Familiares de desaparecidos lanzan campaña para continuar su búsqueda

EL TIEMPO PASA

Foto: Sofía Umbre/SdR.

Mediante una carta abierta y un audio, Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos buscan sensibilizar y, principalmente, no dar por terminada públicamente la búsqueda de desaparecidos en dictadura. El objetivo de la campaña, lanzada a todo el país, es alcanzar nuevos datos que puedan colaborar en la búsqueda.“Han pasado 40 años y es un intento más”, dijo Javier Tassino, uno de los voceros del colectivo, en la conferencia de prensa realizada en la Asociación de la Prensa del Uruguay (APU).

La carta comienza con una invitación, que a la vez interpela al lector: “Queremos reflexionar juntos. Si Usted se entera de que ha desaparecido una persona , sabe algo, un detalle, una información. ¿Qué haría? ¿Se callaría o trataría de colaborar con los familiares?”. El pedido principal de los familiares es claro: “poder llorar a nuestros desaparecidos”. Se exhorta a cada uruguayo y uruguaya a ponerse en el lugar de las familias, que se comprendan las ausencias cotidianas; “todos los días, el día de su cumpleaños, las fiestas, mire sus viejas fotos, vea su silla vacía todos los días y en especial, los domingos”.

Lo más importante es que, tanto la carta como el audio, lleguen a los ojos y oídos de quienes pueden saber algo. “El tiempo se va, nos vamos todos y la información en algún lugar todavía está”, se lamentó Tassino. Además, el vocero enfatizó en el compromiso que se espera de los medios con respecto a la campaña: “va a depender mucho de ustedes (los periodistas), el hecho de que lo permanezcan en el tiempo, que lo pasen por semana, es la forma (de difundirlo).

Si bien,desde el colectivo siempre han reclamado información, “de lo que hemos carecido es de la capacidad de mantenerlo en el tiempo”, indicó Ignacio Errandonea, vocero de Familiares. Desde el comienzo, el grupo calificó como positiva la campaña. “A casi un mes ha dado resultado, era lo que estábamos esperando”. Hasta el momento recibieron cerca de 100 llamadas con información que todavía están procesando y corroborando. Muchos de los datos vinieron de militares y también de otras personas; varios señalaban al Batallón 13 como un lugar donde seguir buscando.

La búsqueda de los desaparecidos se puso en marcha desde 2005. Desde entonces se ha puesto especial atención en los casos de lesa humanidad. Se anularon artículos de la Ley de Caducidad que protegían a militares y policías de ser investigados y juzgados por los crímenes de la dictadura. Por historiales como estos, el colectivo de Familiares manifestó que se siente plenamente respaldado por el gobierno en cuanto a estas iniciativas. Pasaron diez años desde que el primer presidente de izquierda, Tabaré Vázquez, dio la orden a los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas de entregar información sobre el paradero de los fallecidos en la dictadura. A raíz de eso comenzaron las excavaciones. Un año después, en 2006, se encontró el primer detenido desaparecido, y a los días, mediante un mapa que envió un anónimo a Presidencia, apareció el segundo cuerpo.

“Cuando se produce un hallazgo, un hecho que conmociona, hay un retorno siempre de algunas llamadas aportando algún tipo de información”, razonó Errandonea en APU. La difusión ha demostrado ser eficaz. Por eso el énfasis de los familiares en que se divulgue todo el tiempo, y permanezca latente en la sociedad, la necesidad de seguir buscando. Para lograr que las investigaciones se llevaran adelante, el gobierno actuó como garantía. Dio seguridad y promovió la importancia de la memoria, la verdad y la justicia. Desterró el terror que la dictadura había sembrado.

Pero este miedo aún no se desarraigó del todo y en todos. Sin importar el paso de estos últimos diez años, ni de los 30 años de democracia. Para Tassino, hay mucha gente que maneja información, pero que no se anima a hablar. “Algún temor o alguna cosa en el alma, que los aprieta, deben tener”. Las cifras de los detenidos tampoco son exactas, porque muchas de las desapariciones fueron en el exterior. “No sabemos cuántos fueron trasladados a Uruguay. No sabemos cuál es la cifra de desaparecidos que debemos buscar acá”, explicó Errandonea. Como familiar, el hecho de encontrar los cuerpos es muy importante. Es como “una caricia al alma”, describió Tassino y explicó que “por eso la ilusión”.

Sofía Umbre