Nicolás Falcón habla de la enseñanza y analiza la situación de personas con discapacidad.

UN EJEMPLO DE SUPERACIÓN

Nicolás Falcón y Sebastián Abreu/Foto: gentileza Peloteando Deportivo.

Tiene 28 años y padece de parálisis cerebral, que adquirió en su nacimiento, tras una infección por permanecer en una incubadora. Esta parálisis afecta sus cuatro miembros, por lo que necesita de una silla de rueda para poder moverse. Pero esto no le impidió realizar su sueño de convertirse en periodista deportivo. Así es Nicolás Falcón.

Concurrió a escuela y liceo público. Realizó estudios de Psicología, en la Universidad de la República (dos años), y se recibió como periodista, luego de finalizada la Escuela Superior de Comunicación Social, del Consejo de Educación Técnico Profesional (CEPT). En 2009, egresó como Técnico en Educación Social opción Televisión, mientras que, en 2010, lo hizo en opción Radio. En 2011 aprobó el taller de Prensa. Actualmente estudia publicidad, aunque confesó que no es de su mayor agrado.

Trabajó en canal 10, en Punto Penal, hasta finales de febrero del año pasado. Ahora, lo hace en Oral deportiva (CX 22 Radio Universal- 970 AM), en el programa de Alberto Kesman, en un segmento llamado “Peloteando Deportivo”.

Afirma que, en el recorrido de estos años, su familia fue fundamental para cumplir estos logros. Su madre, Graciela Rodríguez, lo acompañó a lo largo de toda su carrera en la UTU, ya que no puede leer ni escribir, y en la institución le exigían concurrir con ayudante.

En 2010 el Círculo de Periodistas del Uruguay lo promueve para que cubra los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. Ese año también participa de un congreso en Austria, invitado por el Presidente de la Asociación Internacional de Prensa Deportiva (AIPS), Gianni Merlo. También fue reconocido como ciudadano destacado y representante de la ciudad de Canelones, por la Intendencia Municipal del departamento, y por su entonces intendente, Marcos Carámbula. Obtuvo un reconocimiento por revelación en periodismo. Estuvo presente en varios eventos deportivos, como por ejemplo en el lanzamiento de la Campaña contra la violencia en el fútbol.

Junto con su familia, Nicolás es un referente en la creación del Programa de Asistentes Personales para personas con discapacidad severa, que hoy aplica el Banco de Previsión Social y el Ministerio de Desarrollo Social. SdR tuvo la oportunidad de charlar con este carismático periodista, acerca de la educación.

-¿Cuál fue tu experiencia en referencia a las instituciones a las que concurriste?

- Yo tuve una ventaja y una desventaja. La ventaja fue poder tener la inclusión. La desventaja fue que, por estar incluido, te exijan más de la cuenta para ver si vos podés, si sos bueno. La principal discriminación pasa por la enseñanza, porque los maestros y profesores no están preparados para atender a alguien como yo, entonces intentan. En mi caso, todas las pruebas las di de forma oral, porque mi parálisis no me permite escribir, ni leer. Soy uno de los pocos casos que estoy vinculado a la comunicación sin leer y escribir. Es otra faceta para mostrarle a la vida que se puede. Es un camino que está sinuoso de obstáculos, pero que yo, con el apoyo de mi familia, lo fui sorteando.

-¿Cuáles son los pro y los contra que le atribuís a la enseñanza en cuanto a la gente con discapacidades?

-No te lo pongo en gente con discapacidad. Te lo pongo en cuanto a botijas normales. Por normales me refiero a aquellos que caminan como caminás vos, por ejemplo. Para mí, no hacen los programas motivadores. Los docentes trabajan cosas que no le aporta al niño lo que le interesa. Por ejemplo, a mí me pasó que una docente, en taller literario (materia de UTU), puso un ejercicio que se basaba en hacer un informe sobre cogobierno; ese día Uruguay había ganado el pasaje a la final del mundial Sub-17, y a las finales de la Copa América 2011. Vos, como periodista, tenés que estar informado y trabajar sobre las cosas importantes que están pasando, y las cosas importantes en ese momento eran esas.

Le tuve que decir a la docente, con el mayor de los respetos, que su clase no estaba actualizada, que ella la había preparado seguramente hacía tiempo, pero si está pasando algo más importante, vos te tenés que amoldar a eso, y dejar lo otro para otro momento. Hay que amoldar a la realidad. Con este ejemplo quiero decirte que, si a los botijas vos no los motivás, no te van a hacer nada. Ahora los gurises, a través de las computadoras andan volando, pero las docentes insisten en que deben leer y quedarse sentados.

Vos te tenés que adecuar a los tiempos. Se tiene que tener más en cuenta lo que a los gurises les gusta. Por ejemplo, ahora Uruguay juega la Copa América, ahí se aprende mucho de geografía, a dónde van, qué población tiene ese lugar, su cultura, etc. Eso lo tendrían que aprovechar. Pero no, se hacen las cosas pensando en lo que aspira la docente, y no el estudiante.

Donde el deporte acá fluya, los gurises dejan de ir a estudiar. Por ejemplo, si Uruguay clasifica a la Copa del Mundo, Rusia 2018, como los partidos son a las seis o nueve de la mañana, en ese mes no se trabaja en los horarios de los partidos. La ley esa ya está promulgada. Eso marca que a la gente le interesa, que es masivo ese interés. Sino nadie va a trabajar.

-¿Tuviste cercanía con alguna escuela que trabaje con inclusión?

- He ido a charlas que me han solicitado. Fui al instituto de docentes, IPES, a dar charlas sobre la temática de discapacidad. Por deportes he ido a Londres, Austria, Paraguay. En el tema de la discapacidad, si no es por charla, no estoy muy metido. Doy charlas motivacionales que me piden, pero si no no estoy muy metido, porque estoy bastante ocupado.

-¿Creés que es favorable la integración y la inclusión?

-A una escuela común, donde se lo trate como uno más. Si a mí ahora me ofrecen una solución para curarme, para que yo camine y todo, no se si la acepto. Porque yo me conozco así. Capaz que si la acepto me traumo, porque yo nací así. Yo nací antes, era para el 30 de enero, pero nací el 5 de diciembre, y estuve en una incubadora y me infecté.

Ya me han propuesto y he dicho que no. Yo tuve un amigo que falleció en un accidente de motos, y antes que muera él estaba muy mal, y yo le dije antes: “como sos vos, si llegás a tener un accidente, morite, porque no tenés la fuerza suficiente para sobrellevar una enfermedad como ésta”. Yo hablo bien, por ejemplo, que eso me lo dio la experiencia de haber estado integrado siempre en una escuela con personas “normales”. Si hubiera ido a una escuela especial yo no se cuál sería mi situación hoy.

-Con tu familia promulgan una Ley para que las personas con discapacidades tengan un asistente social, ¿en qué se basa esa Ley?

-Creemos que el asistente personal es clave porque es la autonomía para gente como yo. Es el oxígeno. Donde mis padres lleguen a fallecer, si no tengo el asistente, ¿qué hago? Se me desmorona la vida. El asistente es un oxígeno para uno mismo y para la familia.

Yo tengo la ventaja de que toda mi actividad está acá en Montevideo, pero si fuera en otro lugar, que me tengo que transportar, también es difícil. Además ninguno de los padres tiene que amoldarse a los horarios de su hijo, porque el asistente cumple esa labor.

Ahora, en poquito tiempo, me va a salir un auto, que lo busque por la ley de discapacidad, pero que lo pago yo, con mis ahorros. El auto ya lo tendría, pero hasta que no salga un decreto, que va a salir dentro de poquito, no tengo autonomía, porque a todos lados tengo que viajar con tus padres. Si quiero ir a comer con un amigo, tengo que pedirles a mis padres que me lleve. Entonces, ¿de qué me serviría tener el auto si igual tengo que viajar con ellos? Esta camioneta la puede manejar cualquier persona que yo quiera. Eso lo permite esta nueva ley. Yo me hago cargo del arreglo y todo, porque el auto es mío y está a mi nombre.

Julieta Añon