Denuncias de larga data sobre maltrato en centros del INAU

MALA EDUCACIÓN

El interior del Centro Ceprili. Foto: INDDHH

Delitos como torturas y malos tratos a adolescentes en los centros de privación de libertad de nuestro país son advertidos y denunciados desde hace casi dos décadas por organizaciones nacionales e internacionales.

La Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) realizó su primer informe de alerta y recomendaciones a los sistemas de detención juvenil de Uruguay en el año 2004. Allí explicita que entre 1996 y 2001 el INTERJ, que era el instituto encargado de la rehabilitación adolescente antes de la existencia del SIRPA, investigó una serie de casos de golpizas a jóvenes por parte de los funcionarios de la Colonia Berro.

“Durante el turno de la noche, cuando uno golpea la puerta de la celda para que lo conduzcan al baño, lo sacan de la celda, lo llevan a los lavatorios, le quitan la ropa, lo golpean, le dan una ducha fría, y lo regresan a su celda, donde lo dejan sin sábanas ni colchón hasta el turno de la mañana”. Esta era una de las prácticas denunciadas por varios adolescentes, según comunicó la OMCT.

En ese entonces, hace ya once años, la organización internacional se mostró inquieta por algunas condiciones de detención, consideradas en el documento como un trato inhumano y degradante. También se manifestó “muy preocupada” por la falta de una reacción rápida del Poder Judicial ante estas denuncias, que según expresa el comunicado, habían sido presentadas hacía mucho tiempo.

En realidades más cercanas, la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) realizó varios informes sobre la condición de los centros de reclusión de adolescentes del SIRPA. El organismo tiene la posibilidad de realizar visitas sin previo aviso a los centros por su rol dentro del Mecanismo Nacional de Prevención.

Sala de Redacción tuvo acceso a 43 documentos realizados por el INDDHH entre el 14 de mayo de 2013 y el 7 de julio de 2015.

En una visita realizada el 18 de diciembre de 2013 al centro CEPRILI, los adolescentes internados revelaron que en algunos casos los funcionarios se excedían en el poder punitivo y represivo. En esta dependencia del SIRPA fue donde ocurrió la agresión por parte de una patota de funcionarios a dos menores, filmación que fue difundida días atrás en los medios de prensa.

En el mismo mes de diciembre varias jóvenes del Centro de Ingreso Adolescente Femenino (CIAF) también denunciaron malos tratos. En muchas oportunidades, al subir a los vehículos que las trasladan de los juzgados al centro, las colocaban boca abajo, las esposaban, y les pisoteaban las manos y la espalda, asegura uno de los informes. Además declararon que un funcionario apodado “Rulo” las sacaba esposadas de las celdas y las hacía caminar agachadas, tomándolas del cuello.

En el Centro de Diagnóstico y Derivación (CEDD), un hogar transitorio que también depende del SIRPA, los adolescentes manifestaron que en algunas ocasiones los trabajadores golpean a los jóvenes que cometen faltas graves como pelearse con otro interno o insultar a los funcionarios, según indica un informe de la INDDHH sobre este hogar, publicado el 14 de enero de 2014.

 

Estos informes dan cuenta de los estados edilicios de estos centros, de la condición de privación de libertad en la que se encuentran los adolescentes y de los malos tratos a los que están sometidos. En la totalidad de los informes presentados se evidencia el hacinamiento, que alcanza al 195 % sobre la capacidad, en algunos casos. Los documentos definen las condiciones de hacinamiento como “intolerables y violatorias de normas constitucionales”.

Otro punto reiterado varias veces en los documentos es el excesivo tiempo de encierro. En visitas al Centro Ser de la Colonia Berro se constató que los adolescentes permanecen entre 20 y 23 horas dentro de las celdas sin nada para leer o distraerse, y tienen sólo una salida diaria al baño que dura entre 10 y 15 minutos.

Algunos de estos informes, en los que también se encuentran recomendaciones al INAU y a la dirección de cada uno de los centros visitados, fueron presentados al Parlamento.

Martina Lepra