Asesinato de un joven en barrio Peñarol sigue sin resolverse

EL SONIDO DEL SILENCIO

La imagen corresponde a un procedimiento policial en un "barrio crítico", pero bien puede reflejar el caso de Barrio Peñarol.

La policía de la seccional octava patrullaba la zona del barrio Peñarol en la madrugada del 12 de julio, cuando recibió una denuncia que alertaba el robo de un carro de comidas. Por el mismo barrio, en Goethe y Lope de Vega, se encontraba Ruben Martínez Mieres, que tomaba un vino en la esquina de su casa.

En lo que se definió como “un confuso caso de procedimiento policial”, el joven de 25 años fue golpeado y detenido por la policía. Fue ultimado de un balazo en la espalda y su cuerpo apareció en una cuneta de la calle Hudson, a metros de la Estación Peñarol, en el límite donde empieza el barrio Maldonado. El caso aún continúa sin ver la luz.

Una de las claves fundamentales fue la aparición de una grabación proveniente del patrullero. En ella quedó registrada la conversación que tuvieron los agentes policiales, minutos después del disparo, donde se ponían de acuerdo en qué declarar. La grabación está en poder de la Justicia y de la Policía Técnica.

SdR accedió al video que grabó un vecino esa madrugada. En él se ven dos patrullas blancas, y se escucha la voz de quien está siendo detenido: “Policía, sabés que no robo yo”. Tres meses después, el caso continúa en proceso. Si bien se realizó un careo, el 18 de setiembre en un juzgado penal de la calle Misiones – donde cuatro policías fueron interrogados – Daniel Martínez (padre del joven) indicó que todavía faltan policías porque “fueron como diez” los implicados esa noche.

En diálogo con SdR, Martínez declaró: “Nosotros como familia, yo como padre, queremos saber. No me voy a morir con esto adentro”. Los padres de Ruben son de Rivera y afirmaron que no van a parar “así tenga que vender todas las cosas de mi casa” para venirse a la capital y asegurarse de que el caso se resuelva.

Martínez también hizo referencia a lo confuso y manoseado del caso. “No tengo certezas porque han cambiado todo el informe policial, en uno aparece muerto en Goethe y en otro que lo llevaron a Maldonado”. Además de que la policía demoró dos horas en prestar atención médica al joven, al comprobar su fallecimiento lo registraron en la morgue con otro nombre. “Si no hubiésemos ido a Montevideo lo enterraban con otro nombre, como indigente”, explicó Martínez.

El padre reconoció junto a su esposa el cadáver de su hijo. Tenía la nariz partida, el ojo hinchado, la oreja desprendida, pasto en la boca y un orificio de bala sin salida. El padre desmintió el parte policial que declara que el disparo se realizó “a 30 o 40 metros. La bala le partió el corazón, eso no puede haber sido a más de dos metros”, dijo.

Según un informe que publicó Brecha, con testimonios de vecinos de la zona, se supo que el carro de comidas que supuestamente estaba siendo robado esa noche (según la denuncia de un taxista a Radiopatrulla) no había sido inaugurado y aún no estaba funcionando. Tampoco pasó desapercibido el reclamo al ministro del Interior, Eduardo Bonomi. “Cuando pasó todo esto, Bonomi dijo que no los iba a apoyar (a los policías), pero el día del careo los abogados de los policías eran del ministerio”, confesó el padre del joven.

Los policías involucrados fueron detenidos inmediatamente cuando el hecho se denunció, y liberados 48 horas después de que la jueza encargada del caso, Graciela Eustachio, no encontrara pruebas suficientes para retenerlos. Quedaron en condición de emplazados, lo que no tiene consecuencias legales, pero los inhabilita para abandonar del país.

Días atrás, la suegra de Ruben reconoció en el barrio a los policías que se lo llevaron aquella noche. “¡Asesinos!”, les gritaron los vecinos, y el oficial “se metió en el patrullero”.

Julio Moro, abogado que representa a la familia Martínez, dijo que están esperando la grabación de Radiopatrulla. “Ya está, están las voces de ellos en el momento después del disparo”, concluyó. Sin embargo, aún con pruebas a favor, el caso parece seguir suspendido en el aire. Mientras tanto, una familia sufre y espera. En silencio se pregunta, como Martínez, si  éste es el sistema de justicia que les tocó como uruguayos.

Sofía Umbre