Las bandas emergentes y el loco carrusel para conseguir toques

POR AMOR AL ARTE

Los integrantes de Taltrum durante un ensayo previo a un toque. Foto cortesía de amigos de Taltrum.

Casi escondidas en garajes, salas de grabación y cuartos donde ensayan, las bandas emergentes tienen que pelearla día a día para que su música sea escuchada. Pero, ¿cómo hacen para tocar en vivo? ¿Qué complicaciones tienen a la hora de hablar con los productores o dueños de cada local para tocar? Tanto para Caníbal Pop, que es de la Costa de Oro, como para las bandas montevideanas Taltrum y Falsa Moral, conseguir toques en la capital implica dificultades.

Caníbal Pop, banda de rock pop alternativo, experimentó hace dos años una situación particular. Por primera vez y por exigencia de los dueños de algunos pubs para evitar multas de la intendencia por ruidos molestos, tuvieron que cambiar del eléctrico al acústico en varias oportunidades. Sebastián Urta, baterista de la banda, y Juan Pablo Laguarda, guitarrista, coinciden en que cambiar de formato los ayuda a hacerse conocidos en Montevideo y ganar más dinero para solventar toques más grandes. En su primera experiencia, el pasaje les resultó “un parto”. “Nos está costando, recién estamos arrancando”, expresó Matías González, bajista de Caníbal Pop, en uno de los ensayos previo a una actuación. Trasladarse a la capital les resulta algo engorroso por el transporte, se mueven en autos y hasta en ómnibus interdepartamental para llevar atriles, bombo, redoblante y otras partes de la batería, guitarras, teclado y un bajo; esto les genera una gran pérdida de dinero.

La banda de rock alternativo maragata Perros Sueltos también pasó una experiencia similar en su ciudad natal. Rafael Arrejuría, guitarrista de la banda, expresó: “A veces también está bueno ese ambiente más tranquilo, o probar cosas como el desafío de pasar una canción de rock a formato acústico. A veces no es muy fácil, pero salen cosas interesantes”, aunque los llevaba a decidir qué canciones dejar afuera del repertorio.

El tocar gratis y la venta de entradas es la moneda corriente. Para algunos de los integrantes de Taltrum y Federico, bajista de Falsa Moral, vender entradas es a veces una pérdida de dinero. Cuando se comparte un toque con más de una banda las entradas se reparten, y si una de ellas no puede vender la totalidad, tienen que aportar de su bolsillo. “Obviamente lo que buscan los productores muchas veces es enriquecerse ellos y no promover la música juvenil, pero eso es entendible porque es un negocio”, relató Santiago Góngora, guitarrista y co-fundador de Taltrum.

A veces la mejor forma de tener algo de reconocimiento es de la mano de una “banda grande”. Taltrum tocó de telonero de Siria en varias oportunidades y de La Triple Nelson, en la Facultad de Ingeniería. Caníbal Pop también compartió escenario con La Triple Nelson en La Fiesta de la Luz. Aunque estos empujes ayudan, cuando la banda queda en solitario se sacrifica mucho. Falsa Moral tuvo que suspender dos toques; uno hace unos años por tener menores de edad en la banda; y otro por falta de fechas para tocar en un pub reconocido de Montevideo. Taltrum, por ser una banda metalera, la mayoría de las veces toca al inicio o al final de los festivales, a no ser en los que son especialmente de grupos metaleros. “Siempre tuvimos una buena respuesta por parte del público, errores más, errores menos, pero siempre les caímos bien”, acotó Emiliano Irace, baterista de Taltrum.

La mala amplificación y las deplorables condiciones de algunos pubs puede jugarles a los músicos una mala pasada. Perder el tempo en plena canción es un gran problema arriba del escenario: “uno está ahí arriba y tenés que estar pendiente de todo, desde lo que estas tocando vos hasta lo que toca tu compañero para no equivocarte y pasarte del tempo, a ´¡uh, se desconectó un cable!´, o que una cuerda se te rompa o se desafine el instrumento”, dijo Maximiliano Barragán, actual bajista de Taltrum.

Todas las bandas coinciden en lo mismo: las redes sociales juegan un papel importantísimo a la hora de difundir su música. “Llega un momento que pasa eso de la abundancia de músicos. De repente ves 34 millones de páginas de tipos tocando la guitarra en Cabo Polonio y no hay tanta gente que se lo toma en serio; entonces están perdidos en esa marea pero creo que aporta mucho el tema de las redes sociales”, comentó el guitarrista de Taltrum. En estos momentos Taltrum y Caníbal Pop se encuentran en etapa de creación de CD y EP. Sus intenciones son presentarlos en radios y otros medios de comunicación, y armar conciertos para su difusión.

Un mundo aparte

Las condiciones para tocar en Montevideo son tétricas para las bandas under. Una mala amplificación o acústica, tiempos cortos para probar sonido y las pérdidas de dinero en taxis, fletes y entradas, son más que un combo explosivo. En San José de Mayo el panorama es completamente distinto. El guitarrista de Perros Sueltos contó cómo el “acá nos conocemos todos” es una gran ayuda para tocar.

La mayoría de los toques son a beneficio de alguna organización y cuando arman espectáculos ya conocen a todas las bandas que hay en la vuelta. Estos toques son con pocas personas, escenarios chiquitos y una muy mala amplificación. “Hay mucho apoyo mutuo. Si una se entera de que se buscan bandas para algún evento siempre se corre la voz. Por ejemplo, en eventos que organiza la Intendencia, como la feria del libro o la semana de la juventud, que a veces son pagos”.

El Zanja Rock, que se realizaba una o dos veces al año, también colabora con la difusión de bandas locales. Es un festival donde varias bandas tocan en un sólo escenario contribuyendo así, a la difusión y promoción de las mismas en un entorno que pocas veces promueve lo que hacen.

La gran diferencia entre Montevideo y San José es la venta de entradas. En la capital maragata no existe ese mecanismo para ganar dinero y atraer público. Generalmente los integrantes hablan con los dueños de los boliches, les dan una maqueta o los contactan por conocidos. Estos conocen de antemano las bandas que va a contratar, si suenan bien y si llevan gente. “Entre los músicos más veteranos y los más nuevos se incentiva mucho a no trabajar gratis, porque la mayoría de los boliches donde hay toques son de entrada gratis”. Lo que se destaca en estos toques, además de que son pagos previamente, es el buen trato por parte de los dueños;  cuando no logran un acuerdo, tocan gratis.

María José Barragán