Petróleo en las aguas de Paysandú

SE DERRAMÓ EL PROTOCOLO

La CARU tomará sus propias muestras de agua ante el derrame de gasoil.

Las alarmas se encendieron en Paysandú durante la tarde del viernes 2 de octubre. Ciudadanos locales notaron sabor y olor diferentes al agua potable, por lo que informaron a OSE mediante llamadas telefónicas. Se trataba de residuos de gasoil disueltos que entraron a la toma de agua de la empresa en el Río Uruguay, a solo tres kilómetros de donde el oleoducto de Ancap había derramado más de 100.000 litros de combustible durante la madrugada anterior.

El derrame se produjo entre la 1:00 y la 1:30 del viernes, cuando la barcaza de Ancap transfería gasoil hacia la planta de combustibles de la empresa, a través de un oleoducto que flota parcialmente en el río hasta llegar a la costa, donde el fluido es trasegado por un acueducto hasta el depósito final.

Según explicaría posteriormente Ancap, la pérdida del combustible se produjo a raíz del impacto de un tronco contra la cañería que lleva el gasoil a la planta. Una fisura en el oleoducto habría permitido la fuga de combustible, que se dispersó en el agua.

Los funcionarios de la barcaza constataron durante la madrugada una pérdida de presión en la bomba, lo que los llevó a suspender la operativa, ya que posiblemente se trataba de una fuga.

Sin embargo, desde Ancap no se notificó a la Prefectura local sino hasta la mañana, cuando se informó sobre la pérdida de presión, según pudo establecer el diario local El Telégrafo. Desde Prefectura se partió en una embarcación ligera para inspeccionar la zona, pero no se comprobaron rastros de combustible en la superficie. Esto fue debido a que durante la madrugada anterior se desató una importante tormenta que habría impulsado al combustible al fondo del río.

Por esta razón, ni la Prefectura local ni las autoridades de Ancap notificaron a OSE sobre el derrame de gasoil, que por cercanía tenía grandes posibilidades de adentrarse en la red de circulación de agua potable de la ciudad.

“No existen riesgos”

Los reclamos de los ciudadanos llevaron a los técnicos de OSE a analizar el agua que circulaba por la red, lo que les permitió constatar que los parámetros estaban correctos, excepto por el elemento del olor.

El director del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales, Daniel Panario, explicó a SdR que “el combustible flota y el gasoil tiene la capacidad de evaporarse lentamente”. “Es esa gasificación la que finalmente contamina el agua más profunda. Le da un olor espantoso y un sabor a querosén, pero no se mezcla realmente salvo que haya oleaje”, sostuvo Panario.

Por esta razón,el profesor Grado 5 de la Facultad de Ciencias considera que para los individuos que ingirieron el agua “no existen riesgos muy importantes desde el punto de vista sanitario”, más allá de que “obviamente esa agua no es potable”.

Sobre las 17:45 del viernes, unas 15 horas después del vertido de combustible al río, OSE emitió un comunicado exhortando a los sanduceros a no consumir el agua, explicando que “en la tarde del día de hoy se detectaron manchas de combustible en la zona próxima a la toma de agua”.

Investigaciones en curso

Tanto Ancap como la Comisión Administradora del Río Uruguay se encuentran realizando investigaciones respecto a lo sucedido. La empresa estatal aún no ha podido definir con precisión la cantidad de combustible derramado, que se estima en 100.000 litros, mientras que también se espera definir el impacto que tendrá este suceso en el medio ambiente local.

Asimismo, han surgido cuestionamientos hacia el protocolo vigente, teniendo en cuenta que se procedió a continuar con el trasiego de combustible a pesar de la tormenta desatada, y que posteriormente no se notificó a la Prefectura, sino hasta la mañana siguiente.

En la misma línea, desde OSE se ha manifestado cierto malestar, puesto que el ente fue notificado a través de sus usuarios -que apreciaron el sabor a querosén en el agua- pero no recibieron comunicación de parte de Ancap.

“Es absolutamente lamentable que no se haya informado a la OSE inmediatamente, sabiendo que la toma de agua está a 3 kilómetros aguas abajo de la boya”, consideró Panario. “Además, la boya no debería estar a 3 kilómetros de la toma de OSE. Hay una serie de imprevisiones y de falta de protocolo de acción frente a un accidente, que es lamentable”, agregó el profesor.

De todas formas, Panario insiste en que “si hubiera un consumo (del agua contaminada) a largo plazo podría ser gravísimo, pero al ser una cuestión accidental, entiendo que no hay riesgos para la salud humana”.

“Lección aprendida”

Consultado acerca del incidente, el director de Ancap, Juan Gómez, explicó a El Telégrafo que “los técnicos nos han dicho que en el Río Uruguay cambiaron radicalmente las condiciones meteorológicas, porque hay eventos repentinos como el que sucedió en la madrugada del viernes. El viento fuerte empezó después de la una de la mañana, cuando llevábamos cuatro horas de descarga. Y por eso queremos que esto quede claro: las nuevas condiciones meteorológicas que se dan, sumado a un amarradero que tiene tantos años, nos amerita a revisar cosas del procedimiento para mejorarlas”, señaló Gómez.

En este sentido, asumió que “fue una lección aprendida, y ahora vamos a mejorar el sistema y cambiar el protocolo en lo que corresponda”.

Ignacio Pittamiglio