La tasa de suicidios en Uruguay duplica la de homicidios

URUGUAY SUICIDA

Un fenómeno invisibilizado.

Uruguay cuenta con las cifras de suicidios más altas de América Latina. Éstos constituyen la principal causa de muerte violenta en el país, por encima de los asesinatos y de los accidentes de tránsito. El fenómeno afecta mayormente a hombres; el consumo de alcohol y drogas se instala como una causa sustantiva entre los jóvenes.

Según cifras del observatorio del Ministerio del Interior, en 2014 se registraron 541 suicidios y 262 homicidios en Uruguay. En diálogo con Sdr el psiquiatra Ariel Montalbán, responsable del Programa de Salud Mental (PSM) del Ministerio de Salud Pública (MSP) señaló que “a pesar de que en todo el mundo las cifras de suicidio están en aumento, en Uruguay se mantienen”.

Existe un crecimiento continuo de las tasas de suicidios, con una mayor prevalencia en las edades más jóvenes, especialmente hombres. Sin embargo, los adultos mayores presentan las tasas de suicidios más estables y altas, con un crecimiento leve.

Datos presentados por el Ministerio de Salud Pública muestran que el 78% de los casos son hombres y el 22% mujeres. “Los hombres se matan más que las mujeres, porque así como son rudos para consultar, son rudos para matarse”, expresó a SdR Eduardo Curbelo, psiquiatra referente de la Fundación Cazabajones.

Causas

Psiquiatras, psicólogos, suicidólogos concuerdan en que la conducta suicida es multicausal. Intervienen aspectos psicológicos, sociales, antropológicos, fisiológicos, biológicos, entre otros. Montalbán aclaró que “existe evidencia científica que se asocia en casi un 90% a la enfermedad psiquiátrica, de aquí es que nace la relación entre el suicidio y los trastornos de ánimo, del humor, del consumo, y de ahí que la psicosis es alta.”

En cada género, y dependiendo de la edad, la causalidad puede variar. Los factores son distintos y su magnitud es diferente en cada persona. Se debe valorar cuánto pesa lo patológico y hereditario, el medio, el entorno social y las condiciones de vida; por ello hay que tener en cuenta que es una problemática multicausal y lo ideal es abordarla con un equipo multidisciplinario.

La depresión como desvío psicosocial en algunos casos puede llegar a tener, como síntoma, ideas de muerte e ideas de suicidio. Según el psiquiatra Eduardo Curbelo, las ideas de muerte implican que el individuo quiere desaparecer de este mundo, y si se enferma y muere, no le preocupa. Por otra parte, pueden existir ideas de quitarse la vida, que son diferentes a las ideas de muerte y pueden estar las dos juntas en la mente de la persona, o por separado. Cuando la persona tiene ideas de autoeliminación se valora la gravedad y por lo general el paciente se alivia cuando las cuenta, “cuando el paciente entra en confianza hasta puede expresar el método que tiene pensado”.

Hay otras enfermedades que pueden llevar al suicidio, como la esquizofrenia, en la cual se forma un proceso alucinatorio donde se escuchan voces que le ordenan a la persona que se mate; son casos de riesgo. Al igual que las depresiones delirantes, donde el mundo no vale la pena, la alucinación provoca que un individuo se pueda quitar la vida.

Además, “la mujer es más vulnerable a la depresión por los cambios hormonales de toda su vida”, explicó Curbelo. En la menstruación, en los embarazos, en los posparto, en la menopausia, son más hormono dependiente, tienen más variables en el ánimo.

Los móviles de las personas han cambiado, así como ha cambiado la sociedad.

Sigue el mismo dolor del alma pero son otras las razones que desencadenan otra cosa. Cada intento hay que valorarlo en su medida.

Género y edad

Los hombres tienen cuatro veces más probabilidades de morir por suicidio que las mujeres, aunque las mujeres realizan más intentos.

Podría ser una hipótesis de género, que “los hombres verbalizan menos los dolores, las penas, piden menos ayuda y eligen métodos más violentos por su condición de lo masculino”, indicó Silvia Peláez, directora de la Organización Último Recurso, Presidenta de la Asociación de Suicidología de Latinoamérica y Caribe (ASULAC) y Representante de Uruguay en la Asociación Internacional de Prevención del Suicidio (IASP, por su sigla en inglés).

Una de cada tres muertes por suicidio ocurre en hombres adultos mayores de 65 años. El hombre utiliza métodos más agresivos e irreversibles como el ahorcamiento y las armas de fuego.

Las mujeres optan por los psicofármacos, que son considerados un método menos directo, pero hoy en día éstos no matan, a menos que se mezclen con otro tipo de sustancias.

Las técnicas utilizadas para cometer suicidio, y los móviles que llevan a las personas a éstas instancias, demuestran que es necesario trabajar con perspectivas de género, ya que brinda herramientas imprescindibles para que los abordajes sean más completos y también en muchos casos facilita la detección de las causas.

Aumenta el suicidio en los jóvenes

El suicidio es la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 10 a 25 años. El número mayor de autoeliminaciones se da en jóvenes de entre 15 y 29 años.

Preocupa el aumento en la población de 20 a 40 años; y “el consumo de drogas tiene claramente que ver con esto”, afirmó el responsable del PSM.

En 2014 se registró un caso de un joven menor de 15 años y no han existido casos en menores de 9 como conducta suicida consumada. Aquí se puede hablar de factores de riesgo y factores de protección en distintos niveles. El entorno es el factor de protección a destacar, todo lo que tiene que ver con los vínculos, el estar incluido en grupos.

“El joven que está pasando por una crisis no piensa en que tiene toda una vida por delante, no piensa en el porvenir, está desesperanzado”, comentó a SdR la psiquiatra.

Los jóvenes también cometen muchos suicidios inconscientes que son más bien por accidentes de tránsito, el accidente de moto, sobre todo en el interior del país. A veces son conductas osadas de la inconsciencia de la edad, pero pueden encubrir también una intención suicida.

Otro elemento que explica la conducta de los jóvenes es que viven en una sociedad de adultos que no impone muchos límites, afirma Silvia Peláez, y la falta de límites, la falta del aprender a frustrarse, es absolutamente nociva, porque la persona vive en un estado de insatisfacción total. Los jóvenes tienen a veces la necesidad de tener algo y no aceptan la espera. Por otra parte, la ausencia de una conducta de restricciones hacia los jóvenes de  los adultos, a veces se explica por lo que la psiquiatra califica de “eterna adolescencia” que impide que “el joven no tenga un referente adulto en quien mirarse”

El consumo de alcohol y drogas puede ser una máscara depresiva; el consumo es una excusa para sentirse mejor, para superar la depresión momentáneamente. Se ha registrado un gran incremento del suicidio en adolescentes y jóvenes debido a un aumento significativo en el consumo de alcohol y drogas, que los desinhibe o los frustra más.

Prevención

Los suicidios son prevenibles, en la medida que la persona y su familia, reciban la atención adecuada.

Los planes de prevención funcionan las 24 horas con las líneas de crisis de la Organización Último Recurso, pionera en Uruguay desde hace 25 años, la única que funciona hasta el momento. Son una ayuda telefónica en situaciones de crisis, aunque se le suma la terapia de crisis con un método determinado que incluye sólo al paciente.

Desde un lugar de análisis, hay que entender qué es lo que quiere decir “intención de suicidarse”, que nunca es morirse, “porque quién se suicida no quiere morir, sino dejar de vivir así”, agregó la directora de Último Recurso. Entonces, quiere decir que hay algo para descifrar. Esto se tiene que trabajar cuando el paciente se encuentra en crisis, no es algo que se pueda diferir, porque justamente es una situación de mucho riesgo y no se debe postergar.

En las líneas telefónicas de crisis consultan más mujeres de entre 40 y 60 años, que hombres. El sentido de género es porque no le importa mostrarse débil y por este motivo concurre más a consulta.

Mito

Todos los consultados coinciden en que es un mito el hecho de que no se debe hablar de suicidio en los medios masivos de comunicación, ya que  supuestamente esto aumenta la reacción de aquellos individuos que están en situación de crisis y piensan en conductas suicidas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda que los medios hablen sobre el  tema desde una perspectiva constructiva y brindando datos de los lugares a los que se puede recurrir. Es fundamental cuidar el vocabulario que se utiliza para no incitar al suicidio, evitando juicios de valor; hay que tener conciencia de cómo se habla, recomienda la OMS. El comunicador tiene que marcar tendencia y no ser neutral, “no hay que estigmatizar al suicida, pero sí al suicidio”, añadió la presidenta de ASULAC.

El papel de los medios de comunicación es clave, estos pueden desarrollar una labor que favorezca la prevención. La OMS establece pautas para los medios sobre cómo tratar los temas, en manuales de fácil acceso.

Es importante advertir a la población que el suicidio, aunque no siempre es evitable, muchas veces se puede prevenir. No hay que rendirse frente a situaciones de este tipo, y siempre pedir ayuda.

Según la OMS, los trastornos mentales están aumentando a nivel mundial: para 2020 representarán el 15% de las enfermedades en los seres humanos. La depresión se volverá la segunda causa más importante de enfermedad mental. Uruguay está dentro de esta tendencia.

Mikaela Israel / Silvana Pereira