II Foro por la paz de Colombia

EN BUSCA DE PAZ

 

Durante el foro por la paz. Foto: SdR / Alexei Debali

Colombia estaría viviendo un momento histórico, a punto de poner fin a una guerra feroz que lleva 55 años. Bajo la consigna de justicia social, democracia y soberanía por una Latinoamérica en paz y libre de militarismo, se celebró el II Foro por la paz de Colombia. Montevideo, declarada por la Intendencia Capital de la paz Sudamericana, recibió  a miles de personas que se hicieron presente para interiorizarse en el conflicto y unirse a la causa. Disertantes de peso, organizaciones de estudiantes y de trabajadores argentinas, brasileñas y uruguayas se tomaron un fin de semana para discutir sobre las negociaciones que tienen como sede la Habana, Cuba, donde el gobierno presidido por Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucioinarias de Colombia (FARC) intentan llegar a conciliar y dar fin al conflicto.

Las conferencias se situaron en las facultades de Derecho, Ciencias Sociales y Bellas Artes con paneles en los que se tocaron disímiles tópicos y aristas del conflicto, desde el relato histórico al presente, poniendo sobre la mesa la desigualdad social y económica que vive el país y su relación estrecha con el comienzo de la guerra.

Los diferentes disertantes expresaron la preocupación por resolver algunos problemas sociales de fondo, como el poder de ciertos grupos económicos, la intervención de Estados Unidos y la explotación de la tierra por unos pocos, ultimando que, de no poner fin a estos temas, el conflicto podría volver.

Dentro de la cadena de complejidades, esta guerra exhibe la particularidad de tener tres grupos combatientes: el gobierno, la FARC-EP y los paramilitares de extrema derecha; y en años posteriores se sumaría el narcotráfico, financiando a algunos de estos grupos, con loque se hizo más visible la gran brecha económica, social y política del país. En palabras de David Flores -representante de la agrupación política colombiana Marcha Patriótica- en el foro, “Es indignante la situación del indígena, el afrocolombiano y el campesino”.

Desde filas colombianas

David Flores, defensor de Derechos Humanos,  fue el primero en exponer, haciendo un recorrido histórico desde los tiempos de la conquista del gobierno español, hasta la Colombia independiente. Uno de los puntos que considera importante para explicar el porqué de los conflictos es que Colombia no se habría industrializado como los otros países del continente, sino que se habría estancado en la época feudal. Las clases dominantes serían los dueños de las grandes extensiones de  tierra y quienes tienen el dominio  de ellas.

Flores considera que para lograr la paz es necesario, entre otras cosas, la concreción de garantías políticas: “En Colombia no hay garantías políticas para nadie, sólo los que tienen dinero para hacer grandes campañas y que cuentan con el apoyo de transnacionales”.

Criticó a los medios de comunicación por la poca pluralidad y el acceso casi exclusivo para grupos económicos fuertes, y la marcada tendencia negativa hacia otros grupos más influyentes: “Marcha Patriótica ha tenido más de trescientas menciones negativas en los medios. Si no se puede ingresar a los medios, no se puede contrarrestar”.

Desde Marcha Patriótica se propone una reforma en el sistema electoral actual, preocupación por las pocas garantías electorales, proclamando la indispensable creación de una comisión de esclarecimiento histórico del conflicto. L,a ponencia del docente de la Universidad Nacional de Colombia, Víctor Manuel Moncayo en otra mesa del foro, explicó la importancia de un relato histórico para estudiar las causas del conflicto y evitar que se repita.

El valor de la tierra

Por su parte, el  sociólogo, politólogo y escritor argentino Atilio Borón, afirmó que ve a la justicia social y al capitalismo, juntos, como un oxímoron, ya que el capitalismo respondería a sus propios modos de producción y en su naturaleza no habita la justicia.

Desarrolló  la idea de una “época neoliberal actual” e hizo un relato histórico sobre momentos que marcaron y dieron lugar a un “proceso de represión cultural y económico” que desde los años noventa se está viviendo y se plasma  en las legislaciones anti sindicales que van hacia las privatizaciones. La única solución o veta que permitiría llegar a la justicia sería “reconvirtiendo en derechos todo lo perdido desde esta época neoliberal”. Además, puso énfasis en la importancia de la educación y evitar su privatización, invitando a “embanderarse”, trabajar por la salud pública y el libre acceso, y apostar a  nuevos valores que demanda la actualidad, como el cuidado del medio ambiente.

Gustavo Petro, Alcalde de Bogotá y ex combatiente de la guerrilla M-19, perteneciente a la  agrupación Movimiento 19 de abril, expuso desde su perfil político y su experiencia como combatiente, reflexionando sobre las razones por las que se llegó a las armas: “Los pueblos se arman cuando toca”, afirmó, proponiendo un análisis coyuntural de la cultura que toma como punto de partida la condición de que el ejercicio de las armas no sería racional y que determinados hechos puntuales como la desigualdad social desde la época de la conquista, la fragmentación y el monopolio de la tierra, habrían llevado a que los colombianos se atrincherarán durante años en un frente de guerra. Remarcó la importancia de la tierra en el siglo XX, definiéndolo como un valor fundamental del siglo. Tomó nuevamente el concepto propuesto por Flores,:para Petro, Colombia seguiría bajo la lógica del siglo XIX y ese sería el principal oponente de la paz: “Colombia no pudo huir del feudalismo”.

Sobre el poder de FARC-EP, reconoció que el país está en una encrucijada, afirmando que es muy complejo el cese de armas, ya que hace cincuenta y cinco años que la agrupación está luchando. Fue terminante, “La derrota del mundo campesino no es en las armas sino en que la tierra quedó en manos de la clase dominante”.

Jugando de local

Varios uruguayos  del ámbito político tuvieron la palabra: desde el vicepresidente, Raúl Sendic, el Dr José Bayardi, el rector de la Universidad de la República, Roberto Markarian y el ex presidente y ahora senador José Mujica -quien fue el encargado de cerrar el evento, bajo un nutrido aplauso.

Todos afirmaron la importancia de una Latinoamérica en paz  y la competencia de todos los países alcanzarla. Mújica calificól hecho como el “suceso político más importante de América Latina”, exhortando a seguir el ejemplo de Sudáfrica y el trabajo de Nelson Mandela en la reconstrucción de un país históricamente dividido por la fragmentación social y el racismo, como es también el caso colombiano.

Desde las diferentes organizaciones, políticos, intelectuales  y Estados latinoamericanos se considera preocupante la prolongación del conflicto, creyendo  necesario el cese al fuego para comenzar un período de negociaciones. Embanderándose y reafirmando el concepto de justicia social  bajo ciertas condiciones como el  compromiso real del gobierno, la creación de políticas de igualdad social ayudando a los sectores desplazados,  dando un espacio a la mujer y a la heterogeneidad sexual, y como gran desafío, romper con la gran brecha que polariza a la sociedad colombiana: los que tienen el poder económico y los que no tienen nada.

Como contribución a ese proceso de paz, el gobierno uruguayo, en su calidad de presidente pro tempore de la Unasur, desigó al ex ministro de Ddefesa, José Bayardi, como  delergado obserbvador en las instancias decisivas que se reallizan en La Habana.

Sheila Baptista