que está en discusión las medidas y acciones que pueden servir para mejorar la situación, pero adelantó que “no hay medidas mágicas. Por eso hay que hacer un trabajo de largo aliento que tiene que ver con la prevención”.

Según Burgell las medidas podrían constar de tres etapas. La primera cobraría vida en el comienzo de las nuevas categorías a través de reuniones iniciales de carácter obligatorio dirigido a los padres de los principiantes con la función de orientarlos “en los datos básicos de la actividad y que se les plantee lo que esperamos de ellos, que ayuden a sus hijos a cumplir con los horarios, que los acompañen, pero que después los niños queden bajo la órbita del técnico”.

La segunda fase constaría de la realización y distribución de folletos, la continuidad en la realización de reuniones y las advertencias correspondientes antes del inicio de cada jornada deportiva a los progenitores que “quieran ayudar a sus hijos, pero se equivocan en el enfoque”, manifestó.  La tercera, y como último recurso, que propone Burgell es el empleo de sanciones con previa asistencia de tribunales. “Eso tiene que funcionar; advertencia, trabajo conjunto con los abogados y sanciones”, concluyó.

El presidente de ONFI aseguró que ya existen medidas que pueden ser aplicadas en aquellos casos en donde los parientes de los niños muestran un comportamiento incorrecto, como parar el partido “hasta que la persona se retire porque está perjudicando a todos. Le pueden prohibir el ingreso a la cancha por un mes, por seis meses o por un año, según cual sea la gravedad”, sostuvo.

Pese a las soluciones brindadas por Burgell, para Gutiérrez la presencia de los padres en las canchas tiene una importancia nula: “La necesidad de la presencia de los padres es una necesidad creada sobre todo por los padres”, aseguró y señaló que uno de los problemas radica en que los entrenadores no invierten en educadores.

Según el psicólogo deportivo además de la información que se le debe brindar a los dirigentes, a los entrenadores y a los padres para que permitan que los niños se diviertan, los dirigentes deben considerar a entrenadores pedagogos que inculquen una filosofía de juego cuya secuencia sea “diversión, socialización, desarrollo psicofísico, aprendizaje del deporte y competencia”. No obstante afirmó que en “la mayoría de los casos dicha secuencia es exactamente al revés”.

Katherine Martínez / Victoria Pintos