Milongas Extremas volvió a casa después de su gira en España

“DE PUTA MADRE”

 

El tour de Milongas Externas por España. Foto: Mikaela Israel/ SdR.

Francisco Stareczek y Pablo ‘Paio’ Piñeyro, guitarras y voces de la banda uruguaya Milongas Extermas, contaron a SdR cómo les fue en el tour “Vámonos”, por suelos hispanos. La banda tiene una impronta joven y, si se quiere, barrial. Desde “El Farolito” y la Plaza de los Olímpicos, hasta la Sala Zitarrosa y el Auditorio Nacional del Sodre, la milonga entreverada con el rock transgresivo hace vibrar al público en cada uno de sus toques.

Milongas se armó con cuatro guitarras criollas y cuatro voces que acompañaban. Comenzó con un grupo de amigos que se juntaban a improvisar, aunque algunos ya tenían experiencia en otras bandas. A fines de 2009 empezaron a tocar por distintos bares de Montevideo. Se hicieron conocidos por versionar, en clave de folclore, al grupo de rock español Extremoduro – combinación que dio origen al nombre de la banda -. “Lo que nos pasaba a nosotros con los temas de Extremo, era que todas las letras y canciones nos hacían erizar, sentir cosas”, explicó Francisco. Se da un hecho particular, y es que varios de sus seguidores fueron atraídos en primera instancia por las canciones, sin conocer a la banda de origen.

‘Paio’ explica el momento en el que empiezan a darse cuenta de lo que se estaba generando a su alrededor. “Empezamos a registrar lo que estaba pasando porque estaba bueno. Nos juntamos a sacar temas de un grupo que nos copaba y a mezclarlo en una fusión que tuviera un ritmo musical”.

“Vámonos”

Con guitarras bajo el brazo y mate de por medio, los músicos coincidieron en que la pasaron “como dicen allá, de puta madre”. Tuvieron el placer de tocar no sólo en la tierra de Extremoduro, sino también en Plasencia, ciudad donde nació el líder de la banda, Roberto Iniesta. “En Plasencia la gente se emocionaba”, recordó Francisco. En junio, el laureado ‘Robe’ Iniesta, dio una rueda de prensa donde dejó muy clara su antipatía por las “banda- tributo”. Dijo que estaban “matando la originalidad”, y que el mundo estaba adoptando una postura de imitación y no de creación. Sin embargo, admitió: “a mí los únicos que me gustan son unos que se llaman Milongas Extremas que son de Uruguay”, y explicó el por qué. “Le dan una cosa a las canciones, las hacen de otra manera, con otros instrumentos, y te da puntito oírlo. Son una cosa nueva, distinta, fresquita”.

Para ‘Paio’ fue “sólo un comentario” y la cosa siguió. Pero confesó que “viniendo justo de él” lo dejó más tranquilo. “Allá en España repercutió mucho. Él tiene su fama de tosco, allá dicen que es un ‘pijo’ bárbaro y que no le da punto a nadie”. Francisco consideró que el comentario del artista fue para marcar una diferencia con el trabajo que ellos dedican a las canciones. “Justamente no hacemos covers. Agarramos las canciones pero las llevamos hacia donde nos gusta y donde nos sentimos cómodos, no es una imitación de nada”.

Animarse a componer

Si bien en el comienzo la marca personal de Milongas Extremas fue versionar a la banda de ‘Robe’ Iniesta, parte de la evolución del grupo ha sido ir presentando al público canciones propias. “Creo que la parte de empezar a hacer nosotros es animarse, porque en realidad ya veníamos con canciones de hace años que todos nos animamos a escribir, y en la medida en que sigamos haciendo van a ser mejores”, dijo Francisco. En cuanto al trabajo de composición, considera que si bien interpretan o versionan algo de otro “también tiene parte de composición, por más que no hayas escrito. Porque tenés que interpretar eso a tu manera, y de algún modo hacés esas palabras tuyas, porque las sentís”, explicó.

También confesó sobre la duda de tocar temas propios y como esto puede repercutir en la gente y lo que espera escuchar en un show. “A veces no tocamos temas nuestros porque pensamos que vamos a aburrir. En realidad, sí es distinto, porque si tocás un tema que la gente no conoce no es lo mismo que un tema de Extremo que la gente está cantando”. Sin embargo, los intengrantes de la banda admiten estar pasando bien con lo que hacen. A pesar de que la falta de tiempo no ha ayudado a mantener un proceso estable de composición como les gustaría. “Si terminamos haciendo sólo temas nuestros va a ser raro también, porque están demás los temas de Extremo, estamos acostumbrados, nos la creemos que son nuestros”, comenta ‘Paio’ y se ríe.

“Pocas vacaciones”

La banda no descansa y se presenta en la Sala Hugo Balzo en octubre, en un show que promete muchas sorpresas. Agregan una cuota de misterio, confesaron que van a haber “cosas que no suelen suceder en las presentaciones normales”. Lo que va a pasar en este espectáculo es “lo eléctrico del sentimiento”’, es que “nos jugamos un poco más a hacer cosas más largas con invitados”. La apuesta está en “enriquecer tímbricamente el conjunto, que en realidad son cuatro guitarras. Pero es lindo porque llena más y le da una vuelta. Los invitados son músicos amigos, con los que tocábamos hace años y compartimos muchas cosas, así que es como estar en familia”, reveló Francisco.

Tampoco hay descanso después de la presentación en la Sala. Enseguida los esperan las ciudades de Buenos Aires, Porto Alegre y en la vuelta a Uruguay, Colonia. En sus palabras: “varias cosas, pocas vacaciones”, confiesan que cuando las tengan, el tiempo de descanso estará destinado a trabajar en el nuevo disco. “Cada uno tiene un croquis en su cabeza y lo estamos desayunando entre todos”, concluyó ‘Paio’.

Encuentro extremo

Extremoduro vino a Montevideo en 2012 y 2014. En ambas ocasiones Milongas Extremas ofició de telonero y estuvo más que a la altura. El encuentro “fue intenso”, aseguró Francisco. “Nos vimos poco antes del toque en 2014. Pero en 2012 salimos de noche y comimos un asado en Solymar. El vínculo es con Iñaki (Antón) el guitarrista; a ‘Robe’ lo vimos un minuto en la prueba de sonido y le regalamos unos discos”, aclaró. La banda se reencontró este año con el guitarrista en Bilbao, donde compartieron una comida con la familia del músico.

Por Sofía Umbre