Incautaron archivos de la dictadura en domicilio del coronel fallecido Elmar Castiglioni

¿LA PIEZA QUE FALTABA?

 

El fallecido coronel Elmar Castiglioni ocultaba en su casa los inubicables archivos militares.

Las denuncias de las víctimas y las escasas confesiones de quienes reprimieron no alcanzan para completar la historia de la dictadura cívico-militar que se desarrolló en Uruguay entre 1973-1985. Los documentos son una parte importante, documentos que aun hoy faltan y que permitirían dilucidar la represión durante esos años.  En busca de esos secretos, tan bien guardados, el viernes 2 allanaron el domicilio del ya fallecido Coronel Elmar Castiglioni. La jueza penal Beatriz Larrieu y el fiscal Carlos Negro, junto con un grupo de policías, incautaron decenas de cajas con papeles y dos computadoras del Coronel. Fuentes judiciales señalaron que entre los documentos de origen militar, hay también material policial de inteligencia del también fallecido inspector Víctor Castiglioni, tío del coronel.

Durante la primera presidencia de Tabaré Vázquez se realizó una “tarea de contrainteligencia para ubicar el archivo completo del Sid (Servicio de Información y Defensa) y del Ocoa (Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas), cuya versión parcial –y depurada–”, fue ubicada, en 2008, en una dependencia militar, por la ministra de Defensa, Azucena Berrutti, según publicó Brecha en enero de 2015. Fue allí que se descubrió que un coronel disponía de “un archivo militar (decenas y decenas de miles de fojas, carpetas, fotografías y microfilmaciones) y que lo había ocultado en su domicilio particular”. Elmar Castiglioni, jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia del Estado y, después de pasar a retiro, docente del Calen (Centro de Altos Estudios Nacionales, organismo del Ministerio de Defensa), fue el encargado de guardar en su residencia los documentos.

El 2 de octubre se allanó el domicilio del coronel fallecido el 19 de setiembre de 2015; sin embargo, el allanamiento se podría haber realizado muchos años atrás. “La contrainteligencia estaba, en enero de 2008, en condiciones de allanar la casa del coronel –ya en situación de retiro– cuando se produjo una situación política que obligó a la ministra Berru­tti a elevar su renuncia al presidente Vázquez.”, publicó Brecha. Bayardi, subsecretario del Ministerio de Defensa Nacional (MDN), ocupó el puesto de Berruti luego de su renuncia. La orden para actuar, por parte de Beruti, nunca llegó a efectivizarse. Los documentos, los secretos y las represiones, siguieron escondidos hasta el primer viernes de octubre de 2015, siete años después de descubierto el paradero de los mismos.

Protegidos bajo medidas de seguridad, los documentos incautados están siendo analizados por los magistrados actuantes.

Valentina Caredio