El ahogo financiero de Cinemateca

LA ETERNA CRISIS

Captura del video de Scorsese para la campaña #Soycinemateca.

“Una sociedad que apoya a su cine es una sociedad sabia”. Así comenzaba el video en apoyo a la Cinemateca Uruguaya que protagonizó el mismísimo Martín Scorsese, director de películas como “El lobo de Wall Street”, “El Infiltrado” entre otros éxitos.

Continúa: “Por eso quiero enviar este mensaje al pueblo de Uruguay y su gobierno, para que sigan apoyando su cine. Sigan apoyándolo. Su cine, sus autores, su cinemateca”. De esta manera fue que el director estadounidense se sumó a la campaña “Soy Cinemateca” iniciada por el colectivo audiovisual LALA para concientizar a la opinión pública y al Parlamento uruguayo sobre la importancia que tiene la supervivencia de la mayor cinemateca del país.

En conversación con SdR  la coordinadora general de Cinemateca María José Santacreu dijo que “la situación es tan insostenible que todos los meses nos planteamos si se podrá pagar la luz”, algo básico. Y lamenta que no haya interés político de apoyar a la institución: “es absurdo que la Cinemateca siga en este estado, después de 63 años y de todo lo que se ha hecho, la importancia que tuvo en la historia de la cultura uruguaya, que se la condene a estar en esta situación eternamente, cuando estamos hablando de cifras que son realmente ridículas”.

Esto sucede solamente en Uruguay. En el resto del mundo los Estados se hacen cargo de sus cinematecas. Hablando de números, la cinemateca de Chile que es muy pequeña y de creación muy reciente, recibe 400 mil dólares al año. En el otro extremo tenemos a la cinemateca francesa que recibe un presupuesto de 34 millones de euros. Actualmente Cinemateca Uruguaya cuenta con una subvención del Estado que surgió de la Ley de Presupuesto anterior que es de 200.000 pesos anuales. Monto muy pequeño para conservar el archivo que lleva muchísimo trabajo de mantenimiento, además de que es una tarea muy cara, porque hay que mantener el archivo en condiciones ambientales de temperatura y humedad constantes a lo largo del tiempo. Es una tarea onerosa, ya que las películas requieren cuidados constantes de revisión.

Cinemateca tiene un modelo de sustentación que se basa en la extracción de recursos a través de la exhibición de cine, a través de la cuota que pagan los socios, que actualmente rondan los 3.000 pesos. No es el modelo adecuado, primero, porque ninguna cinemateca del mundo funciona así y segundo. porque no están dadas las mismas condiciones para competir con el circuito de exhibición comercial, ya que éste cuenta con una tecnología a la que Cinemateca no ha podido ponerse a tiro por las cuestiones deficitarias. No existe la posibilidad de una modernización de las características que tendría que tener para poder competir.

A cruzar los dedos

Con gran emoción, días atrás, Cinemateca Uruguaya publicó en su perfil de la red social Facebook que el Parlamento podría contemplar una subvención a la institución por un monto de 4 millones de pesos anuales por su “preservación del patrimonio fílmico y su labor educativa y de formación de espectadores”. El presupuesto sería asignado sin más exigencias que hacer lo que venían haciendo desde hace 63 años: cuidar la historia en imágenes. El déficit actual de Cinemateca es de 6 millones de pesos anuales; con el presupuesto que se les podría asignar se estaría cubriendo gran parte de las necesidades, aunque no es suficiente. Habrá que esperar las decisiones finales de los legisladores.

Campañas de apoyo

En el comunicado emitido, Cinemateca también agradece a todos los que firmaron la petición online en el sitio Avaaz (iniciada por un socio de la institución) con la intención de captar la atención de los parlamentarios para conseguir que el Estado apoyara en forma sostenida a la institución. Esa juntada de firmas al parecer tuvo efecto positivo, ya que más de 10.700 personas firmaron para seguir conservando el mayor archivo fílmico del país.

Este reclamo ya venía planteándose desde hace tiempo atrás, de una manera, quizá más poética y sutil. Testigo de ello es la película dirigida por Federico Veiroj “La vida útil” estrenada en 2010, que cuenta la historia de un personaje solitario (protagonizado por el crítico de cine Jorge Jellinek) que debe enfrentarse con el mal momento por el que está pasando la institución (¿parece que se estuviera describiendo el presente, verdad?) y  lucha con su compañero de trabajo (el mismísimo Manuel Martínez Carril, fundador de la institución) para mantener con vida a la Cinemateca Uruguaya. En una entrevista, Veiroj se pregunta: ¿Habrá terminado acaso el tiempo en que la difusión cinematográfica se encaraba como un acto de entrega al otro, al cine?, ¿Habrá cumplido esa forma de transmisión su vida útil? Todo en la película es muy descriptivo: filmada en blanco y negro, la cinemateca de la “La vida útil” se asemeja mucho a la Cinemateca actual. Uno de los personajes, cara visible de una fundación, tiene un diálogo muy directo con Martínez Carril y Jorge: “No vamos a poder seguir colaborando con Cinemateca porque no podemos apoyar instituciones culturales que no sean económicamente rentables”. El mismo discurso que se plantea en la actualidad.

Soy Cinemateca

La campaña “#Soy Cinemateca” fue iniciada por el colectivo Link Audiovisual Latino Americano (LALA) con la intención de generar conciencia sobre la crítica situación financiera por la que está atravesando la institución. Según contó a SdR Ignacio Piñeyro, integrante del colectivo, la idea es extender la campaña y hacer partícipe a la gente, también. Están pensando una alguna forma en que la gente pueda colaborar de otra manera.

Entre otras personalidades destacadas que participaron de esta campaña figuran las actrices argentinas Norma Aleandro y Mercedes Morán, el músico uruguayo Jorge Drexler, la directora argentina Celina Murga, y el director de cine italiano Francesco Clerici.

5 discos, 5 amigos

“5 discos, 5amigos” es otra campaña que organizó la Fundación Alfredo Zitarrosa y que contó con la presencia de los músicos Nicolás Ibarburu, Juan Pablo di Leone, Fernando Silva, Martín Ibarburu y Hernán Peyrou, el pasado 10 de octubre en la Sala Zitarrosa. Todo lo recaudado fue donado a Cinemateca Uruguaya. La iniciativa de armar este espectáculo fue una excusa para que estos cinco amigos se junten a tocar, pero por una causa muy importante de fondo. Según cuenta Nicolás Ibarburu, de chico fue socio de Cinemateca y vio muchísimas películas que le abrieron la cabeza, y es lo que fomenta la institución, generar una conciencia crítica de la sociedad a través de la filmografía.

La importancia de salvar la historia

Cinemateca Uruguaya está en peligro de no poder sostener sus salas y su archivo fílmico, único en el país, ya que el otro que existía era el archivo del Sodre, que desapareció con el incendio en el año 1971. Desde ese momento, gran parte de los materiales exstentes pasaron a estar localizados en el archivo de Cinemateca. Allí se encuentran materiales únicos e invaluables para el acervo fílmico del Uruguay como lo son las imágenes más antiguas filmadas en Montevideo por Félix Oliver en 1898 (“Carrera de bicicletas en el Velódromo de Arroyo Seco”); el considerado primer largometraje uruguayo “Almas de la costa”; y “Dos Destinos”, el primer largometraje sonoro realizado en el país; el entierro de Batlle y Ordoñez, las huestes de Aparicio Saravia, el hundimiento del Graf Spee, los goles de Maracaná. Es una institución que sin duda tiene un gran valor en nuestra sociedad por el rol que cumple.

Apoyo de la IM y del MEC

La Ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, informó a SdR que su cartera, junto con la IMM, firmó un convenio para brindar apoyo económico a la institución. “El nuevo convenio está basado en que las salas de Cinemateca estén abiertas y a disposición del sistema educativo”. Es decir, brindarle la posibilidad a los docentes de poder acceder a contenidos audiovisuales como apoyo a los temas dados en clase, para que sea más didáctico: “Supóngase que están hablando de la Revolución Francesa y hay películas que le hacen más fácil al docente hacerle entender al chico cómo fue la Revolución Francesa”. A través de esta iniciativa se busca también aumentar la capacidad de apreciación crítica y cultura cinematográfica por parte de los jóvenes.

En lo que queda del presente año, el MEC va a destinar cuatro millones de pesos para paliar la situación de emergencia, y luego el aporte será de un millón y medio anuales con compensaciones para programas educativos.

Está vigente un convenio firmado por la IM para la concesión de un espacio en la futura sede de la Corporación Andina de Fomento, en el predio del ex Mercado Central. Se planea instalar tres salas cinematográficas allí. Santacreu piensa que para el 2018 estaría pronta la nueva sede. Pero también alerta sobre un problema, el de equiparlas, que rondaría en el millón y medio de dólares. Las salas le dan una posibilidad a futuro a la institución, pero también hay que tener en cuenta estos otros aspectos.

Crisis en el sector audi0visual

Desde hace varias semanas, el sector audiovisual ha sido declarado en situación de emergencia por la Asociación de Productores y Directores de Cine del Uruguay (Asoprod), por falta de financiación por parte del Estado. El pasado 14 de setiembre, cineastas, productores, actores, técnicos, estudiantes y otras personas vinculadas al sector audiovisual, se reunieron frente a la Torre Ejecutiva en la Plaza Independencia en reclamo por la actualización retroactiva del IPC del Fondo de Fomento Audiovisual, presupuesto que financia distintos proyectos audiovisuales nacionales y permite a su vez buscar otros fondos de financiación internacionales. La petición es que se ajusten los 25 millones de pesos destinados al Fondo de Fomento (creado a partir de la Ley de Cine en el 2008), a la actualidad, es decir, 18 millones de pesos más.

Un poco de historia

La Cinemateca Uruguaya es una filmoteca fundada en 1952. Es una asociación civil sin fines de lucro cuyo objetivo es contribuir al desarrollo de la cultura cinematográfica y artística en general. Es considerada el único archivo fílmico del país, que alberga más de 20.000 obras de la cinematografía internacional y uruguaya. Contiene piezas únicas como el primer largometraje uruguayo, imágenes de Montevideo de 1898, cine-noticias de las décadas de los años 40, 50 y 60 que se transmitían antes de las películas en las salas de cine. También contiene colecciones de cineastas uruguayos ya desaparecidos y trabajos de Ferruccio Mussitelli, director de cine uruguayo.

Fue declarada Patrimonio Cultural de la Ciudad de Montevideo en 1998 y 1999 y su archivo fílmico fue declarado Monumento Histórico por iniciativa de la Comisión de Patrimonio y del Instituto Nacional del Cine y Audiovisual del Uruguay.

También gestiona la Escuela de Cine del Uruguay (ECU) creada en 1995 y es una institución pionera en el país dedicada exclusivamente a la formación profesional en cine y video.

Actualmente posee cuatro salas: dos en la sede de Lorenzo Carnelli, Cinemateca 18 y Sala Pocitos.

Yessica Balbuena Lemos