Historia de ex presas políticas durante la dictadura uruguaya se convertirá en película

HILANDO RECUERDOS

La actriz Justina Bustos, en el papel de Liliana Pereira. Foto: Difusión.

La dictadura cívico-militar, que se vivió entre 1973 y 1985, dejó heridas profundas en hombres y mujeres. La violencia sexual contra presas políticas durante el período oscuro que atravesó nuestro país, se volverá -por primera vez- ficción, de la mano de Manane Rodríguez, directora uruguaya radicada en España. Migas de Pan fue el nombre elegido para la película, de coproducción española-uruguaya.

El drama busca conectar el presente con el pasado; “es el recorrido de la memoria, una vuelta atrás”, expresó Rodríguez a SdR. Un camino de recuerdos difícil de reconstruir “porque las migas de pan se las comen los pájaros”. Pero el nombre también guarda relación con actividades que las presas políticas hacían en prisión: ellas hacían artesanías de pan, “hacían muñecos en los momentos que podían”, agregó la directora.

La historia de Liliana Pereira, una fotógrafa y madre recluida en Punta de Rieles durante la dictadura, quien pierde la custodia de su hijo, es protagonizada por la actriz argentina Cecilia Roth y por Justina Bustos, actriz también argentina. El presente y el pasado se unen cuando Liliana Pereira, exiliada en España, se entera que ha sido abuela y vuelve a Uruguay para conocer a su nieto. En su llegada a Uruguay se enfrenta a una encrucijada “entre lo que le pide su corazón y lo que le dicta su conciencia”, a partir de la denuncia que un grupo de compañeras ex prisioneras decide efectuar. Sin embargo, esta película no es tan solo una ficción, sino que está basada “en la represión ilegítima de la dictadura que acabó con muchas vidas y que a otras mujeres les ha dejado cicatrices imborrables”, tal como lo expresó Chelo Loureiro, productora ejecutiva.

Hace un tiempo Manane Rodríguez quería contar la historia, que muchas amigas que dejó en Uruguay, al huir de la dictadura, le contaron sobre sus experiencias en Punta de Rieles. Historias que merecían ser contadas, recuerdos que no podían dejar de ser narrados, luego de la denuncia que 28 ex prisionertas realizaron en 2011. Unas 150 personas, en su mayoría militares, fueron acusadas por “violación y abuso sexual sistemático en la dictadura”, según recoge una investigación desarrollada por Lucía Pedreira, Florencia Pagola y Loana Ascárate para SdR en 2011 (ver nota). “Las violaciones no eran lo más grave, en el afán de destrucción de los detenidos y de los grupos sociales y políticos; las torturas sexuales se realizaban cumpliendo un plan minuciosamente elaborado, general y sistemático”, recoge la nota.

(A raíz de esa denuncia, y del interrogatorio judicvial a un milittar, Asencio Lucero, Amodio Pérez fue procesado con prisión el 14 de setiembre de 2015, “como presunto autor responsable de reiterados delitos de Privación de Libertad especialmente agravados en régimen de reiteración real entre sí”, según lo consignado en el auto de procesamiento.)

El 28 de octubre de 2011, Rodríguez creyó que ya no podía esperar más y buscó de manera incesante una trama de ficción para la película que luego llamó Migas de Pan y que se estrenará en 2016. En Uruguay hay muchas historias pendientes, “yo creo que la historia de los países hay que contarla”, expresó la directora de la película, y agregó que “hace falta que se genere una cierta empatía que creo que puede ser sanador”.

La co-producción española-uruguaya realizó el rodaje en Uruguay entre agosto y setiembre de este año, y está, en estos momentos, rodando en España hasta principios de octubre. La actriz argentina Cecilia Roth, de reconocido prestigio internacional, es la protagonista de la película; sin embargo el elenco está formado por “excelentes profesionales” uruguayos, expresó Loureiro. Actúa Margarita Musto, Estefanía Crocce, Andrea Davidovics, entre otros. La Plaza de la Armada, la Iglesia Stella Marís, las calles del centro, la cárcel de Punta de Rieles, fueron algunas de las locaciones uruguayas elegidas para rodar la película.

Primer día de rodaje de "Migas de pan". Foto: Difusión.

El guión busca rescatar una belleza oculta entre violaciones y torturas que las mujeres sufrieron en la dictadura. Sus protagonistas “hacen lo posible por no deshumanizarse, hacen artesanías con migas de pan. Es como contado desde otro ángulo y te cambian los parámetros de belleza”, confesó Estefanía Crocce a SdR, quien protagoniza a Graciela, amiga de Liliana. Juntas compartieron sueños, ideales y rebeliones, “eran mujeres como yo, con sueños, con proyectos en la vida, defendiendo ideas que se las cortaron. Como un cordón umbilical que se corta, que es lo que le pasó a muchos”. No se busca crear morbosidad y ponerse del lado del violador, cuenta Crocce, sino que se busca mostrar cómo ellas intentaban “sobreponerse, y buscar la manera de sobrevivir y de no deshumanizarse”, ante la constante intimación por parte de militares que “querían lograr que se desmoronaran, buscándole  los puntos débiles”.

Antes del rodaje, las actrices entablaron un diálogo con Ivonne Trías, ex presa política, para empaparse en el tema, “fue un poco duro”, comentó Crocce. Y agregó que “la película es una aglomeración de cosas reales, de heridas que en realidad pasaron. No podés darte el lujo de no pensar que esto le pasó a alguien en realidad, entonces empieza a pegar un poquito en el alma”. Manane Rodríguez, quien se fue de Uruguay en esa época, nunca olvidó su país. Volver fue reconstruir “un camino de migas de pan para recorrer la ciudad, recordar de algunos rincones que me había olvidado y conocer algunos que no conocía”.

Valentina Caredio