Romina Santana, los comienzos de una artista

DE AVES Y DE AZULES COBALTOS

 

"Equilibrium" - acuarelas, lapicera negra, fibra negra, 46 x 33cm

Un campo de lirios azules y en el centro una calavera en tonos de gris, corrompe la perfecta armonía del color; de esta se abraza una pequeña damita. Es Thanatos, uno de los óleos y dibujos que hasta la semana pasada decoraron las paredes blancas de la Sala Pareja de Bellas Artes, conformando la exposición “Acerca del silencio”.

¿Por qué “silencio?  “Muestra una serie de imágenes que no las puedo expresar de forma hablada o escrita. No es demasiado claro lo que quería comunicar cuando las creé y veo como una honestidad en el no saber bien lo que estoy plasmando. Eso deja salir a la luz mi inconsciente y otras ideas que no van por el lado de la razón”, cuenta Romina Santana, estudiante de Bellas Artes y autora de las quince obras que acompañaron a Thanatos. Fue su primera exposición en solitario y sobre esto comparte: “Significó un paso muy grande mostrar cosas privadas a personas que conocía y a otras que no. Fue una forma de abrirme en dos sentidos: uno más social, a la ‘industria del arte’, y otro más simbólico, un ‘aquí estoy yo’”.

Las creaciones de Romina han pasado por la influencia del Surrealismo, del Simbolismo y del Art Nouveau. Aun así, considera que todavía está buscando su estilo. “No es algo en lo que uno debería estancarse, sino que es algo en lo que uno debería evolucionar permanentemente y cambiar. Es algo natural”, reflexiona. Pero si Romina tiene que elegir un color, elige el azul cobalto, si tiene que elegir una técnica, elige el óleo: “dibujo con estilógrafos, hago pintura digital y ahora estoy empezando con acuarelas. Me siento más cómoda con el dibujo y la pintura al óleo. El arte digital a veces es más fácil, pero al óleo lo siento como algo más cálido, me permite reflejar mejor el tipo de cosas que me gusta comunicar”.

Romina cuenta que para inspirarse parte “de algo inconsciente. A veces surgen imágenes en mi cabeza e intento ser lo más fiel posible al transmitirlas. Otras veces todo parte de una experiencia o de un recuerdo. También hay momentos en que provienen de la música o de la literatura”. Las aves, al igual que la figura femenina, son recurrentes en sus creaciones. Sobre eso explica que “dependiendo del ave, es lo que significa; a veces se asocian a la esperanza, a lo delicado, a lo inocente; pero a veces, si pinto un cuervo u otra ave rapas, está relacionado a la muerte o a otros sentimientos negativos”. De todas sus creaciones, su favorita combina los dos elementos: mujeres y pájaros; “en cada momento hay una obra que me representa, hoy me siento más allegada a “Equilibrium”, un dibujo con toques de acuarelas”.

En facultad o preferentemente en su cuarto, donde la cama convive con el caballete, sola y con música, así elige estar Romina cuando pinta lo que generalmente es el final de un proceso: “Tengo una rutina de pintar, no espero a que me venga la inspiración. La fuerzo. De bocetos y garabatos puede salir una idea para seguir desarrollando. Muchas veces tiro cosas a la basura y otras veces sigo una misma idea años después”, comparte.

 

"Thanatos" - óleo sobre madera, 40 x 100 cm

Respecto a la formación de un artista, para Romina “es importante, pero dependiendo del tipo de persona. Hay muchos que pueden ser autodidactas porque tienen autodisciplina y capacidad para descubrir formas de aprender. En mi caso, no creo tener todos los recursos para aprender sola, ir a Bellas Artes me abrió mucho la cabeza y me siento contenta de haber elegido esta carrera”.

Romina es una joven risueña y amable, que en cada risa deja escapar la timidez que la acompaña. Dibuja desde que tiene memoria, como todo niño, pero a diferencia de muchos lo fue puliendo y recuerda: “a partir de los 18 años, cuando salí del liceo, pensé: ‘quiero dedicarme a esto en serio’. Por más que cursé otras carreras -estuve en el Centro de Diseño, estuve en Ciencias Sociales – al final quise dedicarme tiempo completo a esto”.

Como muchos universitarios, la joven artista trabaja en algo que nada tiene que ver con lo que aspira y mantiene el blog Philosophy for fashion sobre moda sustentable, pero vivir de lo que dibuja y pinta “es el objetivo”, aclara, y agrega: “Hay gente que lo ha logrado, pero es muy difícil, más que en otros países. Hay un montón de condiciones que no se dan. Por ejemplo, en la sociedad hay mucho desconocimiento de lo que es el arte -más allá de lo tradicional- y de cómo se puede lograr vivir de eso”.

Romina empezó creyendo que el arte iba a ser algo constante, pero secundario en su vida. Por su cabeza pasó la idea de hacer otra facultad, de ser diseñadora, “hasta que descubrí que en realidad mi camino era el arte”.

Rosalía Souza