Casación confirmó la condena de los integrantes de Callejeros por el caso Cromañón

NO OLVIDAR, SIEMPRE RESISTIR

 

Un hombre lee el poster que se exhibe afuera de lo que fue República Cromañón. AFP PHOTO / NA - JUAN VARGAS

La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó el lunes 21 la condena contra los integrantes de la banda Callejeros y otros cuatro imputados por el incendio del boliche Cromañón en la República Argentina, ocurrido el 30 de diciembre de 2004.

El tribunal integrado por los jueces Juan Carlos Gemignani, Gustavo Hornos y Pedro David, rechazó los recursos presentados por las defensas contra las sentencias dictadas por la Sala III de ese tribunal, cuya revisión había sido dispuesta por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el año 2014.

Asimismo, el fallo indicó que tanto el ex vocalista de Callejeros, Patricio Santos Fontanet, como el resto de los involucrados en el caso, seguirán en libertad hasta que se agote una última instancia de apelación.

Se trata de un recurso extraordinario que seguramente presentará la defensa ante la Corte”, informó La Nación. Si se desestima ese proceso, todos los imputados serán encarcelados.

Se dictaminó que la pena de Ana María Fernández, una de las ex funcionarias implicadas, sea reducida a dos años y diez meses, mientras que para el resto de los condenados se mantiene la pena y deberán volver a prisión para cumplirla.

El fallo

El tribunal analizó en primer lugar la atribución de responsabilidad penal de los músicos por su intervención en el trágico incendio. En este sentido, el juez Hornos concluyó que la conducta de los integrantes de la banda expuso a los asistentes a un riesgo inaceptable.

En cuanto a esto, el fallo sostiene que “se constató que los integrantes de Callejeros tomaron en conjunto la decisión de realizar la serie de tres recitales los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 en República Cromañón, teniendo en cuenta factores como la amplitud del local, la vista que había desde el escenario y los accesos viales”. Agregó además que se condena a Santos Fontanet y al resto de los integrantes (Arturo Vázquez, Juan Alberto Carbone, Christian Torrejón, Maximiliano Djerfy, Elio Delgado y Daniel Cardell) “por resultar autor penalmente responsable del delito de incendio culposo seguido de muerte en concurso real con cohecho activo en calidad de partícipe necesario”.

La penas impuestas son de siete años para “Pato” Fontanet, seis para el ex baterista Vázquez, tres para el escenógrafo Cardell y cinco años de prisión para el resto de los músicos.

Esta decisión se tomó por la mayoría de la Sala, ya que el tercer juez y presidente de la misma, Pedro David, se había inclinado por absolver a Callejeros del delito de “cohecho activo” y mandar el expediente a otro tribunal oral para que fijara una nueva pena.

Por otro lado, se negó la inocencia de Raúl Alcides Villarreal, persona de confianza de Omar Chabán, el gerente del local, por considerar que su conducta incrementó el riesgo de incendio al permitir el ingreso de una cantidad de público superior a la permitida en el lugar y eximiendo a muchos de los asistentes de la revisión en la entrada para evitar el ingreso de pirotecnia.

En relación con los funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires condenados, la Sala IV de la Cámara confirmó sus responsabilidades por no inspeccionar el local “República Cromañón”, y permitir así su normal funcionamiento.

Una tragedia evitable

A comienzos de 2004 se anunciaba en Argentina la apertura de un nuevo templo para la cultura del rocanrol con una capacidad máxima de 4.500 personas. Este nuevo emprendimiento del empresario Omar Chabán, cargado de expectativas por parte de los seguidores del rock, fue bautizado bajo el nombre “República Cromañón”.

Fue la noche del 30 de diciembre de 2004 en la que Callejeros se preparaba para dar comienzo a la última fecha de la tríada de shows en Cromañón.
Las personas entraron por la única puerta habilitada donde eran revisados exhaustivamente para evitar el ingreso de pirotecnia al lugar, pero aún así funcionarios de Cromañón exoneraron a varias personas de este cacheo.

Los fuegos artificiales formaron parte identificatoria del rock, pero en locales cerrados cualquier mínimo sentido común indica lo peligroso y tóxico que resultan desde los fuegos que desprende la pirotecnia hasta el humo que se inhala.

Callejeros salió a escena, pero antes de la música una advertencia: “¿Se van a portar bien?, rescátense un poco porque se prende fuego el lugar. ¿Entendieron? ¿Les quedó claro a todos?”, dijo “Pato” Fontanet. Seguido de esto, Omar Chabán tomó el micrófono para dar la bienvenida al público y presentar a la banda.

Sonaron los primeros acordes de “Distinto”, el primer y único tema de la noche. El último tema que escucharon las paredes de República Cromañón.

La banda empezó a tocar. Nadie lo sabía, pero faltaban dos minutos y treinta y tres segundos para una tragedia evitable. Uno de los jóvenes se obnubiló por el ambiente y, en la segunda estrofa del tema, encendió una bengala. Enseguida comenzó la primera detonación, que paradójicamente estalló al comienzo del estribillo: “A consumirme, a incendiarme, a reír sin preocuparme hoy vine hasta acá…”.

El humo, el ruido y el olor a pólvora se hicieron protagonistas durante el show, pero en un momento comenzaron a caer brazas encendidas. La banda dejó tocar y el saxofonista señaló al techo.

La bengala encendida por el joven provocó que la mediasombra que cubría el techo del lugar se prendiera fuego y cayera al suelo. Una gruesa capa de un material utilizado para aislar el sonido que se encontraba detrás despidió una sustancia tóxica y esto causó la mayoría de las muertes.

194 fueron las víctimas mortales de esta tragedia. Hubo cerca de 1.500 heridos y se consideró que la gran mayoría de las personas afectadas por la sustancia tóxica pudieron haber fallecido mucho después del incidente, aunque no se tiene registro.

Al comenzar el incendio, las luces se apagaron y la gente quedó totalmente a oscuras. La desesperación crecía hasta que parte del público corrió al visualizar una pequeña luz que señalaba la ubicación de una salida de emergencia. La puerta estaba trancada con un candado por el lado de afuera. Ninguno de ellos logró escapar.

La capacidad del lugar estaba absolutamente excedida. Las salidas de emergencia estaban todas cerradas con candados. Sólo se pudo salir por la puerta principal y una puerta por la parte de atrás del local que fue derribada por el público e integrantes de la banda.

Por esos incidentes fallecieron varios familiares de los músicos: la novia de “Pato” Santos Fontanet, la madre del baterista, la esposa y los primos del mánager, el hermano del percusionista y cinco familiares del guitarrista Maxi Djerfy.

Pese a la condena social que este hecho produjo, la banda contó con el apoyo de fans, familiares y víctimas del incidente hasta su disolución. Hoy, Don Osvaldo (liderada también por “Pato” Fontanet) es la banda que con los mismos seguidores y sus letras cargadas de emociones de todo tipo, crítica social y pasión por la música, luchan por encontrar la verdad, por creer en la justicia y por la absolución de Callejeros.

Micaela Cordero