Las idas y vueltas del etiquetado de transgénicos

EL DERECHO A SABER

 

Cuando lo esencial no es alimentarse. Foto: alimentostransgénicos.com

¿Qué estamos comprando cuando vamos al supermercado? Tenemos la costumbre de comprar por lo colorido y grande de los alimentos, pero hoy todo esta dejando de ser natural y sobre todo sano.  Desde enero se encuentra en vigencia el etiquetado de los alimentos transgénicos, pero por problemas en el proceso se suspendió la fiscalización.

La directora de la división Salud de la comuna María Analice Berón, informó a Brecha que “se trata de una decisión política. No estamos pidiendo derogar el decreto, queremos revisarlo y ponernos a tono con el gobierno nacional“.

La creciente implementación de la soja y la utilización de transgénicos en varios alimentos que consumimos día a día están cambiando la forma en que creemos que nos estamos alimentando.  Se entiende por alimentos transgénicos a aquellos  que contienen organismos genéticamente modificados (OGM), o los que han sido producidos a partir de ellos. Los OGM  abarcan a cualquier animal, planta o microorganismo que haya sido alterado por técnicas de ingeniería genética. Los fines de estos cambios van desde incorporar resistencia a plagas de cultivos, producir proteínas de interés industrial, entre otros.

En Uruguay se cultivan transgénicos desde hace varios años. La mayoría de las veces los consumimos sin saber que lo son, pero se han realizado acciones para que las empresas etiqueten sus alimentos con el símbolo de transgénicos. Con Uruguay son 65 países los que obligan a informar a los consumidores sobre su contenido en los alimentos.

Desde el 1 de enero los alimentos con más de 1% de ingredientes transgénicos deben lucir una etiqueta con una “T” sobre un triángulo amarillo para informar al consumidor sobre su existencia. Pero muchas empresas argumentaron problemas para la debida identificación por falta de capacidad para hacer análisis y dificultades en la operación.

El Decreto Nº 34.901 votado a fines de 2014 por unanimidad de  ediles de la Junta Departamental -previa consulta de la Intendencia al Ministerio de Salud Pública (MSP)-  aclara que “los alimentos que han sido manipulados genéticamente o que contienen uno o más ingredientes provenientes de éstos que superen el 1% del total de componentes, deberán ser etiquetados especialmente conforme lo dispuesto en las presentes normas”.

Acá nomás

Toda la soja plantada en Uruguay es transgénica. Se estima que supera las 300.000 hectáreas, desplazando a otros cultivos como el trigo, la cebada y el sorgo. Además nuestro país cultiva maíz, que es usado tanto para el consumo humano y para alimentar a los animales. Pero luego dicha carne, huevos o leche  de los animales es consumida por la población. Los alimentos transgénicos en Uruguay incluyen desde aceites, polenta y snacks, hasta milanesas, hamburguesas, panchos, quesos y yogures.

El 7 de agosto la Intendencia de Montevideo dejó en suspenso el decreto que obliga a las empresas a etiquetar sus alimentos, dejando en pausa la fiscalización a las mismas.

Las idas y vueltas del etiquetado  desataron  la preocupación de actores políticos, medios de prensa y activistas ambientales. Esclarecer la distinción entre los alimentos que han sufrido modificaciones genéticas y los que no es una inquietud que va más allá de nuestro país y de la región. La discusión si los alimentos transgénicos son perjudiciales para la salud o no, está planteada ya desde hace varios años. Varias empresas defienden su producción, mientras que activistas de todo el mundo se oponen a su consumo. Las opiniones de los científicos están divididas. En el año 2008, el programa La hora verde de UniRadio inició una campaña de información y recolección de firmas para exigir el etiquetado de los alimentos transgénicos en Uruguay, recolectando más de 500 firmas.

El intendente de Montevideo Daniel Martínez aclaró que “lo que se está haciendo es revisar el decreto para ajustar algunos procedimientos y para ello se consultará al Gabinete Nacional de Bioseguridad que es el organismo integrado por varios ministerios que aprueba la plantación de semillas transgénicas”, según informó a Subrayado. Luego del comunicado, y a la espera de una regulación que abarque la distinción de los transgénicos en todo el país, la discusión sobre los OGM y sus consecuencias sigue su  curso.

El Bioquímico uruguayo Claudio Martínez Debat se mostró defensor del etiquetado. En entrevista con Martínez Debat declaró que el decreto “no es suficiente, pero es un primer paso”, y  de aprobarse en todo el país Uruguay “se pone en armonía con Brasil y con otros 65 países del mundo que etiquetan”.

Si bien desde  lo legislativo existen ciertos vacíos, desde el punto de vista tecnológico se dan  varios mecanismos  para detectar todo tipo de OGM. “Hay procesos industriales que destruyen bastante el ADN el caso la producción de  aceites por ejemplo. Sin embargo, las herramientas analíticas evolucionan sin parar y hoy por hoy se puede extraer ADN prácticamente de cualquier alimento, el problema no está en la tecnología”, aclara Martínez Debat.

Para Santiago Motta, ingeniero agrónomo  y secretario técnico de la oficina del Gabinete de bioseguridad “lo que llega a Uruguay generalmente está probado en otros países”. Explicó además que el hecho de que Uruguay sea el cuarto país en la región en cuanto a cultivo de transgénicos no es algo “alarmante”:“Es un tema de superficie, hay países como Bolivia y Perú que no tienen grandes extensiones de cultivos agrícolas, Uruguay quedó cuarto en la región porque casi el 80% de su territorio es cultivable”.

Saberes en la región

Con respecto a América Latina, Martínez Debat agregó que “en nuestra región son muy pocos los países que hacen controles de transgénicos”. Pero a pesar de las carencias, en algunos lugares se está comenzando a aplicar medidas al respecto. En Bolivia regirá a partir de 2016 un decreto  para el etiquetado de transgénicos, que abarca todo los  OGM del país derivados al consumo. En el código del consumidor de Perú ya desde hace cinco años se  dispone que “Los alimentos que incorporen componentes genéticamente modificados deben indicarlo en sus etiquetas”, pero esto no se ha llevado a la práctica de manera integral. En México se acaba de levantar una medida judicial en contra del maíz genéticamente alterado, que impedía la evaluación de nuevas solicitudes de permiso y el otorgamiento de nuevos permisos para la siembra de maíz modificado.

Magalí Mundín/ Fernando Guerrero Martínez